Itahiza Domínguez, nuevo director regional del IGN: «Uno de nuestros retos es mejorar la vigilancia volcánica»
El físico natural de Fuerteventura, sismólogo del Instituto Geográfico Nacional (IGN), ha sido designado para estar al frente de esta institución en Canarias. En esta entrevista explica cuáles son sus objetivos y las principales líneas de investigación que quiere impulsar
El Instituto Geográfico Nacional (IGN), institución estatal, es el encargado de la vigilancia volcánica en España, aunque solo en Canarias existe este riesgo natural. Itahiza Domínguez, natural de Fuerteventura (donde nació en 1979), acaba de ser nombrado nuevo director del IGN en Canarias, en sustitución de María José Blanco, que se ha jubilado.
Es licenciado en Física por la Universidad de La Laguna y doctorado por la Universidad de Göttingen (Alemania), donde se especializó en los campos magnéticos del sol. Tras su paso como investigador por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en 2007 se incorporó al Grupo de Vigilancia Volcánica del IGN, con el que ha vivido, y estudiado, las erupciones de El Hierro (2011) y La Palma (2021). También ha coordinado el proyecto Multiteide, el mayor estudio realizado por el IGN para diagnosticar la situación del estratovolcán tinerfeño.
Itahiza Domínguez.
¿Qué supone para usted ponerse al frente del IGN en Canarias?
«Claramente, se trata de un reto importante en una ciencia que está al servicio de la ciudadanía ante un riesgo natural como son las erupciones volcánicas. Pero además es muy ilusionante para mi poder continuar el trabajo de un grupo que partió de cero, creado en 2004-2005 por María José Blanco y Carmen López, en el que yo entré en 2007. He trabajado en dos erupciones y espero dar lo mejor de este grupo y seguir al servicio de la ciudadanía».
Personal del IGNS trabajando en las proximidades de la erupción en una instantánea tomada por el fotógrafo Arturo Rodríguez.
El CO2 en Puerto Naos y La Bombilla, un reto a corto plazo
¿Cuáles son los principales retos que debe afrontar el IGN para la vigilancia del riesgo volcánico en Canarias?
«Obviamente, de entrada hay retos a muy corto plazo, como es todavía la emergencia en la zona de Puerto Nuevos y la Bombilla, donde hay un proyecto que se está desarrollando junto con INVOLCAN, que es el proyecto Alerta, para hacer un seguimiento e intentar dar solución a ese problema. A medio y largo plazo hay una serie de retos a los que nos enfrentamos. Uno uno de ellos es la mejora en todo lo que es la divulgación; es algo que hemos trabajado mucho pero queremos dedicar personas solo a la divulgación, para llegar a la enseñanza, a los colegios, formar también a periodistas, e intentar dar una información más clara a la población, si fuera posible, para mitigar el riesgo, puesto que una de las claves para reducir el riesgo volcánico es que tener a una población formada en esta cuestión.
Otro de los retos es seguir aplicando los conocimientos científicos a la vigilancia volcánica, como hemos hecho con lo de la erupción de El Hierro y, lo que ahora hemos recopilado en La Palma, para aplicarlos en el futuro. Queremos trabajar mucho en la automatización de los sistemas de vigilancia, porque nos hemos dado cuenta de que el proceso hacia una erupción puede ser muy rápido, como ocurrió en La Palma en 2021. Y monitorizar también durante la erupción, porque fue clave en la de Cumbre Vieja. Y otro reto es intentar conseguir un crecimiento del grupo de vigilancia volcánica en Canarias, pues el grupo está aquí, donde somos 16 personas, y en Madrid, pero sería ideal que fuéramos más para dar un servicio mejor a la población».
Miembros del IGN instalan una red de medición del CO2 en Puerto Naos.
¿Hay alguna línea de investigación, personal o instrumental que le gustaría reforzar en Canarias o contamos ya con medios suficientes para la vigilancia y el estudio de los volcanes?
«Líneas de investigación pues hay muchas abiertas, en sismología, geodesia, geoquímica y geología. Hay muchas que podemos seguir, tanto en el pronóstico de la de la erupción, como en el automatismo de todos los sistemas de vigilancia, para llegar a dar un pronóstico lo más automático posible. Respecto a personal, obviamente sería ideal contar con más geólogos que permitan entender mejor el proceso volcánico. Nunca se puede decir que se tienen los medios suficientes, siempre se quiere más. Por lo tanto, siempre hay áreas que uno quiere rellenar. En el estudio de la estructura del interior de las islas a lo mejor ahora mismo no tenemos personal dedicado a ello, y nos gustaría tenerlo; así como colaborar con más instituciones de fuera.
Tenemos un proyecto de investigación, el proyecto Guanche, para conocer mejor la estructura de todas las Islas Canarias, que está centrado entre la sismicidad que hay entre Tenerife y Gran Canaria, pero intentaremos también tener modelos de cómo es el suelo del subsuelo de la Tierra en el caso de las islas. En los próximos años intentaremos tener un modelo más claro de de toda esa zona que nos permitirá entender mejor cómo funcionan los volcanes aquí».
Itahiza Domínguez, en La Palma, realizando mediciones en la zona afectada por la erupción.
¿Ser director del IGN le obligará a dejar proyectos de investigación en los que estaba inmerso? De no ser así, ¿cuáles son?
