VICENTE PÉREZ
«No se trata de llenar la isla de cemento y asfalto, sería un grave error, pero sí de construir aquellas vías, básicas y estructurales, que permitan vertebrar Tenerife, social, económica y unificadoramente; y después, planes de movilidad, dando preferencia al transporte público y colectivo». Así expone Óscar Izquierdo, presidente de la patronal de Fepeco las reivindicaciones de los constructores de la provincia de Santa Cruz de Tenerife al nuevo Gobierno canario.
Para los colectivos ecologistas en realidad el grave error ya está cometido, pues para ellos la isla, con cerca de un millón de habitantes más la población flotante de turistas y una caótica diseminación urbanística que casi da la vuelta a Tenerife por medianías y costas, ya está en realidad llena del cemento y asfalto que teme Fepeco. Por lo que se trataría entonces de no colmar la aún más.
Unas cifras recordadas por El País en un reciente reportaje sobre los atascos en Tenerife son elocuentes: hay 0,77 kilómetros de carreteras por kilómetro cuadrado, frente a los 0,37 de una comunidad como Madrid, y 794 por cada mil habitantes, según el Instituto Canario de Estadística, frente a los 708 de la media nacional que señala el Instituto Nacional de Estadística.
¿Más carreteras, menos atascos? Los defensores del transporte público dicen que no

Lo que no admite dudas es el problema que hay en la isla para moverse en ciertas horas y lugares. El transporte público, tal cual está plantado en la actualidad, es incapaz de resolver el problema (solo el 10% de los desplazamientos en la isla se hace en guagua o tranvía, según ha publicado El País citando de fuente al Cabildo), pero sus defensores advierten de que más carreteras tampoco es la solución. Expertos en movilidad dan nombre a este fenómeno: La Ley de Hierro de la Congestión, la Posición de Lewis–Mogridge, o la Triple Convergencia, cuya conclusión más carreteras hacen aumentar la demanda de forma artificial. Provocan más atascos.
El tranvía solo ayuda en una franja del área metropolitana, las guaguas carecen de carriles propios -salvo un tramo para la entrada al Intercambiador en la capital- y sufren las mismas colas que los coches y la población se ha dispersado tanto por toda la isla que el servicio de guaguas no llega con la frecuencia y los horarios deseados a todos lados.
En el horizonte están los trenes que ha promovido CC cuando gobernaba, y en los que se han gastado ya decenas de millones en planificación y proyectos, pero su financiación sigue siendo un problema (más de 3.000 millones sumando el del norte y el del sur), y también su impacto medioambiental.
Pero la Federación Provincial de Entidades de la Construcción de Santa Cruz de Tenerife (Fepeco) sostiene que más carreteras es inevitable. Cierto es que su punto de vista no oculta que se trata de empresas interesadas en que haya obras públicas, porque son las que llevan a cabo las obras públicas, pero en los últimos tiempos esta patronal ha empezado a hablar también de poner un límite a la ocupación del territorio.
Los seis proyectos que defienden los constructores

Para los constructores, son seis los proyectos de carreteras y tramos de nuevos carriles que deben acometerse sin dilación en los próximos años, aunque en realidad se trata de los que ya están planificados por el Gobierno canario y el Cabildo en mandatos pasados aunque en algunos casos con los proyectos sin redactar o inacabados. Si acaso el que aún admite controversia política es la llamada Vía Exterior, entre Guamasa (TF-5) y las proximidades de Radazul (TF-1) cuyo trazado fue rechazado en su momento por las protestas sociales y ecologistas debido a su afección a suelo rústico potencialmente agrario, pero que el nuevo gobierno insular (liderado por el PSOE) se propone retomar para repensar un trayecto alternativo.
A la cabeza de su listado de obras necesarias ponen los constructores el cierre del Anillo Insular, no sólo por el sur, sino también, por el norte y la zona metropolitana (tramos Los Realejos-San Juan de la Rambla y San Juan de la Rambla Icod, y circunvalación del área metropolitana, empezando por el tramo Padre Anchieta-Los Rodeos).
A continuación exponen la necesidad del tercer carril en la TF-5, desde el aeropuerto de Los Rodeos a La Orotava, con la posibilidad, en ese caso, de incorporar el carril bus-VAO; en la TF-1 entre San Isidro y Playa de Las Américas, y en el tramo Guaza-Fañabé, y Las Chafiras-Oroteanda. Y, por último, como sexta obra del listado de los constructores la vía Ofra-El Chorrillo (que va a ser ya adjudicada en su última fase).
«En septiembre, tras el vendaval político, vuelven las colas y los atascos»

