La Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN) ha pedido a la Dirección Provincial de Costas que no legalice, sino que ordene el derribo de las obras e instalaciones realizadas en el Charco de la Arena, de Punta del Hidalgo (municipio de La Laguna), utilizadas como piscina y bar-restaurante, así como su restauración medioambiental.
El grupo ecologista ha presentado con este fin un alegación al proyecto promovido por la Sociedad Recreativa Piscina del Charco de la Arena, entidad privada que solicita una nueva concesión administrativa para ocupar terrenos de dominio público marítimo-terrestre en una superficie de 8.000 metros cuadrados, «así como la legalización de las construcciones e instalaciones realizadas sin título habilitante o incumpliéndolo».
ATAN precisa que, en realidad, en las instalaciones referidas la actividad es la propia de un club social y recreativo privado, sin libre acceso a la franja pública que ocupa, y cuya concesión, otorgada en 1964, ya está extinguida, pero que «con el procedimiento se pretende consolidar una situación ilegal obtenida por la vía de hecho a través de la obtención de una nueva autorización sobre la totalidad de la superficie indebidamente ocupada y privatizada».
De acuerdo con la alegación de la asociación conservacionista, el permiso original daba derecho a la concesionaria a ocupar 810 metros cuadrados de dominio público marítimo-terrestre, pese a lo cual, «el titular de la concesión, sin título habilitante para ello, se apropió ilícitamente y privatizó una superficie total de 8.000 metros cuadrados» de esa zona litoral pública.
De ahí que para ATAN resulte «totalmente inaceptable desde el punto de vista legal, ético y de la tutela del interés general que este comportamiento infractor pueda resultar premiado con la legalización de lo ilegalmente realizado sobre un bien jurídico público».
Un libro publicado por el Ayuntamiento lagunero destaca que hasta los años 50 del siglo XX el charco ocupado era el mejor de la zona por su fondo de arena
Se argumenta en la alegación, divulgada en el grupo de Facebook de la asociación, que esta construcción se halla en una de las franjas litorales más importantes de Tenerife en biodiversidad, y con un «impresionante valor paisajístico, que ha sido precisamente alterado y fuertemente dañado por la edificación que se pretende legalizar».
Pone además de relieve ATAN que los charcos de este litoral «se han utilizado libremente como zona de baño, tanto por isleños como por los turistas desde antes de la aparición del turismo masivo». Tal uso tradicional, según documenta, está recogido en el estudio publicado por el Ayuntamiento de La Laguna Toponimia popular costera: desde Bajamar a Punta del Hidalgo.
Sus autores, Candelaria Gil Rodríguez y Leopoldo Moro Abad, destacan del Charco de la Arena que “en la década de los 50 del pasado siglo fue el mejor de Punta del Hidalgo; grande y con fondo de arena a diferencia del resto de los charcos de la zona que tienen fondo de rocas». «En la actualidad no existe, en su lugar está la piscina del club Charco de la Arena”, subrayan.
Este diario ha solicitado a la Sociedad Recreativa Charco de la Arena ofrecer su versión sobre este asunto, y está a la espera de poder ofrecerla.



















































