VICENTE PÉREZ
Ya no es solo la basura. Desde hace unos años a esta parte la huella que dejan algunos desaprensivos -turistas pero también canarios- en los espacios naturales protegidos de Canarias tiene forma de apilamientos de piedras. Hasta el parque nacional de Las Cañadas del Teide ha llegado esa manía de algunos, que tuvo un origen esotérico pero que ahora tiene la finalidad de hacerse un selfi para colgarla en las redes sociales.
Al tratarse de parajes con protección, algunos inclusos con la máxima categoría, reservas -como las dunas de Maspalomas o la del Malpaís de Rasca-, y aumentar esta práctica incívica, se ha convertido en un problema que ha disparado las alarmas entre los defensores y estudiosos de la naturaleza.
Y quienes primero han tomado la iniciativa, en diciembre pasado, ha sido los miembros de la Fundación Canaria Telesforo Bravo-Juan Coello, que puso en marcha una campaña de concienciación con el lema Pasa sin huella contra la desmedida intervención humana en el medio natural, y que consistió en un video -traducido a 12 idiomas ya y pensado también para compartir en las redes sociales- con imágenes del guía de turismo Félix de La Rosa, música original del cantautor Fran Baraja y guión del director de la Fundación, Jaime Coello, quien ha reconocido a PLANETA CANARIO que este problema «se ha desmadrado» en los últimos tiempos y es necesario hacer algo para ponerle freno.
Las imágenes del vídeo fueron grabadas con móvil y dron en las playas afectadas por esta obsesión de los apilamientos pétreos, las de El Veril en Adeje y la del Castillo en Puerto de la Cruz, además de en Las Cañadas del Teide y el propio Pico, donde algunos desaprensivos dibujaron un corazón con rocas. En poco tiempo, gracias a la colaboración de guías de turismo, afiliados a la APIT (Asociación de Guías de Tenerife) y particulares, el vídeo se ha traducido a 12 idiomas, incluido silbo gomero.
En las redes sociales, la fundación ha denunciado en las últimas semanas casos que claman al cielo: personas que apilan piedras en Izaña para luego hacer una foto (estas fueron incluso captadas en video por De la Rosa), corazones y letras gigantes formadas con piedras en las dunas de Maspalomas, apilamientos en forma también de corazón o de cruces gigantes en Rasca (Arona) y hasta simples amontonamientos con piedras pintadas con espray de colores para marcar caminos, al margen, por supuesto, de la señalética homologada.
En Fuerteventura -lo ha denunciado también la fundación- el acto vandálico consistió en esculpir formas de caras en los depósitos de cenizas volcánicas del malpaís de Bayuyo, en Lajares (municipio de La Oliva), en la Caldera Rebanada, uno de los ocho cráteres volcánicos alienados en el norte de la isla que erupcionaron hace unos 135.000 años y todos ellos con un indudable interés geológico.
«Este asunto», alerta el director de la fundación «se ha descontrolado, y no es solo ya apilamiento de piedras -lo cual es un fenómeno global- en nuestros espacios naturales más valiosos, también son nombres con rocas, símbolos, pintadas, incisiones en dunas fósiles… sin contar otros impactos, como la basura», se lamenta Coello, quien advierte de que «estas manifestaciones empobrecen el paisaje y dañan los ecosistemas, favoreciendo la erosión y privando a las especies animales y vegetales de su hábitat».
Frente común de colectivos preocupados por este vandalismo

El siguiente paso que ha dado esta fundación ha sido, a finales de enero, reunir a diversos colectivos en su sede de La Orotava para analizar este brote creciente de incivismo contra la naturaleza allí donde en teoría debería estar mejor preservada de la acción humana.
El encuentro tuvo lugar en la histórica casa de Doña Chana, y contó con la participación de representantes de Ben Magec-Ecologistas en Acción Tenerife, SEO/BirdLife Canarias, Asociación de Guías de Tenerife, Tenerife Apit, Federación Canaria de Espeleología, Grupo Montañero de Tenerife, Federación Tinerfeña de Montañismo, Montañeros De Nivaria Senderismo, Asociación Ecoturismo en Canarias (ECAN), la Unidad de Caminos del CICOP y Carlos Velázquez, montañero y guía retirado del parque nacional del Teide.
Todos estos grupos han acordado organizarse y hacer un llamamiento al unísono para que otras organizaciones y entidades, y también personas a título individual, se sumen a esta iniciativa de denunciar estos comportamientos contra los espacios naturales, y concienciar sobre la necesidad de pasar sin huella por los tesoros que ofrece la naturaleza canaria. ![]()
En el vídeo difundido para esta campaña se expone que la costumbre de apilar piedras haciendo las tonguitas de berolos no forman parte de la tradición canaria.
Coello recuerda que «en el pasado se amontonaban piedras en forma de mojones para señalar los caminos pero a una buena distancia las unas de las otras, se apilaban las piedras que se retiraban de los campos de labranza fértiles para poder trabajarlos y se creaban pirámides o majanos colocados en las partes menos productivas de las propiedades, se levantaban muros, se construían las paredes de las casas; pero hoy se hacen los montones para hacerse una foto, para dejar huella en una manifestación de ego malentendida».




















































