VICENTE PÉREZ
El colectivo ciudadano La Mesa del Árbol ha denunciado ante la Guardia Civil la tala, a principios de julio, de una histórica palmera situada junto a la iglesia de Santo Domingo, en La Orotava, incluida en el Catálogo de Árboles Monumentales y Flora Singular de Tenerife, y para cuya eliminación solicitó licencia municipal una empresa promotora, propietaria del terreno, aunque en dicho listado, que elabora el Cabildo, figura que arraigaba en suelo público.
Un hecho que tachan de «brutal crimen» que, a juicio de los denunciantes, se llevó a cabo con «ocultación de la planificación del acto, engaños y falta de transparencia por parte de las administraciones públicas, gestionando los permisos durante el confinamiento sin informar a la ciudadanía, a esta Mesa de Árbol o al resto de partidos políticos».
La denuncia se refiere a la tala de la que ya informó en anteriores noticias PLANETA CANARIO, y sobre la cual el Ayuntamiento orotavense, contactado para que diera su versión al respecto, facilitó documentación en la que consta un informe de un técnico municipal cuya conclusión es que el ejemplar cortado suponía un riesgo porque podía caerse por tener «daños de extrema gravedad».
Según este documento público, podía tener afectado hasta el 65% del tronco en un punto, por lo que se primó evitar riesgos a personas y bienes al interés patrimonial de la planta. La licencia para talarla requería el visto bueno del Cabildo y del Gobierno canario, que dieron su conformidad al dar por bueno el informe municipal.
Los denunciantes calculan en 200 años la edad de la palmera talada
La Mesa del Árbol se queja en Facebook de «los constantes atentados contra nuestro patrimonio natural desde hace años con la pérdida de muchos ejemplares de este municipio, perpetrados desde distintos estamentos políticos e institucionales, así como desde intereses empresariales y particulares que se revelan incapaces y poco interesados en administrar este patrimonio de forma adecuada».
Para esta asociación, la palmera canaria desaparecida constituía «un importantísimo elemento patrimonial, ligado a nuestra historia, con un gran valor local, paisajístico, ornamental, medioambiental, cultural, social, un ejemplar único en edad, podía llegar a alcanzar los 200 años, en altura, más de 23 metros, y en ubicación, en pleno casco, junto a otro elemento de gran valor patrimonial como es el Convento de Santo Domingo».
El informe municipal apreció daños «de extrema gravedad»
La drástica medida requería en este caso de la autorización del Cabildo, por su condición de planta patrimonial, y del Gobierno canario, por ser una especie protegida. En los informes de esas otras dos administradores, favorables a la tala, no se menciona expresamente que la palmera tenga una enfermedad o esté atacada por insectos, aunque se pone como condición para las labores de la tala y retirada de los restos vegetales la aplicación de la orden dictada en 2007 por este departamento autonómico mediante la que se declaró la existencia de las plagas producidas por los agentes nocivos Rhynchophorus Ferrugineus (picudo rojo) y Diocalandra Frumenti (Fabricius) y se establecen las medidas fitosanitarias para su erradicación y control.
En el informe técnico del Ayuntamiento se concluye que «los daños que se observan en el ejemplar presentan una extrema gravedad» y podrían causar «la fractura de la palmera», lo que entraña un peligro de que se cayera.

