En Planeta Canario publicamos que dos hoteles de Tenerife, Gran Meliá Palacio de Isora y el Regency, seducen a los clientes con descuentos en las propias instalaciones del hotel a cambio de renunciar al servicio de limpieza. De manera implícita te sugieren que después de dejar las maletas, te acerques al supermercado más cercano y compres un cubo, una fregona, un fregasuelos y un pato WC. Puedes hacer eso, o no hacer nada; y vivir en una habitación que, a las 24 horas como mucho, parecerá el refugio de un ermitaño o la vivienda de alguien con síndrome de Diógenes.
La campaña, sutilmente enfocada a que es una acción ecológica y amiga íntima de «salvemos el planeta», le suena a la gran mayoría de lectores a cachondeo, abuso o locura. Lo cierto es que aunque nos pese, como reza el dicho «hay gente para todo», y ocurrirá que más de un viajero aceptará y recibirá su bono descuento. Los gurús del turismo analizan constantemente los patrones del comportamiento de los viajeros, y se han dado cuenta que la inmesa mayoría son perfiles de personas que tratan de ir lo más lejos posible gastando un mínimo de dinero. Todo gira en torno a lo más barato, los pasajes de avión por ejemplo, por 5 euros de descuento escuchas a más de uno que vive en el norte de Tenerife, que se va de viaje saliendo por el aeropuerto del sur. Al final se gasta el doble de esa cantidad en gasolina o si va en guagua, pero dió igual, era el pasaje más barato y ese es el que compra. En definitiva, si hasta las gasolineras lograron que se pagara por la gasolina y además tenga el cliente que ponérsela él mismo, ¿no voy a trancar a alguno que por dos duros en bonos descuento acepte vivir entre basura en un 5 estrellas?
El turismo a nivel global se ha desbocado. Dicen que ya es la primera industria del planeta, ya mueve más dinero que cualquier otra actividad. Y ellos lo saben. Los hoteleros están seguros que pueden apretar a los viajeros para sacarles más pasta, como ya hacen las aerolíneas jugando a meter todos los asientos que se puedan en un avión; y esperemos que no se entere de esto, por ejemplo, Ryanair, «descuento de 3% en el pasaje si le pasa usted la aspiradora al avión durante el vuelo», como si lo estuviera viendo…
Que todo el mundo viaja y lo hace de la manera más barata posible está provocando que los hoteleros con menos escrúpulos busquen maneras de maximixar beneficios, así que más cosas de este tipo se inventarán en el futuro, esto es una certeza, pero en este caso, ocurre que lo hacen a costa de las siempre desprotegidas camareras de piso, un sector que no hace más que recibir maltrato por parte de los líderes de esta industria que las considera «personal de segunda» y que todos sabemos que su trabajo se puede considerar uno de los más importantes del hotel, pues son ellas con su responsabilidad laboral la primera imagen que tenemos del lugar donde vamos a habitar durante un tiempo, de su buen hacer con la habitación depende nuestra primera impresión, y cuando te alojas en un hotel no viene el director a recibirte, te recibe el fruto del trabajo de esas camareras de pisos. Así que por mí, si recibo un papel con esa oferta en un hotel «Reciba un bono descuento de 20€ en nuestros servicios e instalaciones si rechaza el servicio de limpieza» por detrás le escribiré «Reciban ustedes esos 20 euros si viene el que ideó esta campaña a limpiarme la habitación».
En Planeta Canario publicamos que dos hoteles de Tenerife, Gran Meliá Palacio de Isora y el Regency, seducen a los clientes con descuentos en las propias instalaciones del hotel a cambio de renunciar al servicio de limpieza. De manera implícita te sugieren que después de dejar las maletas, te acerques al supermercado más cercano y compres un cubo, una fregona, un fregasuelos y un pato WC. Puedes hacer eso, o no hacer nada; y vivir en una habitación que, a las 24 horas como mucho, parecerá el refugio de un ermitaño o la vivienda de alguien con síndrome de Diógenes.
La campaña, sutilmente enfocada a que es una acción ecológica y amiga íntima de «salvemos el planeta», le suena a la gran mayoría de lectores a cachondeo, abuso o locura. Lo cierto es que aunque nos pese, como reza el dicho «hay gente para todo», y ocurrirá que más de un viajero aceptará y recibirá su bono descuento. Los gurús del turismo analizan constantemente los patrones del comportamiento de los viajeros, y se han dado cuenta que la inmesa mayoría son perfiles de personas que tratan de ir lo más lejos posible gastando un mínimo de dinero. Todo gira en torno a lo más barato, los pasajes de avión por ejemplo, por 5 euros de descuento escuchas a más de uno que vive en el norte de Tenerife, que se va de viaje saliendo por el aeropuerto del sur. Al final se gasta el doble de esa cantidad en gasolina o si va en guagua, pero dió igual, era el pasaje más barato y ese es el que compra. En definitiva, si hasta las gasolineras lograron que se pagara por la gasolina y además tenga el cliente que ponérsela él mismo, ¿no voy a trancar a alguno que por dos duros en bonos descuento acepte vivir entre basura en un 5 estrellas?
