VICENTE PÉREZ
Solo una de las islas con más probabilidades de sufrir una erupción volcánica tiene aprobado el Plan de Actuación Insular por Riesgo Volcánico que es obligatorio para las respectivos cabildos.
Por ahora, la única isla que lo tiene aprobado definitivamente es Tenerife, donde la última erupción ocurrió en 1909, mientras que se encuentra en tramitación, aunque ya con un avance elaborado, en La Palma, que acaba de sufrir un catastrófico proceso eruptivo entre septiembre y diciembre de 2021; mientras que el Cabildo herreño tiene en redacción el documento y se prevé que esté culminado antes de que acabe el presente año.

Así lo ha podido confirmar este diario de fuentes de la Consejería de Seguridad y Emergencias del Gobierno canario y de los cabildos tinerfeño y herreño, pero el Cabildo de La Palma no ha respondido a las solicitudes de información que cursó PLANETA CANARIO a su gabinete de prensa para conocer el trámite en que se encuentra este importante documento.
Según la Directriz Básica estatal aprobada por resolución de la Secretaría de Estado del Interior en febrero de 1996, todas aquellas islas con un elevado riesgo volcánico elaborarán el correspondiente plan de actuación. Posteriormente, desde 2010, el Plan Especial de la Comunidad Autónoma frente al Riesgo Volcánico (PEVOLCA), estableció que era «necesario» que cada Cabildo elaborara e implantara planes de actuación a nivel insular.
Curiosamente, por entonces se estimaba que las islas que debían elaborarlos eran Tenerife, La Palma y Lanzarote, dejando los planes del resto de las islas a expensas de que se evidenciara un incremento significativo de su actividad volcánica, cosa que pasaría un año después con El Hierro en 2011. Pero lo cierto es que en el caso de La Palma y Tenerife ya era una obligación fijada desde 2010, aunque el Cabildo tinerfeño anunció su aprobación en 2021 y el de La Palma presentó públicamente un avance de esta planificación en 2019.

La Ley del Sistema Nacional de Protección Civil, en vigor desde 2015, contempla, entre otras cuestiones, la elaboración de planes especiales, entre ellos los de emergencia volcánica.
El PEVOLCA se actualizó en 2018, y ya no particularizó por islas, sino que indicó que todas las que tengan un » elevado riesgo volcánico elaborarán el correspondiente Plan de Actuación Insular» y en un anexo se relacionan las directrices para su redacción.
En el caso de La Palma, el avance del Plan de Actuación fue el utilizado por el Cabildo de La Palma para preparar la emergencia por esta última erupción. Tal es así que el Cabildo y los ayuntamientos de la isla divulgaron el siguiente folleto con información y consejos ante la reactivación volcánica de Cumbre Vieja:


El mapa de zonas de riesgo volcánico que contiene este Plan de Actuación para La Palma acertó a medias, porque parte de la zona afectada por las coladas de lava del reciente volcán, la situada más al norte del valle de Aridane, estaba marcada en este documento con un amenaza «baja». Como siempre, es la naturaleza la que acaba decidiendo el lugar exacto de estos fenómenos y los mapas de riesgo un intento de aproximación basados en el conocimiento el vulcanismo histórico y el desarrollo científico-técnico. Pero no es una ciencia exacta, algo de lo que suelen advertir los propios vulcanólogos, el de que existe un margen de incertidumbre.

La presentación en rueda de prensa del avance de este documento, en 2019, puede verse en el siguiente vídeo de TV La Palma, en el que el Cabildo palmero invitó a la directora del trabajo, la geomorfóloga Carmen Romero, de la Universidad de La Laguna (ULL), experta en vulcanismo histórico; y Jaime Diaz Pacheco, experto en planes de emergencia territorial:
En febrero de 2019, la Universidad de La Laguna informó de que el Plan Insular de Actuación ante el Riesgo Volcánico de La Palma (PAIVPAL) iniciaba su andadura, promovido por el Cabildo de la Isla Bonita, con el apoyo de, por un lado, la ULL a través de su Cátedra Reducción del Riesgo de Desastres. Ciudades Resilientes y, por otro, Cruz Roja Española, que desarrolla el encargo explícito de planificar la materia de albergue y abastecimiento.
El equipo de la cátedra universitaria está integrado por su director, Pedro Dorta Antequera, y colaboradores con experiencia en el desarrollo de planes de emergencia territoriales, como el citado Jaime Díaz Pacheco y Abel López Díez. Al equipo se sumaron especialistas en vulcanismo histórico en Canarias como la mencionada Carmen Romero Ruiz, y Cayetano Guillén Martín. También participaron jóvenes investigadores en formación con experiencia en el desarrollo de este tipo de planes, como José Ángel Rodríguez Báez y Raquel Perestelo Abreu. Todos ellos, vinculados al Departamento de Geografía e Historia de la Universidad de la ULL.