La denuncia ante la Guardia Civil cuenta con el apoyo del partido político Asamblea por La Orotava. «Desde el primer momento del día de la tala, compartimos toda la información que recopilamos con la Mesa del Árbol» dicen desde la formación municipalista.
«Ha habido una negligencia administrativa; los responsables municipales no tenían conocimiento exacto del motivo de la tala, pese a que la protección de este ejemplar protegido era responsabilidad municipal y desde que entró en el catálogo del Cabildo en 2008 no se ha hecho nada para asegurar su salud y su conservación», sostienen desde esta formación política en un comunicado.
Una responsabilidad que extienden «al Gobierno de Canarias, que emitió la autorización de tala por supuesto picudo rojo y al Cabildo de Tenerife, que después de nuestra denuncia pública en los medios de comunicación se ha apresurado a pedir mayor control y protección del arbolado protegido a los ayuntamientos de la isla».
Siete palmeras monumentales taladas ya en La Orotava
Ya van siete las palmeras canarias protegidas también en el Catálogo de de Árboles Monumentales que se talan en La Orotava, en la plaza del Ayuntamiento, un corte que Asamblea por La Orotava achaca a la «falta de planes de protección y conservación», al tiempo que «sospecha» que los ejemplares con que fueron sustituidas no son de Phoenix canariensis, sino híbridos de Phoenix canariensis y Phoenix dactylifera, a pesar de que los documentos de compra certifican que son palmeras canarias».
La Phoenix Canariensis es posiblemente uno de los vegetales más representativos e importantes del archipiélago canario, ya que ha constituido desde siempre un elemento distintivo del paisaje. En la literatura clásica, señala este partido, las primeras referencias escritas de que en Canarias había palmeras en abundancia proceden de los textos de Plinio El Viejo, que vivió en el Siglo I de nuestra era.
Como consecuencia de la similitud morfológica de ambas especies, la P.canariensis y la P.dactylifera, es actualmente muy difícil clasificar e identificar morfológicamente sin ambigüedades aquellas palmeras auténticamente canarias de aquellos ejemplares híbridos, especialmente en las zonas ajardinadas, jardines y áreas urbanas, donde coexisten ambas especies, advierte Asamblea por Tenerife.
El Gobierno de Canarias aprobó un Real Decreto (62/2006, de 16 de mayo) por el que se establecen medidas para favorecer la protección, conservación e identidad genética de la palmera canaria, con limitaciones de uso de los diferentes tipos de palmeras consideradas como ejemplar silvestre, cultivado, palmeras exóticas y palmeras de pureza genética reconocida.
Contra el «espíritu arboricida»

Para Asamblea por La Orotava, «existe una dejadez absoluta de nuestro patrimonio natural y nuestro arbolado urbano por parte de todas las instituciones del archipiélago». En el caso de La Orotava, reprocha el «espíritu arboricida del grupo de gobierno y de las empresas a las que cede la gestión de los servicios públicos y sobre las que no ejerce ningún tipo de control».
«Por ello, esta denuncia debe sentar un precedente en las defensa de nuestras señas de identidad, así como la reciente ILP presentada en el Gobierno de Canarias para la creación de una ley que proteja el arbolado urbano, que revierte positivamente en la calidad de vida de las comunidades que habitamos pueblos y ciudades y ayudan a combatir las consecuencias negativas del calentamiento global», concluye la nota de prensa de esta organización política.

VICENTE PÉREZ
El colectivo ciudadano La Mesa del Árbol ha denunciado ante la Guardia Civil la tala, a principios de julio, de una histórica palmera situada junto a la iglesia de Santo Domingo, en La Orotava, incluida en el Catálogo de Árboles Monumentales y Flora Singular de Tenerife, y para cuya eliminación solicitó licencia municipal una empresa promotora, propietaria del terreno, aunque en dicho listado, que elabora el Cabildo, figura que arraigaba en suelo público.
Un hecho que tachan de «brutal crimen» que, a juicio de los denunciantes, se llevó a cabo con «ocultación de la planificación del acto, engaños y falta de transparencia por parte de las administraciones públicas, gestionando los permisos durante el confinamiento sin informar a la ciudadanía, a esta Mesa de Árbol o al resto de partidos políticos».
La denuncia se refiere a la tala de la que ya informó en anteriores noticias PLANETA CANARIO, y sobre la cual el Ayuntamiento orotavense, contactado para que diera su versión al respecto, facilitó documentación en la que consta un informe de un técnico municipal cuya conclusión es que el ejemplar cortado suponía un riesgo porque podía caerse por tener «daños de extrema gravedad».
Según este documento público, podía tener afectado hasta el 65% del tronco en un punto, por lo que se primó evitar riesgos a personas y bienes al interés patrimonial de la planta. La licencia para talarla requería el visto bueno del Cabildo y del Gobierno canario, que dieron su conformidad al dar por bueno el informe municipal.
Los denunciantes calculan en 200 años la edad de la palmera talada
La Mesa del Árbol se queja en Facebook de «los constantes atentados contra nuestro patrimonio natural desde hace años con la pérdida de muchos ejemplares de este municipio, perpetrados desde distintos estamentos políticos e institucionales, así como desde intereses empresariales y particulares que se revelan incapaces y poco interesados en administrar este patrimonio de forma adecuada».
Para esta asociación, la palmera canaria desaparecida constituía «un importantísimo elemento patrimonial, ligado a nuestra historia, con un gran valor local, paisajístico, ornamental, medioambiental, cultural, social, un ejemplar único en edad, podía llegar a alcanzar los 200 años, en altura, más de 23 metros, y en ubicación, en pleno casco, junto a otro elemento de gran valor patrimonial como es el Convento de Santo Domingo».
El informe municipal apreció daños «de extrema gravedad»
La drástica medida requería en este caso de la autorización del Cabildo, por su condición de planta patrimonial, y del Gobierno canario, por ser una especie protegida. En los informes de esas otras dos administradores, favorables a la tala, no se menciona expresamente que la palmera tenga una enfermedad o esté atacada por insectos, aunque se pone como condición para las labores de la tala y retirada de los restos vegetales la aplicación de la orden dictada en 2007 por este departamento autonómico mediante la que se declaró la existencia de las plagas producidas por los agentes nocivos Rhynchophorus Ferrugineus (picudo rojo) y Diocalandra Frumenti (Fabricius) y se establecen las medidas fitosanitarias para su erradicación y control.
En el informe técnico del Ayuntamiento se concluye que «los daños que se observan en el ejemplar presentan una extrema gravedad» y podrían causar «la fractura de la palmera», lo que entraña un peligro de que se cayera.

