PLANETA CANARIO
«Defender como única solución matar a tiros las cabras asilvestradas para restablecer un equilibrio en el medio ambiente es la deshumanización de la ecología, una falta de moral y de ética en el que el fin justifica cualquier medio». Así responde la Red Canaria Solidaria contra la Crueldad Animal, por boca de su portavoz, Abel Román, a los planteamientos del director conservador del Parque Nacional de Garajonay, Ángel Fernández, según el cual «las cabras asilvestradas amenazan la laurisilva y para eliminarlas no hay más alternativa que armas de fuego; lo de más es perder el tiempo».
Abel Román recuerda que «por decir lo mismo, pero con los gatos callejeros, al concejal del PP en Santa Cruz de Tenerife Guillermo Díaz Guerra, le ha provocado su sustitución y 8.000 firmas en change.org en su contra».
«¿Hay alternativas eficaces para este problema? Sí, las que han empleado desde la época prehispánica los aborígenes canarios y los cabreros desde hace decenas de años, las apañadas», afirma el portavoz animalista, en alusión a la posibilidad de capturar vivas las cabras. Una opción que el director del Garajonay ve insuficiente y además arriesgada para quienes intentan este método en la difícil orografía isleña.
Pero Abel Román discrepa de su conclusión: «No sé por qué dice este señor que las apañadas no sirven porque no son eficaces; a los funcionarios y técnicos de los servicios públicos de medio ambiente les resulta más fácil contratar a cuatro pistoleros y que vayan matando y exterminando a las pobres cabras; pero la realidad es que muchos funcionarios está de acuerdo con las apañadas».

El director del Parque Nacional de Garajonay expresó su criterio en un reciente debate telemático, organizado esta semana por la Delegación Territorial en Canarias del Colegio de Geógrafos sobre la gestión de la laurisilva canaria y las oportunidades que representa para el territorio, dentro de su ciclo de Ciclo de Seminarios Web 2020.
En este acto online, identificó el cambio climático, los incendios forestales y los herbívoros asilvestrados como las principales amenazas para asegurar la conservación y recuperación de los bosques de laurisilva en Canarias, el ecosistema forestal con más biodiversidad en el Archipiélago pero del que queda menos del 10% de su superficie original, y dos tercios en estado de conservación «bastante malo».
Pese a la polémica generada en varias islas sobre el aspecto ético del método de sacrificar a las cabras asilvestradas para evitar la pérdida de flora autóctona, el responsable del Garajonay no albergó dudas al ser preguntado por PLANETA CANARIO acerca de esta cuestión: «A mi particularmente no me gusta, pero no existe una alternativa que las armas de fuego, esa es la realidad y lo demás es estar perdiendo el tiempo».
La Red Solidaria contra la Crueldad Animal manifiesta que está de acuerdo en que hay que «equilibrar» el número de cabras asilvestradas cuando hay un exceso, pero se pregunta qué medidas ha tomado el Parque Nacional para impedir la proliferación de estos herbívoros.
«Estamos asistiendo, a una falta de moral, de ética, de estas personas que para conseguir sus fines y solucionar los problemas, no respetan nada. Sus prioridades es lo fácil, lo cómodo, lo rápido ¿Qué que hay que matar para conseguirlo? Se mata», se lamenta Abel Román.
El portavoz animalista señala que «en los países civilizados, los animales han dejado de ser inmovilizados embargables, es decir, materia inanimada como un coche o una casa; de modo que ahora son seres sensibles, con capacidad de sufrimiento, dignos de respeto y protegido por las leyes».
«Leonardo Da Vinci decía que llegará un día que matar a un animal, será considerado tan grave, como matar a una persona; hoy en día con este nivel de brutalidad y salvajismo es difícil de imaginar», razona Abel Román.
Esta Red Animalista observa que ·la Unión Europea ha prohibido hacer experimentos con animales en el ramo de la dermatología y se utilizan, métodos alternativos válidos, y la industria farmacéutica luchó contra esta medida, pero no lo consiguió, por lo que cada vez más científicos dejan de utilizar a los animales en la experimentación de productos farmacéuticos».
Para este activista en favor de los derechos de los animales, «la deshumanización» que manifiestan los ecólogos defensores de matar para restablecer equilibrios en la naturaleza está también «en todas partes, en los diferentes sectores de la vida». «A los ancianos», añade, «se les relega en los cuidados, porque son viejos e inútiles y ya no sirven para nada; así que mejor tratar a los jóvenes».
Enfatiza Abel Román que matar cabras como solución oficial validada por las administraciones públicas «es legitimar la inmoralidad, la falta de ética, el hacer las cosas in importar el sufrimiento de un ser vivo, y además ser un desagradecido con un animal que nos ha acompañado a los seres humanos durante siglos en estas islas y milenios en la historia de la humanidad, con su carne, leche y quesos».
«Nos negamos a apoyar de forma activa o pasivo esta falta de humanidad con los animales, y ser humanitario significa ahorrar sufrimiento innecesario», apostilla el presidente de este colectivo animalista.




















































