PLANETA CANARIO
La competición por lograr una vacuna contra la Covid-19 continúa. La pandemia ya se ha cobrado casi 700.000 vidas y ha infectado a casi 17 millones de personas en 164 países.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay 164 vacunas experimentales contra la enfermedad causada por el SARS-CoV-2, entre ellos figuran 12 proyectos españoles, que han recibido una financiación inicial de ocho millones de euros del Ministerio de Ciencia e Innovación, así como aportaciones privadas.
Algunos de estos proyectos, como los liderados por Mariano Esteban, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), y Vicente Larraga, del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC), podrían empezar a probar sus candidatos en humanos antes de final de año, según ha informado la agencia SINC, en una información firmada por Ana Hernando.
Con el objetivo de hacer posible que España pueda producir sus propias vacunas, el Ministerio de Sanidad y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) están llegando a acuerdos con farmacéuticas y biotecnológicas como Reig Jofre, Rovi, Normon y otras firmas,.
Equipo de Mariano Esteban (CNB-CSIC)

El grupo que lidera Mariano Esteban en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) fue uno de los primeros en España en ponerse manos a la obra para el desarrollo de una vacuna frente al SARS-CoV-2. El trabajo comenzó en enero, después de que China compartiera la secuencia genética del nuevo coronavirus.
Según cuenta Esteban a SINC, su equipo ya ha “comprobado el efecto de la vacuna MVA-COVID-19(S) en ratones normales y demostrado que tiene un buen comportamiento inmunitario, con inducción de anticuerpos y de linfocitos T, que son importantes en protección». Este verano finalizarán los ensayos de eficacia en ratones humanizados y, si todo va bien, podrían iniciar los ensayos clínicos de fase I a finales de 2020.
Esteban explica que su plataforma “se basa en una variante muy atenuada de la vacuna que se utilizó en el programa de erradicación de la viruela y que se llama virus vaccinia modificado de Ankara [MVA], al que se le han incorporado genes codificantes de proteínas del SARS-CoV-2 con la finalidad de inducir respuestas inmunitarias amplias y duraderas contra la COVID-19”.
El virólogo detalla que “al ser un virus ADN no relacionado con el coronavirus, pero que confiere una potente activación del sistema inmunitario después de la vacunación, tiene todos los indicadores para proteger frente al SARS-CoV-2”.
Además, señala, “hemos demostrado en ensayos con animales que vacunas semejantes de MVA pero que expresan otros antígenos de patógenos como el ébola, el zika y el chikungunya, confieren entre el 80 % y un 100 % de protección frente a estos virus emergentes”.
Respecto al proceso de fabricación, Esteban indica que ya han “pasado la vacuna a la empresa CZ Vaccines de O Porriño [Pontevedra], del grupo Zendal, que ha comenzado la producción que haga posible iniciar las fases I, II y III de ensayos clínicos para probar la seguridad, la inmunogenicidad y la eficacia con voluntarios sanos”.
Equipo de Vicente Larraga, CIB-CSIC

Otro de los proyectos españoles más adelantados es el del equipo de Vicente Larraga, director del Laboratorio de Parasitología Molecular del CIB-CSIC, que desarrolla una vacuna frente al SARS-CoV-2 basada en ADN recombinante.
Larraga explica a SINC que en estos momentos están probando en su candidato “la inducción de la producción de la proteína S [del inglés spike, espícula] y sus subunidades S1 y S2, así como de otras proteínas del virus, en células de mamíferos”. Para ello, dice, “utilizamos una vacuna de ADN sintético que contiene las secuencias necesarias para que, en primer lugar, se integre en los núcleos de las células del receptor y, a continuación, se lleve a cabo la producción de las proteínas por las células del individuo que han recibido la inoculación de la vacuna”.
Estas proteínas “son reconocidas como antígeno foráneo por el sistema inmunitario del individuo vacunado y confiere protección frente a la infección del virus completo”
Larraga indica que tienen previsto terminar todas las pruebas preclínicas para finales de noviembre o principios de diciembre. “Ahora mismo, estamos en la fase de inducir la activación del sistema inmunitario en modelos animales de ratón, que se completará a lo largo de agosto”.
“Si la AEMPS nos diera los permisos necesarios, las fases I y II de pruebas con humanos de nuestra vacuna podrían comenzar antes del fin de 2020”, dice Larraga
Además, subraya que su grupo cuenta con la ventaja de “tener ya hecho el proceso de escalado y determinadas las condiciones de la fabricación industrial de la vacuna, algo que no es fácil y que suele llevar meses”.
Equipo de Isabel Sola y Luis Enjuanes, CNB-CSIC

