VICENTE PÉREZ
El Gobierno de Canarias está lanzando un mensaje cada vez más claro y menos ambiguo sobre el riesgo volcánico en Tenerife. Y esto es así porque el consejero de Política Territorial, Cohesión Territorial y Aguas, Manuel Miranda, ha insistido en el Parlamento de Canarias en que no se prevé una erupción «a corto plazo», pero sí que hay señales de la naturaleza (aumento de gases, sismicidad, ligera deformación del terreno) que han llevado a los científicos a recomendar una mayor vigilancia.
Es más, Miranda ha dejado patente que por «a corto plazo» debemos entender «semanas o pocos meses», de lo cual se infiere que más allá de ese horizonte temporal, es decir, a medio y largo plazo, los científicos no puedes descartar nada debido a las «anomalías» detectadas en una isla que, no hay que olvidarlo, es volcánicamente activa (la última erupción fue en 1909).
En respuesta a una pregunta sobre la actividad sísmico volcánica en Tenerife, Miranda valoró el trabajo de los científicos que realizan un seguimiento a estos fenómenos geológicos y ha defendido la transparencia informativa y el rigor científico como claves en la gestión de cualquier emergencia.

Respecto a las conclusiones de la sesión del Comité Científico de Evaluación de Fenómenos Volcánicos (CCES), celebrada el pasado 23 de enero, el consejero afirmó que lo que han constatado los expertos es «un aumento continuado de las emisiones de gases desde 2016”, a lo que hay que añadir la sismicidad y una ligera deformación del terreno en Las Cañadas.
Ante este hecho, que “no permite extraer conclusiones definitivas, los científicos recomiendan reforzar la vigilancia», subrayó el titular de Política Territorial.

Los expertos, indicó Miranda, «han determinado que para enfrentarnos a incertidumbres de esta naturaleza es conveniente aumentar el conocimiento de la realidad volcánica de las islas y difundir las medidas de autoprotección necesarias, también en el sistema educativo”.
Y puso de relieve que, con el asesoramiento de los expertos del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico en la Comunidad Autónoma de Canarias (PEVOLCA), en la elaboración de una nueva estrategia de riesgos y de divulgación a la ciudadanía.
COMPROMISO DE TRANSPARENCIA
El concluyó afirmando que el “rigor científico, la información y la transparencia son la base de la mejor política pública de protección civil” y “minimiza las consecuencias negativas de la desinformación y los bulos”.
La cuestión de la transparencia es especialmente relevante porque la práctica totalidad de los colectivos de damnificados por la catastrófica erupción de La Palma en 2021 se han quejado de que no se hagan públicas las grabaciones de las reuniones del comité científico y el comité director del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (PEVOLCA) en los días y horas anteriores al fenómeno eruptivo, para poder saber por qué se tomó la decisión de no evacuarlos antes de que erupcionara el volcán Tajogaite.

Precisamente Miranda anunció en junio del pasado año que solicitaría un informe técnico para dirimir esta cuestión (y del que aún no se sabe nada), ya que los informes existentes de la pasada legislatura, con el anterior Gobierno canario, no permitían la divulgación de esta documentación, por considerarla de carácter confidencial y no afectada por la legislación de transparencia.
El consejero de Política Territorial recordó en el Parlamento que su Consejería trabaja con el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) en los planes de monitorización de la actividad vulcanológica, así como con el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en el seguimiento constante de la actividad sísmica en las islas.

Además, expuso que el nuevo proyecto VOLCAN promovido por el CSIC y la Dirección General de Emergencias y financiado por la Comisión Europea «aportará en los próximos dos años una sustancial mejora de la gestión de riesgos asociados a erupciones volcánicas en un territorio que, no podemos olvidar, tiene origen volcánico”.
Este proyecto supondrá, entre otros, la elaboración de mapas de peligrosidad volcánica, así como la formación de personal técnico y la divulgación a la ciudadanía.
El consejero quiso trasladar un mensaje de “tranquilidad y prudencia”, así como de “confianza en los expertos que nos asesoran, pues están realizando un seguimiento permanente de toda la actividad sísmica en la zona”.





















































