VICENTE PÉREZ
La Esclavitud del Cristo de La Laguna no se da por vencida en el ya prolongado litigio judicial planteado por Teresa Laborda, una enfermera residente en Tenerife, contra la discriminación de las mujeres en los estatutos de esta hermandad religiosa porque solo admite a hombres y ella reclama su derecho a ser miembro.
Laborda ha conseguido su propósito ante la Justicia española, aunque para ello ha tenido que llegar hasta el Tribunal Constitucional, que en noviembre de 2024 declaró discriminatoria la exclusión femenina en esta histórica cofradía lagunera.
Pero el litigio continuará ahora nada menos que en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo (Francia), que ha admitido a trámite el recurso contra esta sentencia presentado por la Esclavitud del Cristo de la Laguna y también pòr el Obispado de Tenerife, según ha informado esta hermandad en un comunicado.

Ambas instituciones recurren la sentencia del Constitucional (TC) que imponía la reforma de los estatutos de la Esclavitud del Cristo para permitir el ingreso de mujeres, en este caso de Teresa Laborda.
La Esclavitud y el Obispado sostienen que la decisión del máximo tribunal español, que revocó una sentencia previa del Tribunal Supremo de 2021 favorable a la referida asociación religiosa, supone «una grave injerencia del Estado, y una vulneración de los principios constitucionales de neutralidad y aconfesionalidad, que desemboca en una denegación de los derechos fundamentales de libertad religiosa y de asociación».

El recurso se fundamenta en los artículos 9 y 11 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y en la jurisprudencia del propio TEDH, que prohíbe a los poderes públicos obligar a una comunidad religiosa a admitir o excluir miembros, según detalla el comunicado.
Las instituciones demandantes defienden que «la autonomía religiosa y el derecho de libre organización —reconocidos por la Constitución Española y por la jurisprudencia del TC, anterior a la sentencia recurrida— que amparan a esta Hermandad, con más de mil miembros, para mantener sus estatutos conforme a su identidad histórica y canónica desde su fundación en 1659».

En 2020, un juzgado declaró nulo el artículo de los estatutos de la Esclavitud que limitaba el acceso a varones, por considerar que vulneraba los derechos fundamentales de igualdad y asociación.
La resolución del Supremo fue recurrida en amparo por Laborda, y el Constitucional terminó dándole la razón en 2024, al concluir que la exclusión de mujeres constituía una discriminación de género injustificada, dada la relevancia cultural, social y simbólica de la Esclavitud en La Laguna.
En septiembre de 2025, el juzgado dio un plazo a esta cofradía y al Obispado para modificar los estatutos bajo la amenaza de sanciones económicas si persisten en su negativa a admitir mujeres.

A lo largo de este litigio, Laborda ha manifestado que «nacer mujer no es más que un hecho biológico, estamos en un mundo en que nos amparan la Constitución y una serie de leyes y la iglesia nos tiene por qué discriminarnos así en pleno siglo XXI».
«Tenemos la misma vida moral y cristiana que cualquiera de los hombres que forman esta hermandad», reivindica esta mujer que lleva dos décadas tratando de formar parte de esta asociación religiosa lagunera.
En su web, la Esclavitud del Cristo se define como «una asociación pública de fieles sometida a las normas del derecho canónico, constituida para promover entre sus miembros una vida cristiana más perfecta, el ejercicio de las obras de piedad evangélica y el incremento de la devoción y culto al Santísimo Cristo de La Laguna».





















