«No podré dedicar tanto tiempo a la investigación como lo hacía, pero por suerte el grupo de sismología volcánica de Canarias cuenta con varias varios investigadores de muy alto nivel, con lo cual en eso estoy tranquilo. Están trabajando mucho en el análisis automático de localización de terremotos y esperamos que en uno dos años tengamos sistema de localización automático totalmente que nos permita dar muy rápido la información de cualquier enjambre sísmico que se produzca. Es verdad que no podré dedicar tanto tiempo a la ciencia como me gustaría aunque lo seguiré intentando, sobre todo en mi tiempo libre. Y en el referido proyecto Guanche seguiré muy interesado y trabajando en él para que pueda salir adelante. El futuro intentaré colaborar con más gente de fuera, seguir haciendo proyectos, pero la la parte que a mí más me interesa que es la científica o trastear, como decimos nosotros, con los datos, podré tener menos tiempo. Pero espero suplirlo consiguiendo proyectos en los que trabajen otras personas de la de la institución».
Sin novedad sobre el anunciado Centro Nacional de Vulcanología
¿Hay alguna novedad en la creación, por parte del Gobierno del Estado, del anunciado Centro Nacional de Vulcanología y cuál será su relación con el IGN?
«No tenemos ninguna información nueva diferente de la que se ha publicado en los medios de comunicación. No sabemos tampoco cuál sería la posición del IGN si se creara ese nuevo centro».
Monitorización de datos en el cráter del volcán Tajogaite, tras la erupción. /IGN
La erupción de La Palma fue la que ha podido ser más monitorizada de cuantas han ocurrido en Canarias. ¿Qué es lo que se ha aprendido, desde la óptica científica de ese proceso eruptivo, y de qué modo puede servir para futuras emergencias de este tipo?
«Se ha aprendido mucho y estamos aprendiendo todavía mucho. Por ejemplo, que los sistemas pre-eruptivos pueden ser muy cortos en el tiempo: de una semana podemos pasar de la nada a una erupción. Y eso es fundamental a la hora de ver cómo planeamos el trabajo en el futuro. También nos ha servido para ver los modelos tridimensionales para analizar la situación, cosa que hasta ahora no se estaba usando. Los modelos en 3D nos ha dado una información mucho más detallada y esperamos poder aplicarlo a futuras erupciones que se puedan producir en Canarias, porque, aunque puedan pasar muchos años, no lo sabemos y tenemos que estar preparados por si ocurrieran. En la propia erupción hemos visto todo lo que hay que hacer, gracias a los drones».
«La vulcanología aún no puede dar pronósticos exactos, pero avanzará, como la meteorología»
Vista parcial de Cumbre Vieja. / FOTO: INVOLCAN
A la vulcanología se le pide que sea una ciencia exacta, pero no lo es. ¿Los avances tecnológicos y de nueva metodologías de estudio del subsuelo permitirán a los vulcanólogos eliminar cada vez más la incertidumbre que siempre hay que tener en cuenta en los fenómenos que estudian ustedes?
«Obviamente, cuanto más sepamos respecto a la vulcanología, que se pide que sea una ciencia exacta pero no lo es. Además hay que pensar que cada volcán tiene sus peculiaridades y en Canarias tienen una incertidumbre mayor que en otras parte del mundo, tiene una incertidumbre espacial mayor, pues suelen ser erupciones monogenéticas, estrombolianas y basálticas cuyo inicio es desconocido. En otros volcanes, como el Etna, normalmente la evolución va a ocurrir o en el cráter o en la zona cercana, a veces en un lateral. Pero aquí en Canarias el área de ocurrencia de las erupciones puede ser amplísima; hablamos de cientos de kilómetros cuadrados. Por poner un ejemplo: en el caso de de La Palma toda la zona sur de isla es susceptible de sufrir una erupción volcánica. Eso hace que sea más complicado. Pero es verdad que los avances tecnológicos nos permitirán conocer mejor, como dije, el subsuelo, y ser capaces de pronosticar mejor dónde pueden ocurrir las erupciones. Lo que pasa es que todavía estamos muy lejos de eso. Lo ideal sería poder determinar las acumulaciones de magma bajo el subsuelo, cosa que puede ocurrir en décadas y que nuestra tecnología actual no permite determinar con precisión.
En el caso de la erupción de La Palma, es probable que el magma se acumulara bajo la isla durante décadas y la deformara, pero tan lentamente que no fuéramos capaces de medirlo. Pues eso son de las cosas que podríamos mejorar. Pero bueno, como digo, en general en vulcanología a nivel mundial todavía estamos lejos de dar un pronóstico exacto. Y pongo el ejemplo de la meteorología, que tiene cientos de fenómenos meteorológicos que están alimentando constantemente los modelos para poder dar una predicción más o menos exacta. Pues nosotros vamos por el mismo camino».
Futuro radiotelescopio en Gran Canaria
Radiotelescopio del IGN en Yebes.
Aparte del estudio de la actividad volcánica ¿qué otras líneas de investigación o labores desarrolla el IGN que no son tan conocidas?
«Hay que recordar que el IGN es una institución grande, con más de 400 trabajadores cuya sede central está en Madrid, pero que tiene numerosos observatorios y servicios regionales por toda España. En el caso del IGN en Canarias, está dedicado en un 85%-90% al estudio de la volcanología. Pero también hay otros fenómenos, como los terremotos o los tsunamis y desde aquí ayudamos también en ese sentido. La red sísmica que se usa aquí vale tanto para los estudios de erupciones volcánicas como para el estudio de la sismicidad de toda la zona, o de posibles tsunamis que se puedan producir en un futuro.
