VICENTE PÉREZ
Unas 3.000 personas que fueron evacuadas por el incendio forestal en Santa Úrsula y La Orotava regresaron este viernes 6 de octubre a sus casas. Pero una de las familias desalojadas no ha podido retornar a su hogar, porque las llamas lo calcinaron hasta dejarlo inhabitable.
Estos vecinos lo perdieron todo: no solo la vivienda, sino sus objetos personales, sus enseres, su ropa… Se han quedado con lo puesto y continúan alojados en un hotel, al que fueron derivados por el Ayuntamiento de Santa Úrsula, a la espera de poder recibir una solución habitacional de manera provisional.

Pero ahora este matrimonio de La Corujera con una hija de 13 años necesita ayuda porque tienen que partir de cero. Su caso ya lo dio a conocer PLANETA CANARIO el viernes, y ahora solicitan la solidaridad de la sociedad, mientras se tramiten las ayudas públicas, con las que confían en poder reconstruir su vivienda, una casa antigua de arquitectura tradicional canaria en el camino de La Atalaya.
«Necesitamos comprar sábanas, calderos… y todo lo necesario para poder salir a delante hasta poder reconstruir la casa; la gente que quiera donar lo que desee, lo vamos a recoger donde me diga», afirma el yerno de la propietaria.
Han habilitado una cuenta bancaria para quien quiera ayudarles económicamente: ES38 0182 5875 0102 0160 3634 o bien mediante un Bizum con el número telefónico 665203317.
Asegura esta familia que «cada cosa comprada se justificará con ticket de compra».

Aseguran que hasta ahora han recibido bastantes donaciones de ropa, lo cual agradecen, y que esa necesidad ya la tienen cubierta.
El incendio, que se convirtió en una pesadilla por el calor y el viento, destruyó todo lo que esta familia poseía dentro y fuera de su hogar.

Estos vecinos fueron desalojados sobre las 14:30 horas del miércoles y finalmente el Ayuntamiento de Santa Úrsula los alojó en un hotel.
El fuego se reactivó en la mañana del miércoles 4 de noviembre y las condiciones meteorológicas reavivaron varios focos en el perímetro del incendio que comenzó a mediados de agosto y aún no se había dado por extinguido tras quemar 14.000 hectáreas.




















































