Cuando uno intenta recordar cosas que ha hecho Coalición Canaria para mantener el poder a toda costa en cabildos, ayuntamientos o el propio Gobierno de Canarias, francamente, pareciera mucho más sencillo plantearse qué es lo que no ha hecho.
Desde Miguel Zerolo paseándose con las asociaciones de vecinos en un tranvía no inaugurado pocos días antes de las elecciones de 2007 a Bermúdez y Alonso inaugurando guaguas en La Gallega, pasando por las movidas de miles de ancianos en guaguas para un lado y para otro, la última al campo de lucha de Tegueste donde le habían montado un programa de autobombo con la televisión pública, que pagamos todos pero es de ellos, que iban a emitir prácticamente en jornada de reflexión solo que la Junta Electoral, por una vez, llegó a tiempo.
No digamos nada del uso de tránsfugas, como en 2015 en Tacoronte o donde se terciara. ¡Eso sí que fue un Tamayazo! O la moción de censura traicionera de Manuel Hermoso donde hubo también de todo. Vamos, que hasta asuntos de secuestros han salido en grabaciones o lo que fuera necesario ha utilizado esta gente de siempre o es que nadie recuerda cómo llegó Ana Oramas a la alcaldía de La Laguna, con empresarios con intereses urbanísticos poniendo anuncios contra Santiago Pérez en los periódicos pese a lo cual se quedó a media docena de votos de la mayoría absoluta, lo que no consiguió por los partidos que se presentaron sólo con la intención de perjudicar a su candidatura porque se metió con los poderosos.
Pero cuando escuchaba el otro día al que fuera alcalde de La Laguna quejándose en el salón de plenos de un periódico, por contar cosas de corrupción, pues no puede uno por menos que seguir asombrándose. Lo tienen todo: las televisiones públicas, Radio Club, la COPE, El Día, hasta hace poco La Opinión, que pasó todos los límites imaginables para defender lo indefendible… y los tipos quieren más.
O a Bermúdez, diciendo que en su vida política (toda su vida porque no se ha apeado del coche oficial desde que andaba en pantalones cortos) no había visto nada más tremendo que lo ocurrido en las últimas semanas en Santa Cruz. ¿Pero dónde estaba este hombre cuando sus colegas cargaban con el dinero a espuertas del Ayuntamiento, lo que ha llevado a Tenerife II a un puñado de correligionarios?
El Tamayazo fue un asunto en el que dos consejeros del PSOE no fueron a votar para darle el gobierno al PP en Madrid, pero en Santa Cruz l@s concejal@s de Cs sí que fueron a dar la cara ,y vaya que sí la dieron: prometieron plantarle cara al régimen y a la corrupción y pusieron de patitas en la calle a unos personajes, en muchos casos ya patéticos, cuyo concepto de la democracia es que aquello era de ellos (su finca, vamos) y que no había ovarios para echarlos de allí. Craso error, por el momento, que media Isla espera con ansias se repita en el Cabildo de Tenerife en el momento procesal oportuno. Ya casi que más que contra la corrupción, el voto demuestra que a buena parte de la ciudadanía le cabrea más que le roben la antena del coche, contra la soberbia en la que se ha instalado esta gente.
Cuando uno intenta recordar cosas que ha hecho Coalición Canaria para mantener el poder a toda costa en cabildos, ayuntamientos o el propio Gobierno de Canarias, francamente, pareciera mucho más sencillo plantearse qué es lo que no ha hecho.
Desde Miguel Zerolo paseándose con las asociaciones de vecinos en un tranvía no inaugurado pocos días antes de las elecciones de 2007 a Bermúdez y Alonso inaugurando guaguas en La Gallega, pasando por las movidas de miles de ancianos en guaguas para un lado y para otro, la última al campo de lucha de Tegueste donde le habían montado un programa de autobombo con la televisión pública, que pagamos todos pero es de ellos, que iban a emitir prácticamente en jornada de reflexión solo que la Junta Electoral, por una vez, llegó a tiempo.