La denuncia ante la Guardia Civil cuenta con el apoyo del partido político Asamblea por La Orotava. «Desde el primer momento del día de la tala, compartimos toda la información que recopilamos con la Mesa del Árbol» dicen desde la formación municipalista.
«Ha habido una negligencia administrativa; los responsables municipales no tenían conocimiento exacto del motivo de la tala, pese a que la protección de este ejemplar protegido era responsabilidad municipal y desde que entró en el catálogo del Cabildo en 2008 no se ha hecho nada para asegurar su salud y su conservación», sostienen desde esta formación política en un comunicado.
Una responsabilidad que extienden «al Gobierno de Canarias, que emitió la autorización de tala por supuesto picudo rojo y al Cabildo de Tenerife, que después de nuestra denuncia pública en los medios de comunicación se ha apresurado a pedir mayor control y protección del arbolado protegido a los ayuntamientos de la isla».
Siete palmeras monumentales taladas ya en La Orotava
Ya van siete las palmeras canarias protegidas también en el Catálogo de de Árboles Monumentales que se talan en La Orotava, en la plaza del Ayuntamiento, un corte que Asamblea por La Orotava achaca a la «falta de planes de protección y conservación», al tiempo que «sospecha» que los ejemplares con que fueron sustituidas no son de Phoenix canariensis, sino híbridos de Phoenix canariensis y Phoenix dactylifera, a pesar de que los documentos de compra certifican que son palmeras canarias».
La Phoenix Canariensis es posiblemente uno de los vegetales más representativos e importantes del archipiélago canario, ya que ha constituido desde siempre un elemento distintivo del paisaje. En la literatura clásica, señala este partido, las primeras referencias escritas de que en Canarias había palmeras en abundancia proceden de los textos de Plinio El Viejo, que vivió en el Siglo I de nuestra era.
Como consecuencia de la similitud morfológica de ambas especies, la P.canariensis y la P.dactylifera, es actualmente muy difícil clasificar e identificar morfológicamente sin ambigüedades aquellas palmeras auténticamente canarias de aquellos ejemplares híbridos, especialmente en las zonas ajardinadas, jardines y áreas urbanas, donde coexisten ambas especies, advierte Asamblea por Tenerife.
El Gobierno de Canarias aprobó un Real Decreto (62/2006, de 16 de mayo) por el que se establecen medidas para favorecer la protección, conservación e identidad genética de la palmera canaria, con limitaciones de uso de los diferentes tipos de palmeras consideradas como ejemplar silvestre, cultivado, palmeras exóticas y palmeras de pureza genética reconocida.
Contra el «espíritu arboricida»

Para Asamblea por La Orotava, «existe una dejadez absoluta de nuestro patrimonio natural y nuestro arbolado urbano por parte de todas las instituciones del archipiélago». En el caso de La Orotava, reprocha el «espíritu arboricida del grupo de gobierno y de las empresas a las que cede la gestión de los servicios públicos y sobre las que no ejerce ningún tipo de control».
«Por ello, esta denuncia debe sentar un precedente en las defensa de nuestras señas de identidad, así como la reciente ILP presentada en el Gobierno de Canarias para la creación de una ley que proteja el arbolado urbano, que revierte positivamente en la calidad de vida de las comunidades que habitamos pueblos y ciudades y ayudan a combatir las consecuencias negativas del calentamiento global», concluye la nota de prensa de esta organización política.