Otras líneas de investigación son la astrofísica, la astronomía: se espera que se construya un radiotelescopio en Gran Canaria. Otro tipo de ciencias que estudiamos es la geodesia, el estudio del suelo, de la posición del terreno. Esto se estudia a través de antenas GNSS, son como los GPS, con las que analizamos la deformación también previa a las erupciones, pero que también sirven de apoyo para estudios topográficos.
También el IGN es el encargado de la cartografía, de hacer los mapas que se usan en general, o que son derivados de la cartografía que tiene el IGN, y en ese sentido casi todo el trabajo se hace desde Madrid. Se hacen vuelos fotogramétricos de toda España, que en Canarias los realiza Grafcan, y es el IGN desarrolla la cartografía, que se vende en las tiendas de las casas del mapa del IGN. También está la toponimia o el nomenclátor: el IGN es encargado de registrar el nombre de todos los fenómenos geográficos que hay en toda España. No es que le pongamos nosotros el nombre a las cosas, pero hay instituciones, como los Cabildos o el Gobierno canario, designa un nombres y es el IGN el que busca esa información para plasmarla de forma oficial.
También nos encargamos de estudiar el campo magnético de la Tierra, dentro de las Ciencias de la Tierra dentro de la Subdirección de Vigilancia, Alerta y Estudios Geofísicos. De hecho Canarias cuenta con un observatorio geomagnético, el otro está en Toledo, donde se estudia la variación del campo magnético terrestre, que es más rápida de lo que la gente se puede pensar. Cuando uno cuando tiene una brújula que está apuntando al norte, sabe que no apunta realmente al norte geográfico, sino al norte magnético; y ese norte se está moviendo. Es importante estudiar esas variaciones del campo magnético a nivel mundial, y el IGN está dentro de los proyectos internacionales.
Otra cosa importante es la Norma Sismorresistente, que el IGN está encargado de crearla; y ahora mismo se está trabajando en modernizarla, pues la vigente es del año 2002, y se está actualizando con nuevos mapas de peligrosidad, sobre todo en la Península».
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VICENTE PÉREZ
El Instituto Geográfico Nacional (IGN), institución estatal, es el encargado de la vigilancia volcánica en España, aunque solo en Canarias existe este riesgo natural. Itahiza Domínguez, natural de Fuerteventura (donde nació en 1979), acaba de ser nombrado nuevo director del IGN en Canarias, en sustitución de María José Blanco, que se ha jubilado.
Es licenciado en Física por la Universidad de La Laguna y doctorado por la Universidad de Göttingen (Alemania), donde se especializó en los campos magnéticos del sol. Tras su paso como investigador por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en 2007 se incorporó al Grupo de Vigilancia Volcánica del IGN, con el que ha vivido, y estudiado, las erupciones de El Hierro (2011) y La Palma (2021). También ha coordinado el proyecto Multiteide, el mayor estudio realizado por el IGN para diagnosticar la situación del estratovolcán tinerfeño.
Itahiza Domínguez.
¿Qué supone para usted ponerse al frente del IGN en Canarias?
«Claramente, se trata de un reto importante en una ciencia que está al servicio de la ciudadanía ante un riesgo natural como son las erupciones volcánicas. Pero además es muy ilusionante para mi poder continuar el trabajo de un grupo que partió de cero, creado en 2004-2005 por María José Blanco y Carmen López, en el que yo entré en 2007. He trabajado en dos erupciones y espero dar lo mejor de este grupo y seguir al servicio de la ciudadanía».
Personal del IGNS trabajando en las proximidades de la erupción en una instantánea tomada por el fotógrafo Arturo Rodríguez.
El CO2 en Puerto Naos y La Bombilla, un reto a corto plazo
¿Cuáles son los principales retos que debe afrontar el IGN para la vigilancia del riesgo volcánico en Canarias?
«Obviamente, de entrada hay retos a muy corto plazo, como es todavía la emergencia en la zona de Puerto Nuevos y la Bombilla, donde hay un proyecto que se está desarrollando junto con INVOLCAN, que es el proyecto Alerta, para hacer un seguimiento e intentar dar solución a ese problema. A medio y largo plazo hay una serie de retos a los que nos enfrentamos. Uno uno de ellos es la mejora en todo lo que es la divulgación; es algo que hemos trabajado mucho pero queremos dedicar personas solo a la divulgación, para llegar a la enseñanza, a los colegios, formar también a periodistas, e intentar dar una información más clara a la población, si fuera posible, para mitigar el riesgo, puesto que una de las claves para reducir el riesgo volcánico es que tener a una población formada en esta cuestión.
Otro de los retos es seguir aplicando los conocimientos científicos a la vigilancia volcánica, como hemos hecho con lo de la erupción de El Hierro y, lo que ahora hemos recopilado en La Palma, para aplicarlos en el futuro. Queremos trabajar mucho en la automatización de los sistemas de vigilancia, porque nos hemos dado cuenta de que el proceso hacia una erupción puede ser muy rápido, como ocurrió en La Palma en 2021. Y monitorizar también durante la erupción, porque fue clave en la de Cumbre Vieja. Y otro reto es intentar conseguir un crecimiento del grupo de vigilancia volcánica en Canarias, pues el grupo está aquí, donde somos 16 personas, y en Madrid, pero sería ideal que fuéramos más para dar un servicio mejor a la población».
Miembros del IGN instalan una red de medición del CO2 en Puerto Naos.
¿Hay alguna línea de investigación, personal o instrumental que le gustaría reforzar en Canarias o contamos ya con medios suficientes para la vigilancia y el estudio de los volcanes?