El turismo a nivel global se ha desbocado. Dicen que ya es la primera industria del planeta, ya mueve más dinero que cualquier otra actividad. Y ellos lo saben. Los hoteleros están seguros que pueden apretar a los viajeros para sacarles más pasta, como ya hacen las aerolíneas jugando a meter todos los asientos que se puedan en un avión; y esperemos que no se entere de esto, por ejemplo, Ryanair, «descuento de 3% en el pasaje si le pasa usted la aspiradora al avión durante el vuelo», como si lo estuviera viendo…
Que todo el mundo viaja y lo hace de la manera más barata posible está provocando que los hoteleros con menos escrúpulos busquen maneras de maximixar beneficios, así que más cosas de este tipo se inventarán en el futuro, esto es una certeza, pero en este caso, ocurre que lo hacen a costa de las siempre desprotegidas camareras de piso, un sector que no hace más que recibir maltrato por parte de los líderes de esta industria que las considera «personal de segunda» y que todos sabemos que su trabajo se puede considerar uno de los más importantes del hotel, pues son ellas con su responsabilidad laboral la primera imagen que tenemos del lugar donde vamos a habitar durante un tiempo, de su buen hacer con la habitación depende nuestra primera impresión, y cuando te alojas en un hotel no viene el director a recibirte, te recibe el fruto del trabajo de esas camareras de pisos. Así que por mí, si recibo un papel con esa oferta en un hotel «Reciba un bono descuento de 20€ en nuestros servicios e instalaciones si rechaza el servicio de limpieza» por detrás le escribiré «Reciban ustedes esos 20 euros si viene el que ideó esta campaña a limpiarme la habitación».
En Planeta Canario publicamos que dos hoteles de Tenerife, Gran Meliá Palacio de Isora y el Regency, seducen a los clientes con descuentos en las propias instalaciones del hotel a cambio de renunciar al servicio de limpieza. De manera implícita te sugieren que después de dejar las maletas, te acerques al supermercado más cercano y compres un cubo, una fregona, un fregasuelos y un pato WC. Puedes hacer eso, o no hacer nada; y vivir en una habitación que, a las 24 horas como mucho, parecerá el refugio de un ermitaño o la vivienda de alguien con síndrome de Diógenes.
La campaña, sutilmente enfocada a que es una acción ecológica y amiga íntima de «salvemos el planeta», le suena a la gran mayoría de lectores a cachondeo, abuso o locura. Lo cierto es que aunque nos pese, como reza el dicho «hay gente para todo», y ocurrirá que más de un viajero aceptará y recibirá su bono descuento. Los gurús del turismo analizan constantemente los patrones del comportamiento de los viajeros, y se han dado cuenta que la inmesa mayoría son perfiles de personas que tratan de ir lo más lejos posible gastando un mínimo de dinero. Todo gira en torno a lo más barato, los pasajes de avión por ejemplo, por 5 euros de descuento escuchas a más de uno que vive en el norte de Tenerife, que se va de viaje saliendo por el aeropuerto del sur. Al final se gasta el doble de esa cantidad en gasolina o si va en guagua, pero dió igual, era el pasaje más barato y ese es el que compra. En definitiva, si hasta las gasolineras lograron que se pagara por la gasolina y además tenga el cliente que ponérsela él mismo, ¿no voy a trancar a alguno que por dos duros en bonos descuento acepte vivir entre basura en un 5 estrellas?