VICENTE PÉREZ
El colectivo ciudadano La Mesa del Árbol ha denunciado ante la Guardia Civil la tala, a principios de julio, de una histórica palmera situada junto a la iglesia de Santo Domingo, en La Orotava, incluida en el Catálogo de Árboles Monumentales y Flora Singular de Tenerife, y para cuya eliminación solicitó licencia municipal una empresa promotora, propietaria del terreno, aunque en dicho listado, que elabora el Cabildo, figura que arraigaba en suelo público.
Un hecho que tachan de «brutal crimen» que, a juicio de los denunciantes, se llevó a cabo con «ocultación de la planificación del acto, engaños y falta de transparencia por parte de las administraciones públicas, gestionando los permisos durante el confinamiento sin informar a la ciudadanía, a esta Mesa de Árbol o al resto de partidos políticos».
La denuncia se refiere a la tala de la que ya informó en anteriores noticias PLANETA CANARIO, y sobre la cual el Ayuntamiento orotavense, contactado para que diera su versión al respecto, facilitó documentación en la que consta un informe de un técnico municipal cuya conclusión es que el ejemplar cortado suponía un riesgo porque podía caerse por tener «daños de extrema gravedad».
Según este documento público, podía tener afectado hasta el 65% del tronco en un punto, por lo que se primó evitar riesgos a personas y bienes al interés patrimonial de la planta. La licencia para talarla requería el visto bueno del Cabildo y del Gobierno canario, que dieron su conformidad al dar por bueno el informe municipal.
Los denunciantes calculan en 200 años la edad de la palmera talada
La Mesa del Árbol se queja en Facebook de «los constantes atentados contra nuestro patrimonio natural desde hace años con la pérdida de muchos ejemplares de este municipio, perpetrados desde distintos estamentos políticos e institucionales, así como desde intereses empresariales y particulares que se revelan incapaces y poco interesados en administrar este patrimonio de forma adecuada».
Para esta asociación, la palmera canaria desaparecida constituía «un importantísimo elemento patrimonial, ligado a nuestra historia, con un gran valor local, paisajístico, ornamental, medioambiental, cultural, social, un ejemplar único en edad, podía llegar a alcanzar los 200 años, en altura, más de 23 metros, y en ubicación, en pleno casco, junto a otro elemento de gran valor patrimonial como es el Convento de Santo Domingo».
El informe municipal apreció daños «de extrema gravedad»
La drástica medida requería en este caso de la autorización del Cabildo, por su condición de planta patrimonial, y del Gobierno canario, por ser una especie protegida. En los informes de esas otras dos administradores, favorables a la tala, no se menciona expresamente que la palmera tenga una enfermedad o esté atacada por insectos, aunque se pone como condición para las labores de la tala y retirada de los restos vegetales la aplicación de la orden dictada en 2007 por este departamento autonómico mediante la que se declaró la existencia de las plagas producidas por los agentes nocivos Rhynchophorus Ferrugineus (picudo rojo) y Diocalandra Frumenti (Fabricius) y se establecen las medidas fitosanitarias para su erradicación y control.
En el informe técnico del Ayuntamiento se concluye que «los daños que se observan en el ejemplar presentan una extrema gravedad» y podrían causar «la fractura de la palmera», lo que entraña un peligro de que se cayera.

