VICENTE PEREZ
El cabeza de lista del PP al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Guillermo Díaz Guerra, ha metido en campaña electoral el fenómeno de los sintecho, cuya presencia en las calles de la ciudad ha aumentado en los últimos años.
Y lo hace como ya lo dijo en febrero: defendiendo que el albergue municipal de la capital no debería atender sino a los sintecho chicharreros, a los empadronados en el municipio, porque es un servicio que sobre todo paga el Ayuntamiento.
Es más, en febrero llegó a prometer que si es alcalde cerrará el albergue y solo ayudará a las personas sin hogar oriundas de este municipio, si el Gobierno canario no se moja más económicamente y si el Cabildo no empieza a poner dinero.
Pero este fin de semana, recién inaugurada la campaña electoral, lo ha expresado de una manera que ha levantado todavía más ampollas que en esa ocasión. «No pueden tener los mismos derechos un inmigrante o un grancanario que un chicharrero. La gran afluencia de personas al único albergue de estas características, ha provocado un colapso de las instalaciones que ya presentan un estado muy mejorable».
Las reacciones a este tuit no se hicieron esperar, y no precisamente elogiosas, sino todo lo contrario, porque a la sensación de xenofobia que daba a algunos ciudadanos críticos con el comentario se unía la de agitación del pleito insular a costa de los más pobres de la sociedad, sin olvidar que existe un elemental derecho humanitario, cuanto menos por ética solidaridad hacia el desvalido.
De ahí que Díaz Guerra, que sabe lo que es el fenómeno de la inmigración ilegal porque fue subdelegado del Gobierno hasta hace un año, se haya visto obligado a disculparse, pero no por el fondo, sino por la forma, tras borrar el polémico tuit, que de todos modos han retenido y divulgado en pantallazos algunos de los que se lo han reprochado en las redes sociales.
El cabeza de lista popular ha matizado que «bajo ningún concepto hemos querido insultar a los ciudadanos de Gran Canaria, pero sí llamar la atención de un servicio financiado por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife». «Si Gran Canaria se ha sentido ofendida, humildemente pedimos nuestras más sinceras disculpas», apostilla.
Y luego ha ampliado sus explicaciones en más tuits. Así, defiende que «las personas requieren de unas necesidades básicas dignas para cualquier ser humano que no pueden garantizarse en la actualidad debido a la situación de las instalaciones» del albergue.
Sin embargo, dado que es el único albergue en la isla, y aunque se deben arbitrar otros recursos pues el modelo de macrocentro masificado no es el adecuado, desatender de repente a los sintecho no originarios de Santa Cruz de Tenerife causaría un caos, una emergencia social, como ya trasladaron en febrero a este diario las ONGs humanitarias, partidarias de que este asunto no entre en la guerra partidista y sea solucionado con responsabilidad porque se trata del sufrimiento de personas con múltiples problemas socioeconómicos.
En todo caso, Díaz Guerra, en clave de puertas para dentro de su municipio, insiste en que «la situación es de saturación del albergue, provocando que los ciudadanos de Santa Cruz, para los que fue creado, tengan que dormir en muchos casos a la intemperie» .
Y aporta dos cifras económicas: «Mientras que el Ayuntamientode Santa Cruz de Tenerife invierte casi 2 millones de euros al año,el Gobierno de Canarias colabora con 400.000 euros y el Cabildo de Tenerife no aporta cantidad alguna», cero euros.
Por ellos, reclama a ambas administraciones públicas que «deben tomar cartas inmediatamente, con la creación de más albergues en el norte y sur», pues reitera que el de Santa Cruz «es el único habilitado, pero ideado y preparado para atender a la población de una ciudad, y no para soportar a 31 municipios y 7 Islas».
Además, y como parte de los sintecho son inmigrantes sin papeles, lanza un llamamiento al Gobierno estatal: «El PSOE debe cumplir su palabra de clausurar el único Centro de Retención de Extranjeros operativo en Canarias, localizado también en Santa Cruz de Tenerife».
Por si aún sus disculpas no fueran convincentes, el aspirante del PP a alcalde las ofrece dos veces, y agrega que en realidad lo hace para defender «la integridad y los derechos de las personas a ser atendidas debidamente».
Sin embargo, no faltan en las redes sociales quienes creen que la metedura de pata tuitera ya es irreparable.
Esta misma semana, y antes de esta nueva polémica, PLANETA CANARIO publicó una entrevista con la consejera de Políticas Sociales del Gobierno canario, y candidata número dos de CC al Parlamento regional por Tenerife, Cristina Valido, quien considera «muy peligroso y feo» el discurso del candidato chicharrero del PP sobre este asunto.
«Porque las personas vulnerables no tienen raza ni origen y hay que atenderlas igualmente; las tienes en tu ciudad porque eres capital, como las tienen Madrid o Barcelona, y si en vez de ser Santa Cruz fueras Los Realejos no tendrías ese problema; pero es Santa Cruz de Tenerife, la capital, el corazón de Tenerife, adonde va la gente porque es donde más posibilidades tienes de conseguir recursos y sobrevivir, igual que van a Madrid o Barcelona, que está llena de inmigrantes», sostiene Valido.
La consejera y candidata añade que le «preocupa ese discurso de yo cojo mis servicios y solo atiendo a los nativos canarios», algo que le suena a «extrema derecha» .
«Me parece una barbaridad lo que ha dicho el PP, porque habría que establecer de qué manera se pone en marcha planes de trabajo, de inversión, entre las administraciones públicas, que sí hemos aportado más dinero para este fin, pero decir que si no me dan dinero yo cierro el albergue y solo atiendo a los de mi ciudad…eso es bastante feo», remacha Valido en la entrevista.
Este periódico digital ha publicado varios reportajes con el testimonio de personas sin hogar que duermen en las calles, cajeros automáticos y parques de la capital tinerfeña, algunas de ellas naturales de Santa Cruz de Tenerife y otras de otras comunidades autónomas. Una de ellas es Carmen, una anciana de casi 80 años. Ninguno habló bien del albergue. Pero no hay otro.




















