La viróloga Isabel Sola dirige junto a Luis Enjuanes, considerado el mayor experto español en coronavirus, otro de los equipos españoles líderes en búsqueda de una vacuna.
Sola explica a SINC que su proyecto, desarrollado en el Laboratorio de Coronavirus del CNB-CSIC, “se encuentra aún en la primera fase de generación y caracterización en el laboratorio”.
“Nuestro candidato consiste en replicones de ARN derivados del genoma del virus SARS-CoV-2, que obtenemos mediante ingeniería genética para eliminar las partes que causan daño y conservar aquellas que nos ayudan a inmunizarnos —continúa la experta—. Su caracterización en cultivos celulares implica comprobar que se replican, pero no pueden propagarse de una célula a otra”.
En el proceso, indica Sola, “eliminamos genes que contribuyen a la virulencia del virus, por ejemplo, a la inflamación exagerada y otros que le permiten propagarse. De esta forma, conseguiremos una vacuna muy segura”.
Por otra parte, “conservamos todos los genes del virus que dan lugar a las proteínas importantes para inducir una respuesta inmunitaria completa, equilibrada y, por tanto, eficaz. Esto diferencia nuestra vacuna de otras muchas que solo expresan la proteína S del virus. Se sabe que, además de la proteína S, la principal inductora de anticuerpos, otras proteínas virales contribuyen a la respuesta de células T, importante también en la protección”, aclara la científica.
Sola destaca que su candidato “mantiene la maquinaria de replicación del virus y esto aumenta la cantidad de proteínas con las que se inmuniza. De esta forma, no será necesario utilizar varias dosis”
La científica no se aventura a predecir cuándo podrán empezar las pruebas de su vacuna en humanos. “Es complicado que nuestro candidato pueda comenzar a ensayarse en personas antes del final de 2020, ya que aún tenemos que empezar los ensayos preclínicos en modelos de ratón transgénico. Nuestro candidato a vacuna utiliza la misma vía de entrada del virus SARS-CoV-2 y, por tanto, no puede ensayarse en roedores normales”.
Respecto a la producción de su vacuna de replicones de ARN, comenta que “con el apoyo del CSIC y el Ministerio de Ciencia e Innovación, se están explorando distintas posibilidades que incluyen utilizar infraestructuras disponibles en España o incorporar nuevos sistemas de producción eficientes y de instalación rápida”.
Equipo de Rafael Blasco, INIA

En la lista de proyectos destacados de vacunas españolas contra la COVID-19 está también el del grupo de Rafael Blasco, del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA). Se trata de una propuesta similar a la de Esteban del CNB-CSIC.
“Nuestro objetivo —explica a SINC— es conseguir un virus recombinante basado en el virus de la vacuna de la viruela. Usamos como base la cepa MVA, una variante altamente atenuada de este virus, incapaz de producir enfermedad. Con esta base, insertamos dos genes del SARS-CoV-2 con los que pretendemos inducir la respuesta tanto de anticuerpos como de células”.
Blasco señala que en estos momentos están “acabando de aislar varios candidatos vacunales que podrán ser ensayados en ratones en septiembre y, si todo va bien, se podrían empezar las pruebas en humanos antes de finalizar el año”.
Según el investigador, al ser su vector “un virus vacunal, cuyo uso ya está autorizado en humanos, sería relativamente rápido el paso de los ensayos preclínicos a las pruebas en personas”
Según Blasco, “la posibilidad de que haya vacunas españolas contra el coronavirus es de importancia estratégica. Si no, estaríamos siempre dependiendo de otros, cuando puede ser una necesidad urgente”
Según Blasco, “la posibilidad de que haya una o varias vacunas españolas contra el coronavirus es de importancia estratégica; si no logramos esa capacidad, estaríamos siempre dependiendo de otros, cuando puede ser una necesidad urgente para España». «Aunque la decisión de llevar la vacuna a término excede a nuestro grupo, lógicamente nosotros hemos puesto nuestra capacidad de desarrollo al servicio del país”, afirma.
Equipo de David Escors, Navarrabiomed

El proyecto del grupo de David Escors en Navarrabiomed “sería la primera vacuna en utilizar vectores lentivirales, que se usan frecuentemente como agentes de terapia génica. La nuestra podría ser la primera en usar esta estrategia como vacuna contra una enfermedad infecciosa como la COVID-19”, dice a SINC este investigador.
Según explica Escors, “los lentivectores son herramientas que permiten introducir genes en las células y hacen que esta fabrique proteínas virales. Curiosamente, estos vectores se han ‘fabricado’ utilizando el VIH, el virus que causó una de las pandemias más importantes de la humanidad. Lo que hemos hecho es eliminar toda la información del virus y la hemos reemplazado por los componentes del SARS-CoV-2 frente a los que queremos vacunar”.
Los lentivectores se utilizan en terapia humana desde hace algo más de diez años para tratar enfermedades genéticas. “Han tenido un buen resultado clínico en terapia humana y con un muy buen perfil de seguridad”, indica el investigador. Ahora cuentan con cinco candidatos lentivectores basados en varias proteínas de SARS. Se llaman VS1, VS2, VS3, VS4 y VS5
Escors aclara que sus candidatos de vacuna basados en el VIH están en fase preclínica. “Para lanzarlos a un ensayo clínico necesitaríamos contratar a una empresa y como muy pronto, podríamos empezar los ensayos en humanos a mediados del año que viene”
PLANETA CANARIO
La competición por lograr una vacuna contra la Covid-19 continúa. La pandemia ya se ha cobrado casi 700.000 vidas y ha infectado a casi 17 millones de personas en 164 países.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay 164 vacunas experimentales contra la enfermedad causada por el SARS-CoV-2, entre ellos figuran 12 proyectos españoles, que han recibido una financiación inicial de ocho millones de euros del Ministerio de Ciencia e Innovación, así como aportaciones privadas.
Algunos de estos proyectos, como los liderados por Mariano Esteban, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), y Vicente Larraga, del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC), podrían empezar a probar sus candidatos en humanos antes de final de año, según ha informado la agencia SINC, en una información firmada por Ana Hernando.
Con el objetivo de hacer posible que España pueda producir sus propias vacunas, el Ministerio de Sanidad y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) están llegando a acuerdos con farmacéuticas y biotecnológicas como Reig Jofre, Rovi, Normon y otras firmas,.
Equipo de Mariano Esteban (CNB-CSIC)