«Líneas de investigación pues hay muchas abiertas, en sismología, geodesia, geoquímica y geología. Hay muchas que podemos seguir, tanto en el pronóstico de la de la erupción, como en el automatismo de todos los sistemas de vigilancia, para llegar a dar un pronóstico lo más automático posible. Respecto a personal, obviamente sería ideal contar con más geólogos que permitan entender mejor el proceso volcánico. Nunca se puede decir que se tienen los medios suficientes, siempre se quiere más. Por lo tanto, siempre hay áreas que uno quiere rellenar. En el estudio de la estructura del interior de las islas a lo mejor ahora mismo no tenemos personal dedicado a ello, y nos gustaría tenerlo; así como colaborar con más instituciones de fuera.
Tenemos un proyecto de investigación, el proyecto Guanche, para conocer mejor la estructura de todas las Islas Canarias, que está centrado entre la sismicidad que hay entre Tenerife y Gran Canaria, pero intentaremos también tener modelos de cómo es el suelo del subsuelo de la Tierra en el caso de las islas. En los próximos años intentaremos tener un modelo más claro de de toda esa zona que nos permitirá entender mejor cómo funcionan los volcanes aquí».
Itahiza Domínguez, en La Palma, realizando mediciones en la zona afectada por la erupción.
¿Ser director del IGN le obligará a dejar proyectos de investigación en los que estaba inmerso? De no ser así, ¿cuáles son?
«No podré dedicar tanto tiempo a la investigación como lo hacía, pero por suerte el grupo de sismología volcánica de Canarias cuenta con varias varios investigadores de muy alto nivel, con lo cual en eso estoy tranquilo. Están trabajando mucho en el análisis automático de localización de terremotos y esperamos que en uno dos años tengamos sistema de localización automático totalmente que nos permita dar muy rápido la información de cualquier enjambre sísmico que se produzca. Es verdad que no podré dedicar tanto tiempo a la ciencia como me gustaría aunque lo seguiré intentando, sobre todo en mi tiempo libre. Y en el referido proyecto Guanche seguiré muy interesado y trabajando en él para que pueda salir adelante. El futuro intentaré colaborar con más gente de fuera, seguir haciendo proyectos, pero la la parte que a mí más me interesa que es la científica o trastear, como decimos nosotros, con los datos, podré tener menos tiempo. Pero espero suplirlo consiguiendo proyectos en los que trabajen otras personas de la de la institución».
Sin novedad sobre el anunciado Centro Nacional de Vulcanología
¿Hay alguna novedad en la creación, por parte del Gobierno del Estado, del anunciado Centro Nacional de Vulcanología y cuál será su relación con el IGN?
«No tenemos ninguna información nueva diferente de la que se ha publicado en los medios de comunicación. No sabemos tampoco cuál sería la posición del IGN si se creara ese nuevo centro».
Monitorización de datos en el cráter del volcán Tajogaite, tras la erupción. /IGN
La erupción de La Palma fue la que ha podido ser más monitorizada de cuantas han ocurrido en Canarias. ¿Qué es lo que se ha aprendido, desde la óptica científica de ese proceso eruptivo, y de qué modo puede servir para futuras emergencias de este tipo?
«Se ha aprendido mucho y estamos aprendiendo todavía mucho. Por ejemplo, que los sistemas pre-eruptivos pueden ser muy cortos en el tiempo: de una semana podemos pasar de la nada a una erupción. Y eso es fundamental a la hora de ver cómo planeamos el trabajo en el futuro. También nos ha servido para ver los modelos tridimensionales para analizar la situación, cosa que hasta ahora no se estaba usando. Los modelos en 3D nos ha dado una información mucho más detallada y esperamos poder aplicarlo a futuras erupciones que se puedan producir en Canarias, porque, aunque puedan pasar muchos años, no lo sabemos y tenemos que estar preparados por si ocurrieran. En la propia erupción hemos visto todo lo que hay que hacer, gracias a los drones».
«La vulcanología aún no puede dar pronósticos exactos, pero avanzará, como la meteorología»
Vista parcial de Cumbre Vieja. / FOTO: INVOLCAN
A la vulcanología se le pide que sea una ciencia exacta, pero no lo es. ¿Los avances tecnológicos y de nueva metodologías de estudio del subsuelo permitirán a los vulcanólogos eliminar cada vez más la incertidumbre que siempre hay que tener en cuenta en los fenómenos que estudian ustedes?
«Obviamente, cuanto más sepamos respecto a la vulcanología, que se pide que sea una ciencia exacta pero no lo es. Además hay que pensar que cada volcán tiene sus peculiaridades y en Canarias tienen una incertidumbre mayor que en otras parte del mundo, tiene una incertidumbre espacial mayor, pues suelen ser erupciones monogenéticas, estrombolianas y basálticas cuyo inicio es desconocido. En otros volcanes, como el Etna, normalmente la evolución va a ocurrir o en el cráter o en la zona cercana, a veces en un lateral. Pero aquí en Canarias el área de ocurrencia de las erupciones puede ser amplísima; hablamos de cientos de kilómetros cuadrados. Por poner un ejemplo: en el caso de de La Palma toda la zona sur de isla es susceptible de sufrir una erupción volcánica. Eso hace que sea más complicado. Pero es verdad que los avances tecnológicos nos permitirán conocer mejor, como dije, el subsuelo, y ser capaces de pronosticar mejor dónde pueden ocurrir las erupciones. Lo que pasa es que todavía estamos muy lejos de eso. Lo ideal sería poder determinar las acumulaciones de magma bajo el subsuelo, cosa que puede ocurrir en décadas y que nuestra tecnología actual no permite determinar con precisión.