La denuncia ante la Guardia Civil cuenta con el apoyo del partido político Asamblea por La Orotava. «Desde el primer momento del día de la tala, compartimos toda la información que recopilamos con la Mesa del Árbol» dicen desde la formación municipalista.
«Ha habido una negligencia administrativa; los responsables municipales no tenían conocimiento exacto del motivo de la tala, pese a que la protección de este ejemplar protegido era responsabilidad municipal y desde que entró en el catálogo del Cabildo en 2008 no se ha hecho nada para asegurar su salud y su conservación», sostienen desde esta formación política en un comunicado.
Una responsabilidad que extienden «al Gobierno de Canarias, que emitió la autorización de tala por supuesto picudo rojo y al Cabildo de Tenerife, que después de nuestra denuncia pública en los medios de comunicación se ha apresurado a pedir mayor control y protección del arbolado protegido a los ayuntamientos de la isla».
Siete palmeras monumentales taladas ya en La Orotava
Ya van siete las palmeras canarias protegidas también en el Catálogo de de Árboles Monumentales que se talan en La Orotava, en la plaza del Ayuntamiento, un corte que Asamblea por La Orotava achaca a la «falta de planes de protección y conservación», al tiempo que «sospecha» que los ejemplares con que fueron sustituidas no son de Phoenix canariensis, sino híbridos de Phoenix canariensis y Phoenix dactylifera, a pesar de que los documentos de compra certifican que son palmeras canarias».
La Phoenix Canariensis es posiblemente uno de los vegetales más representativos e importantes del archipiélago canario, ya que ha constituido desde siempre un elemento distintivo del paisaje. En la literatura clásica, señala este partido, las primeras referencias escritas de que en Canarias había palmeras en abundancia proceden de los textos de Plinio El Viejo, que vivió en el Siglo I de nuestra era.
Como consecuencia de la similitud morfológica de ambas especies, la P.canariensis y la P.dactylifera, es actualmente muy difícil clasificar e identificar morfológicamente sin ambigüedades aquellas palmeras auténticamente canarias de aquellos ejemplares híbridos, especialmente en las zonas ajardinadas, jardines y áreas urbanas, donde coexisten ambas especies, advierte Asamblea por Tenerife.
El Gobierno de Canarias aprobó un Real Decreto (62/2006, de 16 de mayo) por el que se establecen medidas para favorecer la protección, conservación e identidad genética de la palmera canaria, con limitaciones de uso de los diferentes tipos de palmeras consideradas como ejemplar silvestre, cultivado, palmeras exóticas y palmeras de pureza genética reconocida.
Contra el «espíritu arboricida»

Para Asamblea por La Orotava, «existe una dejadez absoluta de nuestro patrimonio natural y nuestro arbolado urbano por parte de todas las instituciones del archipiélago». En el caso de La Orotava, reprocha el «espíritu arboricida del grupo de gobierno y de las empresas a las que cede la gestión de los servicios públicos y sobre las que no ejerce ningún tipo de control».
«Por ello, esta denuncia debe sentar un precedente en las defensa de nuestras señas de identidad, así como la reciente ILP presentada en el Gobierno de Canarias para la creación de una ley que proteja el arbolado urbano, que revierte positivamente en la calidad de vida de las comunidades que habitamos pueblos y ciudades y ayudan a combatir las consecuencias negativas del calentamiento global», concluye la nota de prensa de esta organización política.

VICENTE PÉREZ
El colectivo ciudadano La Mesa del Árbol ha denunciado ante la Guardia Civil la tala, a principios de julio, de una histórica palmera situada junto a la iglesia de Santo Domingo, en La Orotava, incluida en el Catálogo de Árboles Monumentales y Flora Singular de Tenerife, y para cuya eliminación solicitó licencia municipal una empresa promotora, propietaria del terreno, aunque en dicho listado, que elabora el Cabildo, figura que arraigaba en suelo público.
Un hecho que tachan de «brutal crimen» que, a juicio de los denunciantes, se llevó a cabo con «ocultación de la planificación del acto, engaños y falta de transparencia por parte de las administraciones públicas, gestionando los permisos durante el confinamiento sin informar a la ciudadanía, a esta Mesa de Árbol o al resto de partidos políticos».
La denuncia se refiere a la tala de la que ya informó en anteriores noticias PLANETA CANARIO, y sobre la cual el Ayuntamiento orotavense, contactado para que diera su versión al respecto, facilitó documentación en la que consta un informe de un técnico municipal cuya conclusión es que el ejemplar cortado suponía un riesgo porque podía caerse por tener «daños de extrema gravedad».
Según este documento público, podía tener afectado hasta el 65% del tronco en un punto, por lo que se primó evitar riesgos a personas y bienes al interés patrimonial de la planta. La licencia para talarla requería el visto bueno del Cabildo y del Gobierno canario, que dieron su conformidad al dar por bueno el informe municipal.
Los denunciantes calculan en 200 años la edad de la palmera talada
La Mesa del Árbol se queja en Facebook de «los constantes atentados contra nuestro patrimonio natural desde hace años con la pérdida de muchos ejemplares de este municipio, perpetrados desde distintos estamentos políticos e institucionales, así como desde intereses empresariales y particulares que se revelan incapaces y poco interesados en administrar este patrimonio de forma adecuada».
Para esta asociación, la palmera canaria desaparecida constituía «un importantísimo elemento patrimonial, ligado a nuestra historia, con un gran valor local, paisajístico, ornamental, medioambiental, cultural, social, un ejemplar único en edad, podía llegar a alcanzar los 200 años, en altura, más de 23 metros, y en ubicación, en pleno casco, junto a otro elemento de gran valor patrimonial como es el Convento de Santo Domingo».
El informe municipal apreció daños «de extrema gravedad»
La drástica medida requería en este caso de la autorización del Cabildo, por su condición de planta patrimonial, y del Gobierno canario, por ser una especie protegida. En los informes de esas otras dos administradores, favorables a la tala, no se menciona expresamente que la palmera tenga una enfermedad o esté atacada por insectos, aunque se pone como condición para las labores de la tala y retirada de los restos vegetales la aplicación de la orden dictada en 2007 por este departamento autonómico mediante la que se declaró la existencia de las plagas producidas por los agentes nocivos Rhynchophorus Ferrugineus (picudo rojo) y Diocalandra Frumenti (Fabricius) y se establecen las medidas fitosanitarias para su erradicación y control.
En el informe técnico del Ayuntamiento se concluye que «los daños que se observan en el ejemplar presentan una extrema gravedad» y podrían causar «la fractura de la palmera», lo que entraña un peligro de que se cayera.

