JOSÉ JUAN CANO
Después de que hayan pasado varios años sin poderse celebrar las Fiestas de la Cruz, regresamos aquí con el sonido de la palabra, de los instrumentos y de las voces con tonos musicales.
Los primeros agradecimientos son a la Comisión de Fiestas de la Cruz 2022, a su presidente Óscar Sosa y a los demás miembros de la misma, entre otras a Rosario y a Pilar, por invitarme desde el año 2020 a formar parte de las fiestas como pregonero. Un honor y más siendo el pueblo de mis padres y antepasados. En especial quiero agradecer la colaboración para realizar este pregón a Luisa, Petrita, Armando, Fermín, Cedes, Romualda y Bruno. Es decir, este pregón no es solo de quien les habla sino el resultado del saber popular de estos y tantos vecinos y vecinas del Calvario que conocen, respetan y viven su pueblo.

Asímismo, quiero recordar a aquellos vecinos y vecinas que no pueden acompañarños hoy aquí… por ellos y para ellas les pido que les demos un fuerte aplauso.
Cuando me plantearon desde la Comisión de Fiestas realizar el pregón, tengo que decirles que me sorprendió, ya que seguro hay personas mucho más valiosas y que aporten más contenido a este acto. Por ello, reitero el agradecimiento por querer contar conmigo. Y también a la Corporación municipal.

En el presente pregón voy a trasladarles con la palabra cinco pensamientos compartidos que tienen como protagonista el Calvario, este emblemático lugar donde nos encontramos, como punto de encuentro.
El primer pensamiento compartido es el de las personas.
El segundo pensamiento compartido es el del calvario como lugar de encuentro.
El tercer pensamiento compartido es el de los caminos y vías históricas de Granadilla.
El cuarto pensamiento compartido es el de las anécdotas.
Y el quinto y último pensamiento compartido es el del legado y el valor de nuestro patrimonio.
El primer pensamiento, el de las personas

No se puede entender el valor de un pueblo sin las personas que lo habitan, lo transitan y lo viven.
De hecho, este calvario y ermita donde nos encontramos fue construido en un terreno propiedad de don Antonio Rodríguez. Este año 2022 cumple 140 años; allá por 1882 se daba por concluida su construcción. Por lo tanto, hablamos de un bien patrimonial que está vinculado con la historia del casco histórico de Granadilla y las Fiestas de la Cruz.
Si mirásemos décadas atrás, una de las personas a las que se debe que estas fiestas compitieran con las de San Antonio (por su gran importancia y arraigo) fue don Juan Pérez Pérez.
Tuve la suerte de conocerlo en su ferretería: aquel hombre de pelo cano, sonrisa afable y buen trato, que siempre tenía una frase adecuada cuando entraba en el negocio. Impulsó, como digo, las fiestas (y al que le acompañara más tarde, don Pepe Venero, que continuó con este buen hacer).

Juan Pérez, buscaba fondos para las fiestas hasta en Santa Cruz, donde tenía no pocos conocidos y comerciantes. Carpintero, responsable de una funeraria practicante del pueblo y la persona que tenía el único teléfono en esta parte del casco histórico y que cedía a otros vecinos cuando así lo necesitaran.
Otras personas a tener muy en cuenta fueron aquellas que en el siglo XX pudieron instruir y enseñar a los niños y niñas del Calvario en la educación pública. Dichas personas fueron, como maestra oficial en la calle del Pino, doña Adolfina Conejo Moreno; y d. Pablo Pérez. En este caso él era el maestro para niños. Asímismo, cabe recordar que en la plaza de San Pedro, situada por encima de la plaza e iglesia de San Antonio de Padua, existieron dos academias para cursar el bachiller y que durante décadas pudieron instruir a algunos jóvenes granadilleros.

Otra persona que quisiera nombrar en el día de hoy es a d. Juan Delgado, más conocido como Juan Golilla (mi bisabuelo y padre de Pepe Golilla y Antonia Delgado, abuelos maternos que vivieron en el número 26, muy cerca de donde nos encontramos (y que más tarde comentaré en el capítulo de las anécdotas).
Asimismo, otro vecino y maestro creador de timples fue Pepe Lucio, un hombre bueno, que siempre recordaré y recordaremos.
Por último, pero no por ello menos importante, quiero recordar a aquellos vecinos que con su tesón, trabajo callado y buen hacer han ayudado desde hace muchos años a que el Calvario, la ermita del Señor, mantenga un alto grado de conservación tanto interior en su altar, como mantenimiento y limpieza. Destacaré de entre ellos a Ramón Viera y Carmen Rosa.
El segundo pensamiento compartido es el del Calvario como lugar de encuentro