El turismo a nivel global se ha desbocado. Dicen que ya es la primera industria del planeta, ya mueve más dinero que cualquier otra actividad. Y ellos lo saben. Los hoteleros están seguros que pueden apretar a los viajeros para sacarles más pasta, como ya hacen las aerolíneas jugando a meter todos los asientos que se puedan en un avión; y esperemos que no se entere de esto, por ejemplo, Ryanair, «descuento de 3% en el pasaje si le pasa usted la aspiradora al avión durante el vuelo», como si lo estuviera viendo…
Que todo el mundo viaja y lo hace de la manera más barata posible está provocando que los hoteleros con menos escrúpulos busquen maneras de maximixar beneficios, así que más cosas de este tipo se inventarán en el futuro, esto es una certeza, pero en este caso, ocurre que lo hacen a costa de las siempre desprotegidas camareras de piso, un sector que no hace más que recibir maltrato por parte de los líderes de esta industria que las considera «personal de segunda» y que todos sabemos que su trabajo se puede considerar uno de los más importantes del hotel, pues son ellas con su responsabilidad laboral la primera imagen que tenemos del lugar donde vamos a habitar durante un tiempo, de su buen hacer con la habitación depende nuestra primera impresión, y cuando te alojas en un hotel no viene el director a recibirte, te recibe el fruto del trabajo de esas camareras de pisos. Así que por mí, si recibo un papel con esa oferta en un hotel «Reciba un bono descuento de 20€ en nuestros servicios e instalaciones si rechaza el servicio de limpieza» por detrás le escribiré «Reciban ustedes esos 20 euros si viene el que ideó esta campaña a limpiarme la habitación».
En Planeta Canario publicamos que dos hoteles de Tenerife, Gran Meliá Palacio de Isora y el Regency, seducen a los clientes con descuentos en las propias instalaciones del hotel a cambio de renunciar al servicio de limpieza. De manera implícita te sugieren que después de dejar las maletas, te acerques al supermercado más cercano y compres un cubo, una fregona, un fregasuelos y un pato WC. Puedes hacer eso, o no hacer nada; y vivir en una habitación que, a las 24 horas como mucho, parecerá el refugio de un ermitaño o la vivienda de alguien con síndrome de Diógenes.
La campaña, sutilmente enfocada a que es una acción ecológica y amiga íntima de «salvemos el planeta», le suena a la gran mayoría de lectores a cachondeo, abuso o locura. Lo cierto es que aunque nos pese, como reza el dicho «hay gente para todo», y ocurrirá que más de un viajero aceptará y recibirá su bono descuento. Los gurús del turismo analizan constantemente los patrones del comportamiento de los viajeros, y se han dado cuenta que la inmesa mayoría son perfiles de personas que tratan de ir lo más lejos posible gastando un mínimo de dinero. Todo gira en torno a lo más barato, los pasajes de avión por ejemplo, por 5 euros de descuento escuchas a más de uno que vive en el norte de Tenerife, que se va de viaje saliendo por el aeropuerto del sur. Al final se gasta el doble de esa cantidad en gasolina o si va en guagua, pero dió igual, era el pasaje más barato y ese es el que compra. En definitiva, si hasta las gasolineras lograron que se pagara por la gasolina y además tenga el cliente que ponérsela él mismo, ¿no voy a trancar a alguno que por dos duros en bonos descuento acepte vivir entre basura en un 5 estrellas?
El turismo a nivel global se ha desbocado. Dicen que ya es la primera industria del planeta, ya mueve más dinero que cualquier otra actividad. Y ellos lo saben. Los hoteleros están seguros que pueden apretar a los viajeros para sacarles más pasta, como ya hacen las aerolíneas jugando a meter todos los asientos que se puedan en un avión; y esperemos que no se entere de esto, por ejemplo, Ryanair, «descuento de 3% en el pasaje si le pasa usted la aspiradora al avión durante el vuelo», como si lo estuviera viendo…
Que todo el mundo viaja y lo hace de la manera más barata posible está provocando que los hoteleros con menos escrúpulos busquen maneras de maximixar beneficios, así que más cosas de este tipo se inventarán en el futuro, esto es una certeza, pero en este caso, ocurre que lo hacen a costa de las siempre desprotegidas camareras de piso, un sector que no hace más que recibir maltrato por parte de los líderes de esta industria que las considera «personal de segunda» y que todos sabemos que su trabajo se puede considerar uno de los más importantes del hotel, pues son ellas con su responsabilidad laboral la primera imagen que tenemos del lugar donde vamos a habitar durante un tiempo, de su buen hacer con la habitación depende nuestra primera impresión, y cuando te alojas en un hotel no viene el director a recibirte, te recibe el fruto del trabajo de esas camareras de pisos. Así que por mí, si recibo un papel con esa oferta en un hotel «Reciba un bono descuento de 20€ en nuestros servicios e instalaciones si rechaza el servicio de limpieza» por detrás le escribiré «Reciban ustedes esos 20 euros si viene el que ideó esta campaña a limpiarme la habitación».




















