La denuncia ante la Guardia Civil cuenta con el apoyo del partido político Asamblea por La Orotava. «Desde el primer momento del día de la tala, compartimos toda la información que recopilamos con la Mesa del Árbol» dicen desde la formación municipalista.
«Ha habido una negligencia administrativa; los responsables municipales no tenían conocimiento exacto del motivo de la tala, pese a que la protección de este ejemplar protegido era responsabilidad municipal y desde que entró en el catálogo del Cabildo en 2008 no se ha hecho nada para asegurar su salud y su conservación», sostienen desde esta formación política en un comunicado.
Una responsabilidad que extienden «al Gobierno de Canarias, que emitió la autorización de tala por supuesto picudo rojo y al Cabildo de Tenerife, que después de nuestra denuncia pública en los medios de comunicación se ha apresurado a pedir mayor control y protección del arbolado protegido a los ayuntamientos de la isla».
Siete palmeras monumentales taladas ya en La Orotava
Ya van siete las palmeras canarias protegidas también en el Catálogo de de Árboles Monumentales que se talan en La Orotava, en la plaza del Ayuntamiento, un corte que Asamblea por La Orotava achaca a la «falta de planes de protección y conservación», al tiempo que «sospecha» que los ejemplares con que fueron sustituidas no son de Phoenix canariensis, sino híbridos de Phoenix canariensis y Phoenix dactylifera, a pesar de que los documentos de compra certifican que son palmeras canarias».
La Phoenix Canariensis es posiblemente uno de los vegetales más representativos e importantes del archipiélago canario, ya que ha constituido desde siempre un elemento distintivo del paisaje. En la literatura clásica, señala este partido, las primeras referencias escritas de que en Canarias había palmeras en abundancia proceden de los textos de Plinio El Viejo, que vivió en el Siglo I de nuestra era.
Como consecuencia de la similitud morfológica de ambas especies, la P.canariensis y la P.dactylifera, es actualmente muy difícil clasificar e identificar morfológicamente sin ambigüedades aquellas palmeras auténticamente canarias de aquellos ejemplares híbridos, especialmente en las zonas ajardinadas, jardines y áreas urbanas, donde coexisten ambas especies, advierte Asamblea por Tenerife.
El Gobierno de Canarias aprobó un Real Decreto (62/2006, de 16 de mayo) por el que se establecen medidas para favorecer la protección, conservación e identidad genética de la palmera canaria, con limitaciones de uso de los diferentes tipos de palmeras consideradas como ejemplar silvestre, cultivado, palmeras exóticas y palmeras de pureza genética reconocida.
Contra el «espíritu arboricida»

Para Asamblea por La Orotava, «existe una dejadez absoluta de nuestro patrimonio natural y nuestro arbolado urbano por parte de todas las instituciones del archipiélago». En el caso de La Orotava, reprocha el «espíritu arboricida del grupo de gobierno y de las empresas a las que cede la gestión de los servicios públicos y sobre las que no ejerce ningún tipo de control».
«Por ello, esta denuncia debe sentar un precedente en las defensa de nuestras señas de identidad, así como la reciente ILP presentada en el Gobierno de Canarias para la creación de una ley que proteja el arbolado urbano, que revierte positivamente en la calidad de vida de las comunidades que habitamos pueblos y ciudades y ayudan a combatir las consecuencias negativas del calentamiento global», concluye la nota de prensa de esta organización política.





















