No digamos nada del uso de tránsfugas, como en 2015 en Tacoronte o donde se terciara. ¡Eso sí que fue un Tamayazo! O la moción de censura traicionera de Manuel Hermoso donde hubo también de todo. Vamos, que hasta asuntos de secuestros han salido en grabaciones o lo que fuera necesario ha utilizado esta gente de siempre o es que nadie recuerda cómo llegó Ana Oramas a la alcaldía de La Laguna, con empresarios con intereses urbanísticos poniendo anuncios contra Santiago Pérez en los periódicos pese a lo cual se quedó a media docena de votos de la mayoría absoluta, lo que no consiguió por los partidos que se presentaron sólo con la intención de perjudicar a su candidatura porque se metió con los poderosos.
Pero cuando escuchaba el otro día al que fuera alcalde de La Laguna quejándose en el salón de plenos de un periódico, por contar cosas de corrupción, pues no puede uno por menos que seguir asombrándose. Lo tienen todo: las televisiones públicas, Radio Club, la COPE, El Día, hasta hace poco La Opinión, que pasó todos los límites imaginables para defender lo indefendible… y los tipos quieren más.
O a Bermúdez, diciendo que en su vida política (toda su vida porque no se ha apeado del coche oficial desde que andaba en pantalones cortos) no había visto nada más tremendo que lo ocurrido en las últimas semanas en Santa Cruz. ¿Pero dónde estaba este hombre cuando sus colegas cargaban con el dinero a espuertas del Ayuntamiento, lo que ha llevado a Tenerife II a un puñado de correligionarios?
El Tamayazo fue un asunto en el que dos consejeros del PSOE no fueron a votar para darle el gobierno al PP en Madrid, pero en Santa Cruz l@s concejal@s de Cs sí que fueron a dar la cara ,y vaya que sí la dieron: prometieron plantarle cara al régimen y a la corrupción y pusieron de patitas en la calle a unos personajes, en muchos casos ya patéticos, cuyo concepto de la democracia es que aquello era de ellos (su finca, vamos) y que no había ovarios para echarlos de allí. Craso error, por el momento, que media Isla espera con ansias se repita en el Cabildo de Tenerife en el momento procesal oportuno. Ya casi que más que contra la corrupción, el voto demuestra que a buena parte de la ciudadanía le cabrea más que le roben la antena del coche, contra la soberbia en la que se ha instalado esta gente.
Cuando uno intenta recordar cosas que ha hecho Coalición Canaria para mantener el poder a toda costa en cabildos, ayuntamientos o el propio Gobierno de Canarias, francamente, pareciera mucho más sencillo plantearse qué es lo que no ha hecho.
Desde Miguel Zerolo paseándose con las asociaciones de vecinos en un tranvía no inaugurado pocos días antes de las elecciones de 2007 a Bermúdez y Alonso inaugurando guaguas en La Gallega, pasando por las movidas de miles de ancianos en guaguas para un lado y para otro, la última al campo de lucha de Tegueste donde le habían montado un programa de autobombo con la televisión pública, que pagamos todos pero es de ellos, que iban a emitir prácticamente en jornada de reflexión solo que la Junta Electoral, por una vez, llegó a tiempo.
No digamos nada del uso de tránsfugas, como en 2015 en Tacoronte o donde se terciara. ¡Eso sí que fue un Tamayazo! O la moción de censura traicionera de Manuel Hermoso donde hubo también de todo. Vamos, que hasta asuntos de secuestros han salido en grabaciones o lo que fuera necesario ha utilizado esta gente de siempre o es que nadie recuerda cómo llegó Ana Oramas a la alcaldía de La Laguna, con empresarios con intereses urbanísticos poniendo anuncios contra Santiago Pérez en los periódicos pese a lo cual se quedó a media docena de votos de la mayoría absoluta, lo que no consiguió por los partidos que se presentaron sólo con la intención de perjudicar a su candidatura porque se metió con los poderosos.
Pero cuando escuchaba el otro día al que fuera alcalde de La Laguna quejándose en el salón de plenos de un periódico, por contar cosas de corrupción, pues no puede uno por menos que seguir asombrándose. Lo tienen todo: las televisiones públicas, Radio Club, la COPE, El Día, hasta hace poco La Opinión, que pasó todos los límites imaginables para defender lo indefendible… y los tipos quieren más.
O a Bermúdez, diciendo que en su vida política (toda su vida porque no se ha apeado del coche oficial desde que andaba en pantalones cortos) no había visto nada más tremendo que lo ocurrido en las últimas semanas en Santa Cruz. ¿Pero dónde estaba este hombre cuando sus colegas cargaban con el dinero a espuertas del Ayuntamiento, lo que ha llevado a Tenerife II a un puñado de correligionarios?