El grupo que lidera Mariano Esteban en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) fue uno de los primeros en España en ponerse manos a la obra para el desarrollo de una vacuna frente al SARS-CoV-2. El trabajo comenzó en enero, después de que China compartiera la secuencia genética del nuevo coronavirus.
Según cuenta Esteban a SINC, su equipo ya ha “comprobado el efecto de la vacuna MVA-COVID-19(S) en ratones normales y demostrado que tiene un buen comportamiento inmunitario, con inducción de anticuerpos y de linfocitos T, que son importantes en protección». Este verano finalizarán los ensayos de eficacia en ratones humanizados y, si todo va bien, podrían iniciar los ensayos clínicos de fase I a finales de 2020.
Esteban explica que su plataforma “se basa en una variante muy atenuada de la vacuna que se utilizó en el programa de erradicación de la viruela y que se llama virus vaccinia modificado de Ankara [MVA], al que se le han incorporado genes codificantes de proteínas del SARS-CoV-2 con la finalidad de inducir respuestas inmunitarias amplias y duraderas contra la COVID-19”.
El virólogo detalla que “al ser un virus ADN no relacionado con el coronavirus, pero que confiere una potente activación del sistema inmunitario después de la vacunación, tiene todos los indicadores para proteger frente al SARS-CoV-2”.
Además, señala, “hemos demostrado en ensayos con animales que vacunas semejantes de MVA pero que expresan otros antígenos de patógenos como el ébola, el zika y el chikungunya, confieren entre el 80 % y un 100 % de protección frente a estos virus emergentes”.
Respecto al proceso de fabricación, Esteban indica que ya han “pasado la vacuna a la empresa CZ Vaccines de O Porriño [Pontevedra], del grupo Zendal, que ha comenzado la producción que haga posible iniciar las fases I, II y III de ensayos clínicos para probar la seguridad, la inmunogenicidad y la eficacia con voluntarios sanos”.
Equipo de Vicente Larraga, CIB-CSIC

Otro de los proyectos españoles más adelantados es el del equipo de Vicente Larraga, director del Laboratorio de Parasitología Molecular del CIB-CSIC, que desarrolla una vacuna frente al SARS-CoV-2 basada en ADN recombinante.
Larraga explica a SINC que en estos momentos están probando en su candidato “la inducción de la producción de la proteína S [del inglés spike, espícula] y sus subunidades S1 y S2, así como de otras proteínas del virus, en células de mamíferos”. Para ello, dice, “utilizamos una vacuna de ADN sintético que contiene las secuencias necesarias para que, en primer lugar, se integre en los núcleos de las células del receptor y, a continuación, se lleve a cabo la producción de las proteínas por las células del individuo que han recibido la inoculación de la vacuna”.
Estas proteínas “son reconocidas como antígeno foráneo por el sistema inmunitario del individuo vacunado y confiere protección frente a la infección del virus completo”
Larraga indica que tienen previsto terminar todas las pruebas preclínicas para finales de noviembre o principios de diciembre. “Ahora mismo, estamos en la fase de inducir la activación del sistema inmunitario en modelos animales de ratón, que se completará a lo largo de agosto”.
“Si la AEMPS nos diera los permisos necesarios, las fases I y II de pruebas con humanos de nuestra vacuna podrían comenzar antes del fin de 2020”, dice Larraga
Además, subraya que su grupo cuenta con la ventaja de “tener ya hecho el proceso de escalado y determinadas las condiciones de la fabricación industrial de la vacuna, algo que no es fácil y que suele llevar meses”.
Equipo de Isabel Sola y Luis Enjuanes, CNB-CSIC