En el caso de la erupción de La Palma, es probable que el magma se acumulara bajo la isla durante décadas y la deformara, pero tan lentamente que no fuéramos capaces de medirlo. Pues eso son de las cosas que podríamos mejorar. Pero bueno, como digo, en general en vulcanología a nivel mundial todavía estamos lejos de dar un pronóstico exacto. Y pongo el ejemplo de la meteorología, que tiene cientos de fenómenos meteorológicos que están alimentando constantemente los modelos para poder dar una predicción más o menos exacta. Pues nosotros vamos por el mismo camino».
Futuro radiotelescopio en Gran Canaria
Radiotelescopio del IGN en Yebes.
Aparte del estudio de la actividad volcánica ¿qué otras líneas de investigación o labores desarrolla el IGN que no son tan conocidas?
«Hay que recordar que el IGN es una institución grande, con más de 400 trabajadores cuya sede central está en Madrid, pero que tiene numerosos observatorios y servicios regionales por toda España. En el caso del IGN en Canarias, está dedicado en un 85%-90% al estudio de la volcanología. Pero también hay otros fenómenos, como los terremotos o los tsunamis y desde aquí ayudamos también en ese sentido. La red sísmica que se usa aquí vale tanto para los estudios de erupciones volcánicas como para el estudio de la sismicidad de toda la zona, o de posibles tsunamis que se puedan producir en un futuro.
Otras líneas de investigación son la astrofísica, la astronomía: se espera que se construya un radiotelescopio en Gran Canaria. Otro tipo de ciencias que estudiamos es la geodesia, el estudio del suelo, de la posición del terreno. Esto se estudia a través de antenas GNSS, son como los GPS, con las que analizamos la deformación también previa a las erupciones, pero que también sirven de apoyo para estudios topográficos.
También el IGN es el encargado de la cartografía, de hacer los mapas que se usan en general, o que son derivados de la cartografía que tiene el IGN, y en ese sentido casi todo el trabajo se hace desde Madrid. Se hacen vuelos fotogramétricos de toda España, que en Canarias los realiza Grafcan, y es el IGN desarrolla la cartografía, que se vende en las tiendas de las casas del mapa del IGN. También está la toponimia o el nomenclátor: el IGN es encargado de registrar el nombre de todos los fenómenos geográficos que hay en toda España. No es que le pongamos nosotros el nombre a las cosas, pero hay instituciones, como los Cabildos o el Gobierno canario, designa un nombres y es el IGN el que busca esa información para plasmarla de forma oficial.
También nos encargamos de estudiar el campo magnético de la Tierra, dentro de las Ciencias de la Tierra dentro de la Subdirección de Vigilancia, Alerta y Estudios Geofísicos. De hecho Canarias cuenta con un observatorio geomagnético, el otro está en Toledo, donde se estudia la variación del campo magnético terrestre, que es más rápida de lo que la gente se puede pensar. Cuando uno cuando tiene una brújula que está apuntando al norte, sabe que no apunta realmente al norte geográfico, sino al norte magnético; y ese norte se está moviendo. Es importante estudiar esas variaciones del campo magnético a nivel mundial, y el IGN está dentro de los proyectos internacionales.
Otra cosa importante es la Norma Sismorresistente, que el IGN está encargado de crearla; y ahora mismo se está trabajando en modernizarla, pues la vigente es del año 2002, y se está actualizando con nuevos mapas de peligrosidad, sobre todo en la Península».
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ANUNCIO
VICENTE PÉREZ
El Instituto Geográfico Nacional (IGN), institución estatal, es el encargado de la vigilancia volcánica en España, aunque solo en Canarias existe este riesgo natural. Itahiza Domínguez, natural de Fuerteventura (donde nació en 1979), acaba de ser nombrado nuevo director del IGN en Canarias, en sustitución de María José Blanco, que se ha jubilado.
Es licenciado en Física por la Universidad de La Laguna y doctorado por la Universidad de Göttingen (Alemania), donde se especializó en los campos magnéticos del sol. Tras su paso como investigador por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en 2007 se incorporó al Grupo de Vigilancia Volcánica del IGN, con el que ha vivido, y estudiado, las erupciones de El Hierro (2011) y La Palma (2021). También ha coordinado el proyecto Multiteide, el mayor estudio realizado por el IGN para diagnosticar la situación del estratovolcán tinerfeño.
Itahiza Domínguez.
¿Qué supone para usted ponerse al frente del IGN en Canarias?
«Claramente, se trata de un reto importante en una ciencia que está al servicio de la ciudadanía ante un riesgo natural como son las erupciones volcánicas. Pero además es muy ilusionante para mi poder continuar el trabajo de un grupo que partió de cero, creado en 2004-2005 por María José Blanco y Carmen López, en el que yo entré en 2007. He trabajado en dos erupciones y espero dar lo mejor de este grupo y seguir al servicio de la ciudadanía».
Personal del IGNS trabajando en las proximidades de la erupción en una instantánea tomada por el fotógrafo Arturo Rodríguez.
El CO2 en Puerto Naos y La Bombilla, un reto a corto plazo
¿Cuáles son los principales retos que debe afrontar el IGN para la vigilancia del riesgo volcánico en Canarias?