El Tamayazo fue un asunto en el que dos consejeros del PSOE no fueron a votar para darle el gobierno al PP en Madrid, pero en Santa Cruz l@s concejal@s de Cs sí que fueron a dar la cara ,y vaya que sí la dieron: prometieron plantarle cara al régimen y a la corrupción y pusieron de patitas en la calle a unos personajes, en muchos casos ya patéticos, cuyo concepto de la democracia es que aquello era de ellos (su finca, vamos) y que no había ovarios para echarlos de allí. Craso error, por el momento, que media Isla espera con ansias se repita en el Cabildo de Tenerife en el momento procesal oportuno. Ya casi que más que contra la corrupción, el voto demuestra que a buena parte de la ciudadanía le cabrea más que le roben la antena del coche, contra la soberbia en la que se ha instalado esta gente.
Cuando uno intenta recordar cosas que ha hecho Coalición Canaria para mantener el poder a toda costa en cabildos, ayuntamientos o el propio Gobierno de Canarias, francamente, pareciera mucho más sencillo plantearse qué es lo que no ha hecho.
Desde Miguel Zerolo paseándose con las asociaciones de vecinos en un tranvía no inaugurado pocos días antes de las elecciones de 2007 a Bermúdez y Alonso inaugurando guaguas en La Gallega, pasando por las movidas de miles de ancianos en guaguas para un lado y para otro, la última al campo de lucha de Tegueste donde le habían montado un programa de autobombo con la televisión pública, que pagamos todos pero es de ellos, que iban a emitir prácticamente en jornada de reflexión solo que la Junta Electoral, por una vez, llegó a tiempo.
No digamos nada del uso de tránsfugas, como en 2015 en Tacoronte o donde se terciara. ¡Eso sí que fue un Tamayazo! O la moción de censura traicionera de Manuel Hermoso donde hubo también de todo. Vamos, que hasta asuntos de secuestros han salido en grabaciones o lo que fuera necesario ha utilizado esta gente de siempre o es que nadie recuerda cómo llegó Ana Oramas a la alcaldía de La Laguna, con empresarios con intereses urbanísticos poniendo anuncios contra Santiago Pérez en los periódicos pese a lo cual se quedó a media docena de votos de la mayoría absoluta, lo que no consiguió por los partidos que se presentaron sólo con la intención de perjudicar a su candidatura porque se metió con los poderosos.
Pero cuando escuchaba el otro día al que fuera alcalde de La Laguna quejándose en el salón de plenos de un periódico, por contar cosas de corrupción, pues no puede uno por menos que seguir asombrándose. Lo tienen todo: las televisiones públicas, Radio Club, la COPE, El Día, hasta hace poco La Opinión, que pasó todos los límites imaginables para defender lo indefendible… y los tipos quieren más.
O a Bermúdez, diciendo que en su vida política (toda su vida porque no se ha apeado del coche oficial desde que andaba en pantalones cortos) no había visto nada más tremendo que lo ocurrido en las últimas semanas en Santa Cruz. ¿Pero dónde estaba este hombre cuando sus colegas cargaban con el dinero a espuertas del Ayuntamiento, lo que ha llevado a Tenerife II a un puñado de correligionarios?
El Tamayazo fue un asunto en el que dos consejeros del PSOE no fueron a votar para darle el gobierno al PP en Madrid, pero en Santa Cruz l@s concejal@s de Cs sí que fueron a dar la cara ,y vaya que sí la dieron: prometieron plantarle cara al régimen y a la corrupción y pusieron de patitas en la calle a unos personajes, en muchos casos ya patéticos, cuyo concepto de la democracia es que aquello era de ellos (su finca, vamos) y que no había ovarios para echarlos de allí. Craso error, por el momento, que media Isla espera con ansias se repita en el Cabildo de Tenerife en el momento procesal oportuno. Ya casi que más que contra la corrupción, el voto demuestra que a buena parte de la ciudadanía le cabrea más que le roben la antena del coche, contra la soberbia en la que se ha instalado esta gente.



















