La viróloga Isabel Sola dirige junto a Luis Enjuanes, considerado el mayor experto español en coronavirus, otro de los equipos españoles líderes en búsqueda de una vacuna.
Sola explica a SINC que su proyecto, desarrollado en el Laboratorio de Coronavirus del CNB-CSIC, “se encuentra aún en la primera fase de generación y caracterización en el laboratorio”.
“Nuestro candidato consiste en replicones de ARN derivados del genoma del virus SARS-CoV-2, que obtenemos mediante ingeniería genética para eliminar las partes que causan daño y conservar aquellas que nos ayudan a inmunizarnos —continúa la experta—. Su caracterización en cultivos celulares implica comprobar que se replican, pero no pueden propagarse de una célula a otra”.
En el proceso, indica Sola, “eliminamos genes que contribuyen a la virulencia del virus, por ejemplo, a la inflamación exagerada y otros que le permiten propagarse. De esta forma, conseguiremos una vacuna muy segura”.
Por otra parte, “conservamos todos los genes del virus que dan lugar a las proteínas importantes para inducir una respuesta inmunitaria completa, equilibrada y, por tanto, eficaz. Esto diferencia nuestra vacuna de otras muchas que solo expresan la proteína S del virus. Se sabe que, además de la proteína S, la principal inductora de anticuerpos, otras proteínas virales contribuyen a la respuesta de células T, importante también en la protección”, aclara la científica.
Sola destaca que su candidato “mantiene la maquinaria de replicación del virus y esto aumenta la cantidad de proteínas con las que se inmuniza. De esta forma, no será necesario utilizar varias dosis”
La científica no se aventura a predecir cuándo podrán empezar las pruebas de su vacuna en humanos. “Es complicado que nuestro candidato pueda comenzar a ensayarse en personas antes del final de 2020, ya que aún tenemos que empezar los ensayos preclínicos en modelos de ratón transgénico. Nuestro candidato a vacuna utiliza la misma vía de entrada del virus SARS-CoV-2 y, por tanto, no puede ensayarse en roedores normales”.
Respecto a la producción de su vacuna de replicones de ARN, comenta que “con el apoyo del CSIC y el Ministerio de Ciencia e Innovación, se están explorando distintas posibilidades que incluyen utilizar infraestructuras disponibles en España o incorporar nuevos sistemas de producción eficientes y de instalación rápida”.
Equipo de Rafael Blasco, INIA

En la lista de proyectos destacados de vacunas españolas contra la COVID-19 está también el del grupo de Rafael Blasco, del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA). Se trata de una propuesta similar a la de Esteban del CNB-CSIC.
“Nuestro objetivo —explica a SINC— es conseguir un virus recombinante basado en el virus de la vacuna de la viruela. Usamos como base la cepa MVA, una variante altamente atenuada de este virus, incapaz de producir enfermedad. Con esta base, insertamos dos genes del SARS-CoV-2 con los que pretendemos inducir la respuesta tanto de anticuerpos como de células”.
Blasco señala que en estos momentos están “acabando de aislar varios candidatos vacunales que podrán ser ensayados en ratones en septiembre y, si todo va bien, se podrían empezar las pruebas en humanos antes de finalizar el año”.
Según el investigador, al ser su vector “un virus vacunal, cuyo uso ya está autorizado en humanos, sería relativamente rápido el paso de los ensayos preclínicos a las pruebas en personas”
Según Blasco, “la posibilidad de que haya vacunas españolas contra el coronavirus es de importancia estratégica. Si no, estaríamos siempre dependiendo de otros, cuando puede ser una necesidad urgente”
Según Blasco, “la posibilidad de que haya una o varias vacunas españolas contra el coronavirus es de importancia estratégica; si no logramos esa capacidad, estaríamos siempre dependiendo de otros, cuando puede ser una necesidad urgente para España». «Aunque la decisión de llevar la vacuna a término excede a nuestro grupo, lógicamente nosotros hemos puesto nuestra capacidad de desarrollo al servicio del país”, afirma.
Equipo de David Escors, Navarrabiomed

El proyecto del grupo de David Escors en Navarrabiomed “sería la primera vacuna en utilizar vectores lentivirales, que se usan frecuentemente como agentes de terapia génica. La nuestra podría ser la primera en usar esta estrategia como vacuna contra una enfermedad infecciosa como la COVID-19”, dice a SINC este investigador.
Según explica Escors, “los lentivectores son herramientas que permiten introducir genes en las células y hacen que esta fabrique proteínas virales. Curiosamente, estos vectores se han ‘fabricado’ utilizando el VIH, el virus que causó una de las pandemias más importantes de la humanidad. Lo que hemos hecho es eliminar toda la información del virus y la hemos reemplazado por los componentes del SARS-CoV-2 frente a los que queremos vacunar”.
Los lentivectores se utilizan en terapia humana desde hace algo más de diez años para tratar enfermedades genéticas. “Han tenido un buen resultado clínico en terapia humana y con un muy buen perfil de seguridad”, indica el investigador. Ahora cuentan con cinco candidatos lentivectores basados en varias proteínas de SARS. Se llaman VS1, VS2, VS3, VS4 y VS5
Escors aclara que sus candidatos de vacuna basados en el VIH están en fase preclínica. “Para lanzarlos a un ensayo clínico necesitaríamos contratar a una empresa y como muy pronto, podríamos empezar los ensayos en humanos a mediados del año que viene”
PLANETA CANARIO
La competición por lograr una vacuna contra la Covid-19 continúa. La pandemia ya se ha cobrado casi 700.000 vidas y ha infectado a casi 17 millones de personas en 164 países.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay 164 vacunas experimentales contra la enfermedad causada por el SARS-CoV-2, entre ellos figuran 12 proyectos españoles, que han recibido una financiación inicial de ocho millones de euros del Ministerio de Ciencia e Innovación, así como aportaciones privadas.
Algunos de estos proyectos, como los liderados por Mariano Esteban, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), y Vicente Larraga, del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC), podrían empezar a probar sus candidatos en humanos antes de final de año, según ha informado la agencia SINC, en una información firmada por Ana Hernando.
Con el objetivo de hacer posible que España pueda producir sus propias vacunas, el Ministerio de Sanidad y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) están llegando a acuerdos con farmacéuticas y biotecnológicas como Reig Jofre, Rovi, Normon y otras firmas,.
Equipo de Mariano Esteban (CNB-CSIC)