«Obviamente, de entrada hay retos a muy corto plazo, como es todavía la emergencia en la zona de Puerto Nuevos y la Bombilla, donde hay un proyecto que se está desarrollando junto con INVOLCAN, que es el proyecto Alerta, para hacer un seguimiento e intentar dar solución a ese problema. A medio y largo plazo hay una serie de retos a los que nos enfrentamos. Uno uno de ellos es la mejora en todo lo que es la divulgación; es algo que hemos trabajado mucho pero queremos dedicar personas solo a la divulgación, para llegar a la enseñanza, a los colegios, formar también a periodistas, e intentar dar una información más clara a la población, si fuera posible, para mitigar el riesgo, puesto que una de las claves para reducir el riesgo volcánico es que tener a una población formada en esta cuestión.
Otro de los retos es seguir aplicando los conocimientos científicos a la vigilancia volcánica, como hemos hecho con lo de la erupción de El Hierro y, lo que ahora hemos recopilado en La Palma, para aplicarlos en el futuro. Queremos trabajar mucho en la automatización de los sistemas de vigilancia, porque nos hemos dado cuenta de que el proceso hacia una erupción puede ser muy rápido, como ocurrió en La Palma en 2021. Y monitorizar también durante la erupción, porque fue clave en la de Cumbre Vieja. Y otro reto es intentar conseguir un crecimiento del grupo de vigilancia volcánica en Canarias, pues el grupo está aquí, donde somos 16 personas, y en Madrid, pero sería ideal que fuéramos más para dar un servicio mejor a la población».
Miembros del IGN instalan una red de medición del CO2 en Puerto Naos.
¿Hay alguna línea de investigación, personal o instrumental que le gustaría reforzar en Canarias o contamos ya con medios suficientes para la vigilancia y el estudio de los volcanes?
«Líneas de investigación pues hay muchas abiertas, en sismología, geodesia, geoquímica y geología. Hay muchas que podemos seguir, tanto en el pronóstico de la de la erupción, como en el automatismo de todos los sistemas de vigilancia, para llegar a dar un pronóstico lo más automático posible. Respecto a personal, obviamente sería ideal contar con más geólogos que permitan entender mejor el proceso volcánico. Nunca se puede decir que se tienen los medios suficientes, siempre se quiere más. Por lo tanto, siempre hay áreas que uno quiere rellenar. En el estudio de la estructura del interior de las islas a lo mejor ahora mismo no tenemos personal dedicado a ello, y nos gustaría tenerlo; así como colaborar con más instituciones de fuera.
Tenemos un proyecto de investigación, el proyecto Guanche, para conocer mejor la estructura de todas las Islas Canarias, que está centrado entre la sismicidad que hay entre Tenerife y Gran Canaria, pero intentaremos también tener modelos de cómo es el suelo del subsuelo de la Tierra en el caso de las islas. En los próximos años intentaremos tener un modelo más claro de de toda esa zona que nos permitirá entender mejor cómo funcionan los volcanes aquí».
Itahiza Domínguez, en La Palma, realizando mediciones en la zona afectada por la erupción.
¿Ser director del IGN le obligará a dejar proyectos de investigación en los que estaba inmerso? De no ser así, ¿cuáles son?
«No podré dedicar tanto tiempo a la investigación como lo hacía, pero por suerte el grupo de sismología volcánica de Canarias cuenta con varias varios investigadores de muy alto nivel, con lo cual en eso estoy tranquilo. Están trabajando mucho en el análisis automático de localización de terremotos y esperamos que en uno dos años tengamos sistema de localización automático totalmente que nos permita dar muy rápido la información de cualquier enjambre sísmico que se produzca. Es verdad que no podré dedicar tanto tiempo a la ciencia como me gustaría aunque lo seguiré intentando, sobre todo en mi tiempo libre. Y en el referido proyecto Guanche seguiré muy interesado y trabajando en él para que pueda salir adelante. El futuro intentaré colaborar con más gente de fuera, seguir haciendo proyectos, pero la la parte que a mí más me interesa que es la científica o trastear, como decimos nosotros, con los datos, podré tener menos tiempo. Pero espero suplirlo consiguiendo proyectos en los que trabajen otras personas de la de la institución».
Sin novedad sobre el anunciado Centro Nacional de Vulcanología
¿Hay alguna novedad en la creación, por parte del Gobierno del Estado, del anunciado Centro Nacional de Vulcanología y cuál será su relación con el IGN?
«No tenemos ninguna información nueva diferente de la que se ha publicado en los medios de comunicación. No sabemos tampoco cuál sería la posición del IGN si se creara ese nuevo centro».
Monitorización de datos en el cráter del volcán Tajogaite, tras la erupción. /IGN
La erupción de La Palma fue la que ha podido ser más monitorizada de cuantas han ocurrido en Canarias. ¿Qué es lo que se ha aprendido, desde la óptica científica de ese proceso eruptivo, y de qué modo puede servir para futuras emergencias de este tipo?
«Se ha aprendido mucho y estamos aprendiendo todavía mucho. Por ejemplo, que los sistemas pre-eruptivos pueden ser muy cortos en el tiempo: de una semana podemos pasar de la nada a una erupción. Y eso es fundamental a la hora de ver cómo planeamos el trabajo en el futuro. También nos ha servido para ver los modelos tridimensionales para analizar la situación, cosa que hasta ahora no se estaba usando. Los modelos en 3D nos ha dado una información mucho más detallada y esperamos poder aplicarlo a futuras erupciones que se puedan producir en Canarias, porque, aunque puedan pasar muchos años, no lo sabemos y tenemos que estar preparados por si ocurrieran. En la propia erupción hemos visto todo lo que hay que hacer, gracias a los drones».
