PLANETA CANARIO
Marta Pascual, una joven española de 26 años, viajó en febrero a Ecuador para conocer ese país y luego reunirse con una amiga en Perú. La pandemia de coronavirus no era entonces un riesgo evidente en América y tampoco había ninguna restrincción en España.
Seis meses después, el testimonio que cuenta a PLANETA CANARIO nada tiene que ver con una viajera que pensaba vivir un viaje feliz de conocer otros pueblos: con los vuelos cancelados y casi sin dinero ya para sobrevivir, quiere hacer pública su historia para intentar que el Gobierno español pueda hacer algo para facilitar su retorno a casa.
«Estoy confinada en un pueblo de Ecuador, Olón, en la provincia de Santa Elena, tenía previsto irme en abril, pero empezó el estado de alerta en España y luego el toque de queda en Ecuador, y se bloquearon todas las opciones de salir de aquí», relata con angustia Marta.
Su odisea no es la única. Este diario en días pasados reflejó también un caso similar, el de otro joven madrileño, Kevin, y su familia, también atrapados desde marzo en Ecuador, porque carecían de dinero para pagar el viaje de regreso, su madre iba a perder el empleo en España si no volvían y han tenido que hacer crowdfunding para recabar ayuda ante la falta de auxilio del Gobierno de España.
Marta se puso en contacto con la embajada y el consulado Español en Guayaquil y le envió muchos emails, algunos tuvieron respuesta otros muchos no. Se apuntó en una lista esperanzada de que pronto volvería a casa en vuelos de repatriación. Pero, para su sorpresa, los billetes eran demasiado costosos y no había garantía de que salieran los aviones.

«Fue un desastre, un timo, y leyendo en Twitter veo que hay mucha gente estafada, así que preferí no comprar el billete, pensando que en unas semanas podría resolverse esta situación; me puse en contacto con familiares y amigos para pedirles ayuda económica, y cuando mejoró la situación en España empezaron los vuelos comerciales, por lo que me decidí a comprar billete en Iberia para el 5 de julio, que me costó 1.500 euros», cuenta esta castellanoleonesa.
La agencia de viajes donde lo había adquirido le mandó entonces el siguiente mensaje descorazonador: «Le informamos que tras llamar a Iberia, nos comunican que a día de hoy no tienen vuelos confirmados de regreso a España. Los primeros vuelos que operarían sería a partir de septiembre pero están esperando la aprobación gubernamental para poder comercializarlos. Hasta entonces no podemos realizar ningún cambio sobre el billete. Desde la compañía aérea nos han aconsejado que vuelvan a ponerse en contacto con nosotros hacía principios de agosto para comprobar si los vuelos han sido aprobados por el gobierno y, por ende, podemos realizar una modificación para las fechas de septiembre en la reserva.»
El resultado de esta pesadilla es que Marta confiesa que se encuentra en una situación «ya insostenible y sin dinero para pagar otro billete».
La pandemia ha sido dura en España, pero también en Ecuador, donde se impuso el toque de queda. En estos meses ha vivido con angustia las noticias de su país, pero también ha visto la muerte y la enfermedad de cerca en la nación centroamericana.
«Han sido muchos días sin salir de donde me hospedo», se sincera, «he llegado a llorar mucas veces, porque te ves que no sabes qué va ser de ti, ya que ves gente muerta en la calle y temía también por mi familia en España, que le pasara algo a mi abuela, a lo que se unían que mis padres son personal sanitario».
Que una viajera como ella llore en una situación así no debe extrañar. Viajó sola, ese no es el problema, sino la impotencia de no poder compartir nada con la gente y de tener que estar encerrada en tierra extraña, lejos de sus seres queridos. Al igual que en España, batallando contra un enemigo invisible que ha cambiado el mundo en unos meses y del que no sabes adónde ir para huir del Covid-19. «He sentido mucho la soledad en un momento como este», confiesa.
En su desesperada situación, se ha enterado por PLANETA CANARIO de que puede solicitar una pequeña ayuda económica para subsistir hasta que pueda emprender vuelo a España. En realidad es la opción que el Ministerio de Exteriores ha asegurado a este diario que tiene Kevin y su familia.
Marta lamenta que en los emailes que se ha cruzado con el consulado español ella ha comentado que se estaba quedando sin dinero pero nunca le indicaron que podía solicitar un auxilio económico. Ahora no sabe si, tras solicitarla, le llegara a tiempo para resistir.




















