El grupo que lidera Mariano Esteban en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) fue uno de los primeros en España en ponerse manos a la obra para el desarrollo de una vacuna frente al SARS-CoV-2. El trabajo comenzó en enero, después de que China compartiera la secuencia genética del nuevo coronavirus.
Según cuenta Esteban a SINC, su equipo ya ha “comprobado el efecto de la vacuna MVA-COVID-19(S) en ratones normales y demostrado que tiene un buen comportamiento inmunitario, con inducción de anticuerpos y de linfocitos T, que son importantes en protección». Este verano finalizarán los ensayos de eficacia en ratones humanizados y, si todo va bien, podrían iniciar los ensayos clínicos de fase I a finales de 2020.
Esteban explica que su plataforma “se basa en una variante muy atenuada de la vacuna que se utilizó en el programa de erradicación de la viruela y que se llama virus vaccinia modificado de Ankara [MVA], al que se le han incorporado genes codificantes de proteínas del SARS-CoV-2 con la finalidad de inducir respuestas inmunitarias amplias y duraderas contra la COVID-19”.
El virólogo detalla que “al ser un virus ADN no relacionado con el coronavirus, pero que confiere una potente activación del sistema inmunitario después de la vacunación, tiene todos los indicadores para proteger frente al SARS-CoV-2”.
Además, señala, “hemos demostrado en ensayos con animales que vacunas semejantes de MVA pero que expresan otros antígenos de patógenos como el ébola, el zika y el chikungunya, confieren entre el 80 % y un 100 % de protección frente a estos virus emergentes”.
Respecto al proceso de fabricación, Esteban indica que ya han “pasado la vacuna a la empresa CZ Vaccines de O Porriño [Pontevedra], del grupo Zendal, que ha comenzado la producción que haga posible iniciar las fases I, II y III de ensayos clínicos para probar la seguridad, la inmunogenicidad y la eficacia con voluntarios sanos”.
Equipo de Vicente Larraga, CIB-CSIC

Otro de los proyectos españoles más adelantados es el del equipo de Vicente Larraga, director del Laboratorio de Parasitología Molecular del CIB-CSIC, que desarrolla una vacuna frente al SARS-CoV-2 basada en ADN recombinante.
Larraga explica a SINC que en estos momentos están probando en su candidato “la inducción de la producción de la proteína S [del inglés spike, espícula] y sus subunidades S1 y S2, así como de otras proteínas del virus, en células de mamíferos”. Para ello, dice, “utilizamos una vacuna de ADN sintético que contiene las secuencias necesarias para que, en primer lugar, se integre en los núcleos de las células del receptor y, a continuación, se lleve a cabo la producción de las proteínas por las células del individuo que han recibido la inoculación de la vacuna”.
Estas proteínas “son reconocidas como antígeno foráneo por el sistema inmunitario del individuo vacunado y confiere protección frente a la infección del virus completo”
Larraga indica que tienen previsto terminar todas las pruebas preclínicas para finales de noviembre o principios de diciembre. “Ahora mismo, estamos en la fase de inducir la activación del sistema inmunitario en modelos animales de ratón, que se completará a lo largo de agosto”.
“Si la AEMPS nos diera los permisos necesarios, las fases I y II de pruebas con humanos de nuestra vacuna podrían comenzar antes del fin de 2020”, dice Larraga
Además, subraya que su grupo cuenta con la ventaja de “tener ya hecho el proceso de escalado y determinadas las condiciones de la fabricación industrial de la vacuna, algo que no es fácil y que suele llevar meses”.
Equipo de Isabel Sola y Luis Enjuanes, CNB-CSIC

