VICENTE PÉREZ
En los centros de recepción y reparto de ayudas del Ayuntamiento de El Paso son miles las personas que han pasado en estos más de dos meses que dura la erupción volcánica. Unas para donar, otra para solicitar lo necesario para seguir sobreviviendo.
Y muchas también se han sumado de manera voluntaria a hacer posible ese enorme movimiento de la solidaridad. Es el caso de Mónica Vicente, que es administrativa en el Ayuntamiento de El Paso y fuera de su horario laboral acude a las dependencias habilitadas por el consistorio para centralizar la recepción y entrega de ropa y calzado, entre otros productos.
“Ante la llegada del invierno lo que más necesitamos son abrigos, mantas y sábanas”, afirma Mónica, que habla con PLANETA CANARIO junto a la concejala de Educación, Teresa Hernández, que está encargada en este servicio porque el equipo de gobierno ha tenido que multiplicarse para afrontar este terrible catástrofe natural. La edil prefiere que la protagonista no sea ella sino las personas voluntarias en este servicio, un gesto que ya ha tenido en otras ocasiones en que este diario ha realizado informaciones sobre este servicio de ayuda a los damnificados.
Por ese lugar desfila la solidaridad pero también el sufrimiento. “Lo estoy viviendo físicamente mal y psicológicamente bastante mal”, se sincera Mónica, que hace una pausa en su respuesta para coger el aire que enjugue su dolor. “Porque llega un momento”, prosigue, “en que no aguantas más y te derrumbas”.
Cuenta que no tienen bastantes amigos que lo han perdido todo y familiares que están desalojados pero su casa sigue en pie.
«Dinero en donaciones ha llegado de todo el mundo»
A su lado, la concejala admite que esta situación le ha sobrepasado a todo el mundo: “Sabemos que somos de origen volcánico, pero pensamos que nunca nos va a tocar, que no vamos a vivir una cosa así, pero seguirá pasando porque somos la isla geológicamente más joven”, afirma Teresa Hernández, quien afirma que atender a las personas afectadas ha sido posible no solo con el esfuerzo de los recursos humanos que tenía el Ayuntamiento sino también “gracias a las personas que han venido de fuera a echarnos una mano”.
Y la cantidad de donaciones, asegura, ha sido impresionante. “De la Península han donado ropa y calzado, y económicas pues yo creo que todo el mundo”, precisa. El centro del que ella se encarga abre de 9 a 20 horas de lunes a viernes y los fines de semana de 9 a 15 o 15:30.
«Ahora lo que más necesitamos en alimentos son enlatados»

A unos cientos de metros de ese edificio se encuentra el centro de servicios sociales, donde se centraliza la recepción y la distribución de alimentos y productos de higiene. “Ahora lo que más necesitamos son enlatados”, explica la concejala de Culltura, Irinova Hernández, que atiende a PLANETA CANARIO, dado que en ese momento le era imposible a la responsable de Asuntos Sociales. Aunque en estas circunstancias, las áreas de gobierno parecen desdibujarse.
“Tenemos habilitadas líneas de teléfono para coordinar las donaciones”, señala, con gesto amable pero semblante agotado. “Esta es una situación muy dura, yo directamente no me he visto afectada por la erupción, pero sí indirectamente, porque son 6.000 evacuados y en el valle de Aridane nos conocemos todos”, confiesa Irinova Hernández.
Tiene, eso sí, amigos y familiares que lo han perdido todo y están evacuados o desplazados. “Estamos en una situación desoladora que dura ya demasiado tiempo”, apostilla, junto a una puerta del centro de servicios sociales donde reza un lema muy apropiado para la ocasión: «Lava tus lágrimas con nuestro amor».




















































