PLANETA CANARIO
El ruido excesivo provoca sufrimiento psíquico y físico en las personas, estrés, reducción del rendimiento intelectual e incluso irritabilidad. Y sin duda enfado es lo que provoca en familias, profesorado, y alumnado del Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Armeñime, en Adeje (Tenerife) el estruendo con que han tenido que convivir este inicio de curso, después de seis meses lejos de las aulas por la pandemia, debido a las obras de un polideportivo anexo al centro, que construye el Ayuntamiento adejero.
Los trabajos, que llevan meses de retraso, comenzaron en junio de 2019, cuando ya no había clases, y continuaron -con ruidos- durante el curso pasado, y han continuado – con más ruido- en el presente año escolar.
A algunas horas el estruendo se vuelve un infierno para discentes y docentes de 1º, 5º y 6º de Primaria, como muestra el audio que un padre, indignado, grabó en el colegio y lo ha hecho llegar a PLANETA CANARIO, para denunciar esta situación. Profesorado del centro ha expresado también a este diario su malestar con esta situación.
El cotidiano concierto acústico insoportable incluye toda la maquinaria propia de una obra: máquinas que cortan estructuras metálicas, martillos hidráulicos, máquinas de soldar… Por momentos ni gritando el maestro o la maestra pueden hacerse oír, a lo que suma la dificultad que supone llevar mascarilla, así que algunos han optado por amplificar tecnológicamente su voz: poner altavoces y hablar por un micrófono.
Un dato importante, que es lo que también preocupa a los miembros de la comunidad educativa del centro que han contactado con este diario, es que, si bien en el curso pasado por lo menos se cerraban las ventanas, ahora está totalmente desaconsejado, porque la ventilación de las aulas es precisamente una de las medidas obligatorias contempladas en el protocolo con que los centros de enseñanza deben prevenir contagios de la Covid-19.
Se preguntan estas fuentes de PLANETA CANARIO cómo es posible que el Ayuntamiento de Adeje no adaptara los trabajos al calendario y al horario académico, por lo que piden que los trabajos que restan, y otros previstos en zonas verdes que aún no han comenzado, se ajusten a las horas en que los escolares no están en clase.
A este problema se une otro ya otro que existe desde que se abrió el colegio: el sol que da en parte de las aulas durante toda la mañana, lo que ocasiona además que en algunos meses los niños pasen calor, mitigado por unos ventiladores que han comprado las propias familias.
A los padres y las madres, la dirección del centro les ha indicado que las obras están próximas a su terminación y que, por tanto, ya no es necesario denunciar esta situación, porque el suplicio parece próximo a su fin.
Pero algunos progenitores y profesores, hartos de tantos meses de contaminación acústica que impide a sus hijos concentrarse en clase, han decidido denunciar a través de Planeta Canario este problema.
El Ayuntamiento de Adeje, preguntado al respecto, ha corroborado que las obras terminarán el 13 de este mes, y sobre el ruido asegura que el Área de Servicios tiene conocimiento de esa situación a través de la dirección del CEIP, y que se ha hecho un requerimiento a la empresa que ejecuta el proyecto.
El día que eso ocurra, cuando llegue el silencio, los docentes y discentes afectados lo van a notar. Como si salieran de una pesadillas. Afortunadamente no ocurrirá aún para ellos lo que en la canción de Sabina, Ruido: «Hubo una epidemia de tristeza en la ciudad; / se borraron las pisadas, /se apagaron los latidos. / Y con tanto ruido/ No se oyó el ruido del mar».



















