La viróloga Isabel Sola dirige junto a Luis Enjuanes, considerado el mayor experto español en coronavirus, otro de los equipos españoles líderes en búsqueda de una vacuna.
Sola explica a SINC que su proyecto, desarrollado en el Laboratorio de Coronavirus del CNB-CSIC, “se encuentra aún en la primera fase de generación y caracterización en el laboratorio”.
“Nuestro candidato consiste en replicones de ARN derivados del genoma del virus SARS-CoV-2, que obtenemos mediante ingeniería genética para eliminar las partes que causan daño y conservar aquellas que nos ayudan a inmunizarnos —continúa la experta—. Su caracterización en cultivos celulares implica comprobar que se replican, pero no pueden propagarse de una célula a otra”.
En el proceso, indica Sola, “eliminamos genes que contribuyen a la virulencia del virus, por ejemplo, a la inflamación exagerada y otros que le permiten propagarse. De esta forma, conseguiremos una vacuna muy segura”.
Por otra parte, “conservamos todos los genes del virus que dan lugar a las proteínas importantes para inducir una respuesta inmunitaria completa, equilibrada y, por tanto, eficaz. Esto diferencia nuestra vacuna de otras muchas que solo expresan la proteína S del virus. Se sabe que, además de la proteína S, la principal inductora de anticuerpos, otras proteínas virales contribuyen a la respuesta de células T, importante también en la protección”, aclara la científica.
Sola destaca que su candidato “mantiene la maquinaria de replicación del virus y esto aumenta la cantidad de proteínas con las que se inmuniza. De esta forma, no será necesario utilizar varias dosis”
La científica no se aventura a predecir cuándo podrán empezar las pruebas de su vacuna en humanos. “Es complicado que nuestro candidato pueda comenzar a ensayarse en personas antes del final de 2020, ya que aún tenemos que empezar los ensayos preclínicos en modelos de ratón transgénico. Nuestro candidato a vacuna utiliza la misma vía de entrada del virus SARS-CoV-2 y, por tanto, no puede ensayarse en roedores normales”.
Respecto a la producción de su vacuna de replicones de ARN, comenta que “con el apoyo del CSIC y el Ministerio de Ciencia e Innovación, se están explorando distintas posibilidades que incluyen utilizar infraestructuras disponibles en España o incorporar nuevos sistemas de producción eficientes y de instalación rápida”.
Equipo de Rafael Blasco, INIA

En la lista de proyectos destacados de vacunas españolas contra la COVID-19 está también el del grupo de Rafael Blasco, del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA). Se trata de una propuesta similar a la de Esteban del CNB-CSIC.
“Nuestro objetivo —explica a SINC— es conseguir un virus recombinante basado en el virus de la vacuna de la viruela. Usamos como base la cepa MVA, una variante altamente atenuada de este virus, incapaz de producir enfermedad. Con esta base, insertamos dos genes del SARS-CoV-2 con los que pretendemos inducir la respuesta tanto de anticuerpos como de células”.
Blasco señala que en estos momentos están “acabando de aislar varios candidatos vacunales que podrán ser ensayados en ratones en septiembre y, si todo va bien, se podrían empezar las pruebas en humanos antes de finalizar el año”.
Según el investigador, al ser su vector “un virus vacunal, cuyo uso ya está autorizado en humanos, sería relativamente rápido el paso de los ensayos preclínicos a las pruebas en personas”
Según Blasco, “la posibilidad de que haya vacunas españolas contra el coronavirus es de importancia estratégica. Si no, estaríamos siempre dependiendo de otros, cuando puede ser una necesidad urgente”
Según Blasco, “la posibilidad de que haya una o varias vacunas españolas contra el coronavirus es de importancia estratégica; si no logramos esa capacidad, estaríamos siempre dependiendo de otros, cuando puede ser una necesidad urgente para España». «Aunque la decisión de llevar la vacuna a término excede a nuestro grupo, lógicamente nosotros hemos puesto nuestra capacidad de desarrollo al servicio del país”, afirma.
Equipo de David Escors, Navarrabiomed

El proyecto del grupo de David Escors en Navarrabiomed “sería la primera vacuna en utilizar vectores lentivirales, que se usan frecuentemente como agentes de terapia génica. La nuestra podría ser la primera en usar esta estrategia como vacuna contra una enfermedad infecciosa como la COVID-19”, dice a SINC este investigador.
Según explica Escors, “los lentivectores son herramientas que permiten introducir genes en las células y hacen que esta fabrique proteínas virales. Curiosamente, estos vectores se han ‘fabricado’ utilizando el VIH, el virus que causó una de las pandemias más importantes de la humanidad. Lo que hemos hecho es eliminar toda la información del virus y la hemos reemplazado por los componentes del SARS-CoV-2 frente a los que queremos vacunar”.
Los lentivectores se utilizan en terapia humana desde hace algo más de diez años para tratar enfermedades genéticas. “Han tenido un buen resultado clínico en terapia humana y con un muy buen perfil de seguridad”, indica el investigador. Ahora cuentan con cinco candidatos lentivectores basados en varias proteínas de SARS. Se llaman VS1, VS2, VS3, VS4 y VS5
Escors aclara que sus candidatos de vacuna basados en el VIH están en fase preclínica. “Para lanzarlos a un ensayo clínico necesitaríamos contratar a una empresa y como muy pronto, podríamos empezar los ensayos en humanos a mediados del año que viene”
PLANETA CANARIO
La competición por lograr una vacuna contra la Covid-19 continúa. La pandemia ya se ha cobrado casi 700.000 vidas y ha infectado a casi 17 millones de personas en 164 países.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay 164 vacunas experimentales contra la enfermedad causada por el SARS-CoV-2, entre ellos figuran 12 proyectos españoles, que han recibido una financiación inicial de ocho millones de euros del Ministerio de Ciencia e Innovación, así como aportaciones privadas.
Algunos de estos proyectos, como los liderados por Mariano Esteban, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), y Vicente Larraga, del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC), podrían empezar a probar sus candidatos en humanos antes de final de año, según ha informado la agencia SINC, en una información firmada por Ana Hernando.
Con el objetivo de hacer posible que España pueda producir sus propias vacunas, el Ministerio de Sanidad y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) están llegando a acuerdos con farmacéuticas y biotecnológicas como Reig Jofre, Rovi, Normon y otras firmas,.
Equipo de Mariano Esteban (CNB-CSIC)