Izquierdo presidente de Fepeco advierte de que la patronal que preside «va a seguir insistiendo, sin descanso ni cansancio, por las indispensables obras de carreteras en Tenerife». «En septiembre empieza de nuevo la vida ordinaria, normalizada, después de las vacaciones del verano y del vendaval político que hemos padecido con las últimas elecciones y la conformación de gobiernos en Canarias, cabildos y ayuntamientos, pero también, lamentablemente, regresarán las colas, atascos y colapsos circulatorios en la mayoría de las carreteras de Tenerife».
A su juicio, los atascos de tráfico en la isla son «la consecuencia y herencia del fracaso estrepitoso en la gestión de la política de carreteras y movilidad en la isla, tanto del anterior Gobierno autonómico, como del Cabildo saliente».
«Como consecuencia, Tenerife no cuenta con las infraestructuras viarias que permitan desarrollar una actividad económica productiva, vertebrar la isla y cohesionar la población; está todo por empezar, y lo que es más importante, por concluir», manifiesta el dirigente patronal, quien se queja de que a estas alturas la mayoría de las obras de carreteras en Tenerife no tienen proyecto, es la herencia envenenada que nos dejó la época de las ocurrencias sufrida en los últimos años. Ahora es el momento de los hechos, para comenzar una nueva etapa haciendo, más que diciendo».
«A las nuevas carreteras solo se oponen ecologistas y los políticos noístas»

Izquierdo propone que “tanto el nuevo Gobierno de Canarias como el actual Cabildo de Tenerife, tienen que trabajar coordinadamente, sin personalismos figurones, que tan malos resultados han dado a la isla en los últimos años, para apremiar a los técnicos en la resolución de los proyectos. Si se comienza así, los frutos serán el comienzo de las obras, que es una demanda mayoritaria de los ciudadanos de la isla. En la reciente historia de Tenerife, nunca ha habido un requerimiento social tan numeroso para la construcción de carreteras, como lo hay actualmente. Sólo se oponen los ecologistas y políticos noistas de siempre, francamente minoritarios”.
En el pasado hubo manifestaciones sobre todo contra la Vía Exterior y el cierre del Anillo Insular por su impacto medioambiental.

Las carreteras, reflexiona el dirigente patronal, «son un servicio de acceso libre y uso público que beneficia a todos; son un medio, no un fin en si mismo, es decir, no se construyen por capricho ni negocio particular, sino por necesidad humana, social y económica».
«Sin duda, es el servicio público esencial para la movilidad, siendo un elemento fundamental de la competitividad de cualquier territorio; además, coadyuva en la mejor política social que existe, que es la creación y generación de empleo; y a ello se une que la carretera es el modo de transporte que eligen mayormente los viajeros y las empresas para el transporte de mercancías, por lo que es un factor clave para el sector logístico», opina el representante de los constructores tinerfeños.
«Una red viaria envejecida, deteriorada e insegura en Tenerife»
Desde una experiencia en Tenerife sobre movilidad que tacha de «nefasta», Fepeco insiste en que una vez que se hagan estas carreteras y se fomente el transporte público, lo que queda es conservar la red viaria de forma adecuada, «y ahí la construcción tiene mucho que decir y aportar, para evitar que se transforme en una red viaria envejecida, deteriorada e insegura, como la que contamos actualmente y convertirla en provechosa, eficiente y sostenible».
El nuevo consejero de Obras Públicas, Transporte y Vivienda del Gobierno canario, el socialista Sebastián Franquis, se reunió a principios de agosto con Fepeco y les habló del estado de proyectos como el del cierre del Anillo Insular, afectado por un recurso judicial, o el enlace Las Chafiras-Oroteanda. “Desde el Gobierno somos conscientes de la preocupación de los empresarios por el retraso de algunas obras de calado en Tenerife, por eso me he comprometido a poner todo el empeño en desbloquear y agilizar muchos de esos proyectos y cumplir con los plazos estipulados, pero hay cuestiones afectadas por el cumplimiento de la Ley, como son los recursos a adjudicaciones, que no son negociables porque no dependen de nosotros”, afirmó Franquis entonces.
El programa del gobierno insular que lidera el PSOE

El nuevo gobierno del Cabildo de Tenerife, que preside el socialista Pedro Martín, no difiere en exceso de las peticiones de los constructores. En su programa de movilidad el ejecutivo insular que lidera el PSOE se propone, como grandes actuaciones en esta materia, culminar el cierre del anillo insular, en concreto el tramo de El Tanque a Santiago del Teide, con dos carriles por sentido durante todo el trazado (una «verdadera autopista», ha reivindicado hace poco Martín); para descongestionar Ia TF-5, estudiará posibles alternativas como Ia circunvalación del área metropolitana; carril BUS-VAO no segregado en el tramo de La Orotava a Santa Cruz de Tenerife (actuación requerirá la ejecución de un tercer carril en la TF-5 desde La Orotava a San Cristóbal de La Laguna), y tercer carril en Ia TF-1 desde Granadilla de Abona a Adeje.
A su vez, en el marco de las competencias en transporte público, el nuevo gobierno del Cabildo quiere fomentar el uso del transporte público colectivo terrestre como eje principal de Ia movilidad en la Isla, especialmente mediante el uso de Ia guagua. «El transporte público no necesita más experimentos, sino que requiere un Plan Insular de Movilidad de una vez por todas», subraya en su programa de gobierno.




















































