VICENTE PÉREZ
La única satisfacción del incendio que ha calcinado más de 1.100 hectáreas forestales en Gran Canaria es que no hubo que lamentar la pérdida de vidas… Y siempre pensamos en las humanas. Pero el Ayuntamiento de Gáldar ha destacado que además se han salvado las mascotas.
El personal de seguridad y emergencias ha sido en este sentido el ángel de la guarda para estos animales en medio de los nervios y la angustia de la población que debió ser evacuada el pasado fin de semana por el avance de las llamas.
«Todos los animales rescatados se encuentran en perfecto estado y no hemos recibido información de animales afectados, a excepción de un gallinero; todos están bien y ya se encuentran en casa con sus dueños», informa la Concejalía de Bienestar Animal que dirige el edil Agustín Rafael Pérez Mateo.

Las mascotas que fueron encontradas por los servicios de emergencia estuvieron alojadas, al igual que los vecinos evacuados, en la residencia escolar del Manuel Sosa.
Por todo ello, el Ayuntamiento galdense expresa su agradecimiento «a las personas anónimas que se han ofrecido a ayudar con las mascotas, animales, ofreciendo desde transporte para animales a casas de acogida o incluso cuadras para alojarlos». Esos ciudadanos altruistas ofrecieron de todo: comida, correas, camitas, mantas….

También da las gracias el Consistorio al Colegio de Veterinarios de Las Palmas por su «amplio servicio» de emergencias, y pone de relieve que se ofrecieron a colaborar incluso veterinarios de Tenerife.
En medio de esta desgracia, en momentos tensos con el fuego a las puertas de la población, mostraron su «sensibilidad» hacia los animales personal del Ayuntamiento de Gáldar, incluida la Policía Local, Cruz Roja, Protección Civil, la Unión Militar de Emergencias, resto de operarios de extinción de incendios forestales y el grupo de voluntarios de Bienestar Animal Gáldar.

Ha sido un final feliz para todas las mascotas rescatadas, y el Ayuntamiento galdense ha querido compartir públicamente las imágenes de algunas de ellas. Ahora, seguirán compartiendo con sus familias propietarias los buenos y malos momentos. Y tienen, como los humanos, lo más importante, aunque el paisaje esté quemado: la vida.


























