El grupo que lidera Mariano Esteban en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) fue uno de los primeros en España en ponerse manos a la obra para el desarrollo de una vacuna frente al SARS-CoV-2. El trabajo comenzó en enero, después de que China compartiera la secuencia genética del nuevo coronavirus.
Según cuenta Esteban a SINC, su equipo ya ha “comprobado el efecto de la vacuna MVA-COVID-19(S) en ratones normales y demostrado que tiene un buen comportamiento inmunitario, con inducción de anticuerpos y de linfocitos T, que son importantes en protección». Este verano finalizarán los ensayos de eficacia en ratones humanizados y, si todo va bien, podrían iniciar los ensayos clínicos de fase I a finales de 2020.
Esteban explica que su plataforma “se basa en una variante muy atenuada de la vacuna que se utilizó en el programa de erradicación de la viruela y que se llama virus vaccinia modificado de Ankara [MVA], al que se le han incorporado genes codificantes de proteínas del SARS-CoV-2 con la finalidad de inducir respuestas inmunitarias amplias y duraderas contra la COVID-19”.
El virólogo detalla que “al ser un virus ADN no relacionado con el coronavirus, pero que confiere una potente activación del sistema inmunitario después de la vacunación, tiene todos los indicadores para proteger frente al SARS-CoV-2”.
Además, señala, “hemos demostrado en ensayos con animales que vacunas semejantes de MVA pero que expresan otros antígenos de patógenos como el ébola, el zika y el chikungunya, confieren entre el 80 % y un 100 % de protección frente a estos virus emergentes”.
Respecto al proceso de fabricación, Esteban indica que ya han “pasado la vacuna a la empresa CZ Vaccines de O Porriño [Pontevedra], del grupo Zendal, que ha comenzado la producción que haga posible iniciar las fases I, II y III de ensayos clínicos para probar la seguridad, la inmunogenicidad y la eficacia con voluntarios sanos”.
Equipo de Vicente Larraga, CIB-CSIC

Otro de los proyectos españoles más adelantados es el del equipo de Vicente Larraga, director del Laboratorio de Parasitología Molecular del CIB-CSIC, que desarrolla una vacuna frente al SARS-CoV-2 basada en ADN recombinante.
Larraga explica a SINC que en estos momentos están probando en su candidato “la inducción de la producción de la proteína S [del inglés spike, espícula] y sus subunidades S1 y S2, así como de otras proteínas del virus, en células de mamíferos”. Para ello, dice, “utilizamos una vacuna de ADN sintético que contiene las secuencias necesarias para que, en primer lugar, se integre en los núcleos de las células del receptor y, a continuación, se lleve a cabo la producción de las proteínas por las células del individuo que han recibido la inoculación de la vacuna”.
Estas proteínas “son reconocidas como antígeno foráneo por el sistema inmunitario del individuo vacunado y confiere protección frente a la infección del virus completo”
Larraga indica que tienen previsto terminar todas las pruebas preclínicas para finales de noviembre o principios de diciembre. “Ahora mismo, estamos en la fase de inducir la activación del sistema inmunitario en modelos animales de ratón, que se completará a lo largo de agosto”.
“Si la AEMPS nos diera los permisos necesarios, las fases I y II de pruebas con humanos de nuestra vacuna podrían comenzar antes del fin de 2020”, dice Larraga
Además, subraya que su grupo cuenta con la ventaja de “tener ya hecho el proceso de escalado y determinadas las condiciones de la fabricación industrial de la vacuna, algo que no es fácil y que suele llevar meses”.
Equipo de Isabel Sola y Luis Enjuanes, CNB-CSIC