El Cabildo de La Palma, que había iniciado el proceso de revisión de su actual Plan de Emergencias Insular (PEIN), decidió a mediados de 2018 acometer la redacción del Plan Insular de Actuación Volcánica. En una nota de prensa de la ULL, en febrero de 2019, se afirmaba que el Cabildo palmero daba este paso «consciente de la alta latencia del riesgo volcánico en la isla, señalada en el propio PEVOLCA y confirmada por la ciencia en este campo», pues «una reciente serie de eventos sísmicos de baja intensidad terminaron de confirmar la necesidad de poner en marcha todos los mecanismos de preparación que estén al alcance de todas las administración.
Según ese comunicado de la ULL, por aquellas fechas, a principios de 2019, el Plan de Actuación para La Palma se encontraba «en su fase final y se planifica su envío al pleno para su aprobación y envío a homologación durante los próximos meses». Por entonces se estaba «redactando el subplan de comunicación a la población, así como el capítulo de implantación, a través del cual se establecen los tiempos y la forma en que el plan debe ser entrenado, sobre todo en lo que se refiere a procesos de información, formación, adiestramiento, preparación de recursos, etc. los cuales se desarrollan principalmente en situaciones de calma eruptiva, prealerta o semáforo verde».

Pero, por razones que no han sido explicadas a PLANETA CANARIO -ya que el Cabildo palmero no ha facilitado información al respecto a este diario- el documento no está aprobado definitivamente.

En el caso del plan para la Isla del Meridiano, su Cabildo respondió a este periódico que, según la Dirección de Seguridad, la institución está redactando el documento «con medios propios y basado en la experiencia adquirida tanto en La Palma como El Hierro». La previsión es que esté «culminado antes de final de año».

En el caso del plan de Tenerife, fue presentado en el verano de 2021 en rueda de prensa, y elaborado por la Cátedra Reducción del Riesgo de Desastres de la ULL, en colaboración con el Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitaria de Tenerife (IASS), Involcan, el Consejo Insular de Aguas, las áreas Medioambiente, Turismo, Movilidad, Carreteras, Agricultura y Ganadería, y el Consorcio de Bomberos . Se puede consultar en la siguiente web del Cabildo: https://www.tenerife.es/portalcabtfe/es/site_content/52-proteccion-civil/12194-plan-de-actuacion-insular-frente-al-riesgo-volcanico-de-la-isla-de-tenerif
Tal como informó este periódico en un extenso reportaje, unas 60.000 personas residen en Tenerife en zonas con un grado de «amenaza» «alta» o «muy alta» de sufrir los peligrosos efectos de una erupción volcánica, según la zonificación establecida en el Plan de Actuación Insular por Riesgo Volcánico.

El área con amenaza «muy alta» abarca los municipios de Guía de Isora, Santiago del Teide, El Tanque, Garachico y parte de Icod de los Vinos (incluyendo su casco urbano), un espacio habitado por cerca de 38.000 personas, mientras que es «alta» en el propio estratovolcán Teide-Pico Viejo, y en el resto del valle de Icod y La Guancha, franja con unos 22.272 habitantes.
El plan llega a la conclusión de que «la erupción más probable tendrá como contexto geográfico el eje de la dorsal noroeste de la isla», a partir de los registros geológicos de los últimos 30.000 años y, en especial en los últimos 12.000, ya que durante este último periodo (denominado el Holoceno), las laderas de esta dorsal y del flanco norte del Teide (incluyendo el valle de Icod) han sido prácticamente cubiertas por coladas de lava.





















