«La vulcanología aún no puede dar pronósticos exactos, pero avanzará, como la meteorología»
Vista parcial de Cumbre Vieja. / FOTO: INVOLCAN
A la vulcanología se le pide que sea una ciencia exacta, pero no lo es. ¿Los avances tecnológicos y de nueva metodologías de estudio del subsuelo permitirán a los vulcanólogos eliminar cada vez más la incertidumbre que siempre hay que tener en cuenta en los fenómenos que estudian ustedes?
«Obviamente, cuanto más sepamos respecto a la vulcanología, que se pide que sea una ciencia exacta pero no lo es. Además hay que pensar que cada volcán tiene sus peculiaridades y en Canarias tienen una incertidumbre mayor que en otras parte del mundo, tiene una incertidumbre espacial mayor, pues suelen ser erupciones monogenéticas, estrombolianas y basálticas cuyo inicio es desconocido. En otros volcanes, como el Etna, normalmente la evolución va a ocurrir o en el cráter o en la zona cercana, a veces en un lateral. Pero aquí en Canarias el área de ocurrencia de las erupciones puede ser amplísima; hablamos de cientos de kilómetros cuadrados. Por poner un ejemplo: en el caso de de La Palma toda la zona sur de isla es susceptible de sufrir una erupción volcánica. Eso hace que sea más complicado. Pero es verdad que los avances tecnológicos nos permitirán conocer mejor, como dije, el subsuelo, y ser capaces de pronosticar mejor dónde pueden ocurrir las erupciones. Lo que pasa es que todavía estamos muy lejos de eso. Lo ideal sería poder determinar las acumulaciones de magma bajo el subsuelo, cosa que puede ocurrir en décadas y que nuestra tecnología actual no permite determinar con precisión.
En el caso de la erupción de La Palma, es probable que el magma se acumulara bajo la isla durante décadas y la deformara, pero tan lentamente que no fuéramos capaces de medirlo. Pues eso son de las cosas que podríamos mejorar. Pero bueno, como digo, en general en vulcanología a nivel mundial todavía estamos lejos de dar un pronóstico exacto. Y pongo el ejemplo de la meteorología, que tiene cientos de fenómenos meteorológicos que están alimentando constantemente los modelos para poder dar una predicción más o menos exacta. Pues nosotros vamos por el mismo camino».
Futuro radiotelescopio en Gran Canaria
Radiotelescopio del IGN en Yebes.
Aparte del estudio de la actividad volcánica ¿qué otras líneas de investigación o labores desarrolla el IGN que no son tan conocidas?
«Hay que recordar que el IGN es una institución grande, con más de 400 trabajadores cuya sede central está en Madrid, pero que tiene numerosos observatorios y servicios regionales por toda España. En el caso del IGN en Canarias, está dedicado en un 85%-90% al estudio de la volcanología. Pero también hay otros fenómenos, como los terremotos o los tsunamis y desde aquí ayudamos también en ese sentido. La red sísmica que se usa aquí vale tanto para los estudios de erupciones volcánicas como para el estudio de la sismicidad de toda la zona, o de posibles tsunamis que se puedan producir en un futuro.
Otras líneas de investigación son la astrofísica, la astronomía: se espera que se construya un radiotelescopio en Gran Canaria. Otro tipo de ciencias que estudiamos es la geodesia, el estudio del suelo, de la posición del terreno. Esto se estudia a través de antenas GNSS, son como los GPS, con las que analizamos la deformación también previa a las erupciones, pero que también sirven de apoyo para estudios topográficos.
También el IGN es el encargado de la cartografía, de hacer los mapas que se usan en general, o que son derivados de la cartografía que tiene el IGN, y en ese sentido casi todo el trabajo se hace desde Madrid. Se hacen vuelos fotogramétricos de toda España, que en Canarias los realiza Grafcan, y es el IGN desarrolla la cartografía, que se vende en las tiendas de las casas del mapa del IGN. También está la toponimia o el nomenclátor: el IGN es encargado de registrar el nombre de todos los fenómenos geográficos que hay en toda España. No es que le pongamos nosotros el nombre a las cosas, pero hay instituciones, como los Cabildos o el Gobierno canario, designa un nombres y es el IGN el que busca esa información para plasmarla de forma oficial.
También nos encargamos de estudiar el campo magnético de la Tierra, dentro de las Ciencias de la Tierra dentro de la Subdirección de Vigilancia, Alerta y Estudios Geofísicos. De hecho Canarias cuenta con un observatorio geomagnético, el otro está en Toledo, donde se estudia la variación del campo magnético terrestre, que es más rápida de lo que la gente se puede pensar. Cuando uno cuando tiene una brújula que está apuntando al norte, sabe que no apunta realmente al norte geográfico, sino al norte magnético; y ese norte se está moviendo. Es importante estudiar esas variaciones del campo magnético a nivel mundial, y el IGN está dentro de los proyectos internacionales.
Otra cosa importante es la Norma Sismorresistente, que el IGN está encargado de crearla; y ahora mismo se está trabajando en modernizarla, pues la vigente es del año 2002, y se está actualizando con nuevos mapas de peligrosidad, sobre todo en la Península».
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VICENTE PÉREZ
El Instituto Geográfico Nacional (IGN), institución estatal, es el encargado de la vigilancia volcánica en España, aunque solo en Canarias existe este riesgo natural. Itahiza Domínguez, natural de Fuerteventura (donde nació en 1979), acaba de ser nombrado nuevo director del IGN en Canarias, en sustitución de María José Blanco, que se ha jubilado.