La viróloga Isabel Sola dirige junto a Luis Enjuanes, considerado el mayor experto español en coronavirus, otro de los equipos españoles líderes en búsqueda de una vacuna.
Sola explica a SINC que su proyecto, desarrollado en el Laboratorio de Coronavirus del CNB-CSIC, “se encuentra aún en la primera fase de generación y caracterización en el laboratorio”.
“Nuestro candidato consiste en replicones de ARN derivados del genoma del virus SARS-CoV-2, que obtenemos mediante ingeniería genética para eliminar las partes que causan daño y conservar aquellas que nos ayudan a inmunizarnos —continúa la experta—. Su caracterización en cultivos celulares implica comprobar que se replican, pero no pueden propagarse de una célula a otra”.
En el proceso, indica Sola, “eliminamos genes que contribuyen a la virulencia del virus, por ejemplo, a la inflamación exagerada y otros que le permiten propagarse. De esta forma, conseguiremos una vacuna muy segura”.
Por otra parte, “conservamos todos los genes del virus que dan lugar a las proteínas importantes para inducir una respuesta inmunitaria completa, equilibrada y, por tanto, eficaz. Esto diferencia nuestra vacuna de otras muchas que solo expresan la proteína S del virus. Se sabe que, además de la proteína S, la principal inductora de anticuerpos, otras proteínas virales contribuyen a la respuesta de células T, importante también en la protección”, aclara la científica.
Sola destaca que su candidato “mantiene la maquinaria de replicación del virus y esto aumenta la cantidad de proteínas con las que se inmuniza. De esta forma, no será necesario utilizar varias dosis”
La científica no se aventura a predecir cuándo podrán empezar las pruebas de su vacuna en humanos. “Es complicado que nuestro candidato pueda comenzar a ensayarse en personas antes del final de 2020, ya que aún tenemos que empezar los ensayos preclínicos en modelos de ratón transgénico. Nuestro candidato a vacuna utiliza la misma vía de entrada del virus SARS-CoV-2 y, por tanto, no puede ensayarse en roedores normales”.
Respecto a la producción de su vacuna de replicones de ARN, comenta que “con el apoyo del CSIC y el Ministerio de Ciencia e Innovación, se están explorando distintas posibilidades que incluyen utilizar infraestructuras disponibles en España o incorporar nuevos sistemas de producción eficientes y de instalación rápida”.
Equipo de Rafael Blasco, INIA

En la lista de proyectos destacados de vacunas españolas contra la COVID-19 está también el del grupo de Rafael Blasco, del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA). Se trata de una propuesta similar a la de Esteban del CNB-CSIC.
“Nuestro objetivo —explica a SINC— es conseguir un virus recombinante basado en el virus de la vacuna de la viruela. Usamos como base la cepa MVA, una variante altamente atenuada de este virus, incapaz de producir enfermedad. Con esta base, insertamos dos genes del SARS-CoV-2 con los que pretendemos inducir la respuesta tanto de anticuerpos como de células”.
Blasco señala que en estos momentos están “acabando de aislar varios candidatos vacunales que podrán ser ensayados en ratones en septiembre y, si todo va bien, se podrían empezar las pruebas en humanos antes de finalizar el año”.
Según el investigador, al ser su vector “un virus vacunal, cuyo uso ya está autorizado en humanos, sería relativamente rápido el paso de los ensayos preclínicos a las pruebas en personas”
Según Blasco, “la posibilidad de que haya vacunas españolas contra el coronavirus es de importancia estratégica. Si no, estaríamos siempre dependiendo de otros, cuando puede ser una necesidad urgente”
Según Blasco, “la posibilidad de que haya una o varias vacunas españolas contra el coronavirus es de importancia estratégica; si no logramos esa capacidad, estaríamos siempre dependiendo de otros, cuando puede ser una necesidad urgente para España». «Aunque la decisión de llevar la vacuna a término excede a nuestro grupo, lógicamente nosotros hemos puesto nuestra capacidad de desarrollo al servicio del país”, afirma.
Equipo de David Escors, Navarrabiomed

El proyecto del grupo de David Escors en Navarrabiomed “sería la primera vacuna en utilizar vectores lentivirales, que se usan frecuentemente como agentes de terapia génica. La nuestra podría ser la primera en usar esta estrategia como vacuna contra una enfermedad infecciosa como la COVID-19”, dice a SINC este investigador.
Según explica Escors, “los lentivectores son herramientas que permiten introducir genes en las células y hacen que esta fabrique proteínas virales. Curiosamente, estos vectores se han ‘fabricado’ utilizando el VIH, el virus que causó una de las pandemias más importantes de la humanidad. Lo que hemos hecho es eliminar toda la información del virus y la hemos reemplazado por los componentes del SARS-CoV-2 frente a los que queremos vacunar”.
Los lentivectores se utilizan en terapia humana desde hace algo más de diez años para tratar enfermedades genéticas. “Han tenido un buen resultado clínico en terapia humana y con un muy buen perfil de seguridad”, indica el investigador. Ahora cuentan con cinco candidatos lentivectores basados en varias proteínas de SARS. Se llaman VS1, VS2, VS3, VS4 y VS5
Escors aclara que sus candidatos de vacuna basados en el VIH están en fase preclínica. “Para lanzarlos a un ensayo clínico necesitaríamos contratar a una empresa y como muy pronto, podríamos empezar los ensayos en humanos a mediados del año que viene”




















