Dice un antropólogo francés, llamado Marc Augé, que hay diferencias entre los no lugares y los lugares. Este autor diferencia entre los no lugares, es decir, aquellos espacios del anonimato: un aeropuerto, una autopista o un supermercado, donde no hay casi diferencias, no hay símbolos ni valores patrimoniales; y un lugar, que es aquel espacio donde los vecinos, los residentes y los visitantes observan que tiene personalidad, un legado patrimonial único y donde los vecinos se sienten representados y lo identifican como propio. Y es aquí donde el Calvario, nuestro calvario, resulta ser un lugar, nuestro lugar de encuentro.
Aquí, muy cerca como saben, se inauguró el cine Gardi en el año 1962. Se proyectaron películas como Los diez mandamientos y El derecho de nacer. Los propietarios de un lugar tan emblemático fueron don Ambrosio García y doña Pastora Díaz. Los cines, esos espacios de reuniones sociales, de los primeros y primeras novias, son también lugares de encuentro.
El tercer pensamiento compartido es el de los caminos y vías históricas de Granadilla

- El camino real del Sur (desarrollado oralmente).
- El camino del Hermano Pedro (desarrollado oralmente).
- El camino real de Chasna (desarrollado oralmente).
- La carretera vieja o carretera general del sur (desarrollado oralmente).
La figura del Señor del Calvario, que preside el altar de esta ermita, fue traída por el camino real de Chasna desde La Orotava. Cabe destacar que era la principal vía de comunicación de la comarca de Chasna, y entre esta y el valle de La Orotava, hasta que llegó la carretera general del Sur a Granadilla en el año 1933.
El cuarto pensamiento compartido es el de las anécdotas

Cantantes como Manolo Escobar o Antonio Molina, actuaron en el cine Gardi. En una ocasión, Antonio Molina, aquel famoso artista de los cantares infinitos, pidió a un vecino del Calvario (don Armando), que le preparara una ralera de vino y gofio, ya que se lo habían comentado y quería probarlo.
Otra anécdota de este emblemático lugar es que Juan Pérez, cuando tenía alguna conversación que no era del agrado de su mujer Cede, se retiraba e iba a dormir a alguna de las cajas de muertos que él mismo construía.
Como anécdotas de la implicación vecinal en las fiestas y para engalanar la misma, se construían globos de papel de colores y al arder dibujaban en el cielo un efímero arcoiris nocturno.
Otra es que en el convento las vecinas construían papeles de colores adheridas con el pegamento más genuino y en la actualidad impensable, aquel derivado de las papas y la harina, y luego colgarlos entre farolas y palos.

Otra interesante anécdota es que los vecinos iban a buscar las hojas de palmas y las colocaban en diferentes puntos del Calvario formando, en algunos puntos, arcos de gran belleza y altura, colocados con la ayuda de camiones de los propios vecinos.
La última anécdota, es sobre Juan Delgado, conocido popularmente como Juan Golilla. Mi bisabuelo, Juan Delgado fue barbero y también hizo las veces de juez de paz. Se le veía en el pueblo caminando con una golilla, es decir, un adorno hecho de tela blanca, tul o encaje que se ponía alrededor del cuello. Y de ahí que se le dijera: «ahí va Juan con la golilla», y de ahí el apodo familiar de los golillas.
El quinto y último pensamiento compartido es el del legado y el valor de nuestro patrimonio

Con las anécdotas, el valor histórico y cultural, las personas o los caminos y vías históricas, es decir, con los pensamientos que he compartido en el pregón de este año con todos ustedes, este lugar que conocemos como el Calvario, nos debe hacer reflexionar y a la vez valorar que somos nosotros como vecinos quienes debemos trabajar conjuntamente para que este legado llegue hasta nuestros jóvenes y que las Fiestas de la Cruz sigan siendo un lugar de encuentro.
Me despido, no sin antes recordarles que las Fiestas del Calvario se reanudan gracias al esfuerzo de la Comisión de Fiestas, del Ayuntamiento de Granadilla de Abona, de los grupos y entidades que participan y también de los vecinos, vecinas y visitantes que viven y creen en El Calvario.
Por todo ello, les digo: ¡Vivan las Fiestas de la Cruz!
¡Muchas gracias!»




















































