VICENTE PÉREZ
El parte oficial del cuarto día del gigantesco incendio que afecta a Gran Canaria es que está en vías de poder ser estabilizado, aunque sigue ardiendo a su libre albedrío en inaccesibles barrancos de Tamadaba, el mayor pinar de la isla, en los próximos días. Ya han podido regresar a sus hogares entre 3.000 y 5.000 de los 10.000 vecinos que han sido desalojados por este siniestro. 700 de ellos han sido albergados temporalmente por ONGs. Las hectáreas quemadas ascienden a 10.000, última estimación oficial, aunque se habían barajado antes la cifra de 12.000.
Son algunos de los datos aportados en la noche de este martes por el presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, en una rueda de prensa ofrecida junto a la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el presidente del Cabildo grancanario, Antonio Morales, entre otros cargos públicos y técnicos de varias administraciones.
«Hemos pasado de las evacuaciones a los realojos; es la imagen simbólica de un cambio en la situación, pues cuando la gente vuelve a sus casas significa que estamos venciendo al fuego», reflexionó Torres, entendiendo por realojo el retorno de los desalojados a sus casas.
Los primeros que pudieron regresar este martes por la tarde fueron los residentes en Cruz de Tejeda y el Parador (Tejeda), Tasarte y Tasartico (La Aldea), Cercado de Araña y La Plata (San Bartolomé de Tirajana) y Las Lagunetas, Risco Prieto, Lomo de Aríñez y Cruz del Herrero (San Mateo).

Esta noche se les ha comunicado que pueden hacer lo propio a los vecinos de Madrelagua, Cuevecillas, La Caldereta, Altos de Lanzarote, El Prado y casco urbano de Valleseco; Piletas, Troya y El Valle (Agaete) y Agua de Fontanales, Casco de Fontanales y Hoya del Cavadero (Moya), según informó el 1-1-2 en Twitter, aunque algunos comentarios de los afectados se quejaban de que no podían acceder aún a El Valle de Agaete y que en el caso de Valleseco no estaba claro que pudieran retornar a sus hogares.
La lucha contra el fuego, con el mayor despliegue de medios aéreos y terrestres habido en Canarias (incluye 4 hidroaviones, 3 helicópteros Kamov y 390 soldados de la Unión Militar de Emergencias; además de recursos del Gobierno canario, los cabildos y los ayuntamientos), ha dado sus frutos para proteger las viviendas, pero no se ha podido actuar en el pinar de Tamadaba, por lo inaccesible del lugar y por la necesidad de centrar los esfuerzos en los flancos y focos que amenazan poblaciones. Eso sí, se ha quemado un paraje natural de extraordinario valor.

Preguntado por los periodistas si va haber hidroaviones de forma permanente en Canarias, como él mismo ha reivindicado días atrás, el presidente del Gobierno canario respondió esta vez de un modo ambiguo: «Es un debate técnico sobre si son mejores helicópteros o hidroaviones, pero eso lo dejamos para los técnicos», un asunto que en todo caso dijo que había que aplazar para cuando pase esta emergencia.
Cuestionado por un periodista acerca de las quejas de vecinos que han limpiado de maleza algunas poblaciones y parajes en los últimos días, y no se han topado con problemas burocráticos para verter los rastrojos recogidos, la respuesta de Torres resultó un tanto inesperada, pues dijo que «no es la prioridad» ahora resolver estas cuestiones administrativas.

La ministra, por su parte, se mostró «sobrecogida» por el panorama que ha dejado el incendio visto desde el aire, y le puso además el adjetivo de «pavoroso», pero a la vez expresó su «optimismo» porque parece que por fin en próximas jornadas podrá ser estabilizado, con el trabajo conjunto de todas las administraciones públicas y sus servicios de emergencia y seguridad, y la colaboración de la población.
Federico Grillo, jefe del servicio de Protección Civil, dijo que ha «bajado la tensión» al haber evitado que el fuego entrara en la reserva natural integral de Inagua (se quedó a las puertas) y que en Tamadaba, aunque seguirá ardiendo, se ha comprobado que el fuego ha sido de superficie y no se han quemado las copas de los árboles, con lo que la pinocha caerá y cubrirá el suelo rápido, lo que mitigará la erosión por la lluvia. Así que a su juicio el daño al más valioso bosque de la isla es menor de lo que se esperaba.




















































