VICENTE PÉREZ
El número de fallecimientos en La Palma aumentó prácticamente el doble que en Canarias durante el periodo de la erupción volcánica. Así, mientras en el conjunto de la región la mortalidad se incrementó entre septiembre y diciembre de 2021 un 18,2% con respecto a la media de los últimos 5 años, en el caso de la Isla Bonita este aumento fue del 35,9%. Este año la evolución de la mortalidad en La Palma ya no presenta anomalías con respecto a la evolución del conjunto del Archipiélago.
Así lo reflejan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) procesados por el profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, Rafael Cascón, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica, Química y Diseño Industrial, coautor de otros estudios sobre el exceso de mortalidad en España por la pandemia, como el informe MoMo (Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria) del Instituto Carlos III.

Cascón asegura que, por su profesión (docente de Ingeniería y Diseño Industrial) no entra a cuáles pueden ser las causas de ese aumento de mortalidad en La Palma, pero sí considera interesante que investigadores del ámbito de la medicina realicen un estudio al respecto.
PLANETA CANARIO solicitó a la Consejería de Sanidad del Gobierno canario conocer su opinión sobre este informe, aunque a día de hoy no ha habido respuesta.
A juicio de Cascón, no sería descartable que parte de este exceso de mortalidad en La Palma con respecto a años anteriores pueda deberse a consecuencias derivadas, directa o indirectamente, del impacto en la salud de la población de la erupción volcánica. Pero insiste en que corresponde a equipo científico experto en la materia investigar las posibles factores para este anómalo aumento de defunciones, «pues puede haber otras razones diferentes a la erupción, que provocó contaminación del aire y mucha angustia, aunque no parece que la covid-19 pueda ser la explicación en La Palma».

De hecho, entre familias afectadas por esta catástrofe volcánica, existe la preocupación por algunos fallecimientos inesperados, tal como constatan algunos testimonios que se publicarán en un libro titulado Las otras historias del volcán, que editará la productora audiovisual I LOVE THE WORLD, dirigida por el fotógrafo Alfonso Escalero.
Fue esta empresa la que, sorprendida por estos testimonios, contactó con la periodista de investigación Yaiza Díaz, que a su vez se dirigió a la Universidad Politécnica de Madrid. De este modo, Cascón examinó los datos oficiales de mortalidad, los del INE, que arrojaron un llamativo resultado.
Niveles elevados de SO2 y partículas, perjudiciales para la salud

Aunque es una cuestión que soló deben vincular con estos datos de mortalidad investigaciones médicas, cabe recordar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha constatado los daños para la salud de altas concentraciones de gases contaminantes como el dióxido de azufre (SO2) y las partículas.
El SO2 es el mismo que emitía la refinería de Cepsa en Santa Cruz de Tenerife, que en el caso de La Palma además se combinaba con las emisiones de ceniza, cuyo efecto conjunto empeoraba la calidad del aire.
En el año 2013, con relación a esta industria, la Consejería de Sanidad del Gobierno canario certificó en un informe que por cada 10% de aumento de la concentración diaria de este gas en la capital tinerfeña se incrementaba hasta un 12,5% la probabilidad de morir. Además, por la misma época, un estudio coordinado por el cardiólogo Alberto Rodríguez asoció el SO2 a un aumento de ingresos hospitalarios por enfermedades cardiorrespiratorias en el Hospital Universitario de Canarias. Cepsa incumplió el máximo legal de superaciones del límite horario de S02 tres años en una década, así como del tope diario en dos de esos años. El valor máximo horario de SO2 se sobrepasó en Santa Cruz 384 veces en ese periodo y 40 el diario; y 11 ocasiones el umbral de alerta, lo que provocó, según la ley, un riesgo para la salud.
En el caso de la erupción de La Palma, llegaron a producirse confinamientos masivos por altas concentraciones de SO2 y partículas, y en los informes científicos y en la ruedas de prensa oficiales del plan de emergencias (PEVOLCA), durante muchos días en el periodo en que duró el proceso eruptivo se advirtió a la población de los riesgos por esta contaminación natural -en algunas jornadas la calidad del aire fue extremadamente desfavorable, el peor nivel- para las personas con enfermedades respiratorias o cardíacas previas, como asma, además de para los niños, mujeres gestantes, ancianos y personas que realizan una actividad física intensa.
Los datos del informe
Según el informe divulgado en su día por I LOVE THE WORLD, y elaborado por Cascón con los datos del INE, «los decesos acaecidos en La Palma (259) durante el otoño de 2021 (semanas 38-50; periodo: 20/09/21-19/12/21, que coincide con la actividad del volcán) fueron un 53,3 % superiores al mismo periodo de 2020 (169). Si se compara con la mortalidad media en esas semanas de los 5 años previos (2016-2020) las muertes en la Isla en 2021 han sido un 35,9% superiores a la media de ese periodo (191)».
«En ese quinquenio no se aprecia tendencia de crecimiento de decesos en la isla (exactamente sería un decrecimiento muy poco significativo de -5,2 decesos/año, que además es susceptible de cambio si el periodo de 5 años de cálculo se amplía). El aumento de la mortalidad con respecto a la media de ese lustro considerando esa tendencia lineal en esos 5 años sería del 48%.»

«En el conjunto de Canarias también se observa un alza de la mortalidad en dicho periodo de 2021 (semanas 38-50: 4.410 decesos) tanto con respecto a 2020 (3.885 decesos: incremento del 13,5 %), como a la media en los años 2016-2020 (3.732 decesos: incremento del 18,2%), pero significativamente inferior al de la Palma. El aumento de la mortalidad con respecto a la media de este lustro incrementada por la tendencia de crecimiento lineal de mortalidad anual en esos 5 años (+50,2 decesos/año) sería del 13,6 % a nivel regional».
«En el conjunto de las Canarias se aprecia un exceso de mortalidad más significativo sobre años previos desde la semana 44 (1/11/21), coincidiendo con el inicio del repunte del covid. Al tratarse de mortalidad por todas las causas y de una población de tamaño moderado, sujeta por tanto a significativas oscilaciones relativas en su número de decesos (como la ocurrida durante el mes de agosto de 2021), las conclusiones deben tomarse con razonables reservas e incertidumbres, incrementados además por la todavía provisionalidad de los datos del INE,
corrobore esta apreciación».





















