Es licenciado en Física por la Universidad de La Laguna y doctorado por la Universidad de Göttingen (Alemania), donde se especializó en los campos magnéticos del sol. Tras su paso como investigador por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en 2007 se incorporó al Grupo de Vigilancia Volcánica del IGN, con el que ha vivido, y estudiado, las erupciones de El Hierro (2011) y La Palma (2021). También ha coordinado el proyecto Multiteide, el mayor estudio realizado por el IGN para diagnosticar la situación del estratovolcán tinerfeño.
Itahiza Domínguez.
¿Qué supone para usted ponerse al frente del IGN en Canarias?
«Claramente, se trata de un reto importante en una ciencia que está al servicio de la ciudadanía ante un riesgo natural como son las erupciones volcánicas. Pero además es muy ilusionante para mi poder continuar el trabajo de un grupo que partió de cero, creado en 2004-2005 por María José Blanco y Carmen López, en el que yo entré en 2007. He trabajado en dos erupciones y espero dar lo mejor de este grupo y seguir al servicio de la ciudadanía».
Personal del IGNS trabajando en las proximidades de la erupción en una instantánea tomada por el fotógrafo Arturo Rodríguez.
El CO2 en Puerto Naos y La Bombilla, un reto a corto plazo
¿Cuáles son los principales retos que debe afrontar el IGN para la vigilancia del riesgo volcánico en Canarias?
«Obviamente, de entrada hay retos a muy corto plazo, como es todavía la emergencia en la zona de Puerto Nuevos y la Bombilla, donde hay un proyecto que se está desarrollando junto con INVOLCAN, que es el proyecto Alerta, para hacer un seguimiento e intentar dar solución a ese problema. A medio y largo plazo hay una serie de retos a los que nos enfrentamos. Uno uno de ellos es la mejora en todo lo que es la divulgación; es algo que hemos trabajado mucho pero queremos dedicar personas solo a la divulgación, para llegar a la enseñanza, a los colegios, formar también a periodistas, e intentar dar una información más clara a la población, si fuera posible, para mitigar el riesgo, puesto que una de las claves para reducir el riesgo volcánico es que tener a una población formada en esta cuestión.
Otro de los retos es seguir aplicando los conocimientos científicos a la vigilancia volcánica, como hemos hecho con lo de la erupción de El Hierro y, lo que ahora hemos recopilado en La Palma, para aplicarlos en el futuro. Queremos trabajar mucho en la automatización de los sistemas de vigilancia, porque nos hemos dado cuenta de que el proceso hacia una erupción puede ser muy rápido, como ocurrió en La Palma en 2021. Y monitorizar también durante la erupción, porque fue clave en la de Cumbre Vieja. Y otro reto es intentar conseguir un crecimiento del grupo de vigilancia volcánica en Canarias, pues el grupo está aquí, donde somos 16 personas, y en Madrid, pero sería ideal que fuéramos más para dar un servicio mejor a la población».
Miembros del IGN instalan una red de medición del CO2 en Puerto Naos.
¿Hay alguna línea de investigación, personal o instrumental que le gustaría reforzar en Canarias o contamos ya con medios suficientes para la vigilancia y el estudio de los volcanes?
«Líneas de investigación pues hay muchas abiertas, en sismología, geodesia, geoquímica y geología. Hay muchas que podemos seguir, tanto en el pronóstico de la de la erupción, como en el automatismo de todos los sistemas de vigilancia, para llegar a dar un pronóstico lo más automático posible. Respecto a personal, obviamente sería ideal contar con más geólogos que permitan entender mejor el proceso volcánico. Nunca se puede decir que se tienen los medios suficientes, siempre se quiere más. Por lo tanto, siempre hay áreas que uno quiere rellenar. En el estudio de la estructura del interior de las islas a lo mejor ahora mismo no tenemos personal dedicado a ello, y nos gustaría tenerlo; así como colaborar con más instituciones de fuera.
Tenemos un proyecto de investigación, el proyecto Guanche, para conocer mejor la estructura de todas las Islas Canarias, que está centrado entre la sismicidad que hay entre Tenerife y Gran Canaria, pero intentaremos también tener modelos de cómo es el suelo del subsuelo de la Tierra en el caso de las islas. En los próximos años intentaremos tener un modelo más claro de de toda esa zona que nos permitirá entender mejor cómo funcionan los volcanes aquí».
Itahiza Domínguez, en La Palma, realizando mediciones en la zona afectada por la erupción.
¿Ser director del IGN le obligará a dejar proyectos de investigación en los que estaba inmerso? De no ser así, ¿cuáles son?
«No podré dedicar tanto tiempo a la investigación como lo hacía, pero por suerte el grupo de sismología volcánica de Canarias cuenta con varias varios investigadores de muy alto nivel, con lo cual en eso estoy tranquilo. Están trabajando mucho en el análisis automático de localización de terremotos y esperamos que en uno dos años tengamos sistema de localización automático totalmente que nos permita dar muy rápido la información de cualquier enjambre sísmico que se produzca. Es verdad que no podré dedicar tanto tiempo a la ciencia como me gustaría aunque lo seguiré intentando, sobre todo en mi tiempo libre. Y en el referido proyecto Guanche seguiré muy interesado y trabajando en él para que pueda salir adelante. El futuro intentaré colaborar con más gente de fuera, seguir haciendo proyectos, pero la la parte que a mí más me interesa que es la científica o trastear, como decimos nosotros, con los datos, podré tener menos tiempo. Pero espero suplirlo consiguiendo proyectos en los que trabajen otras personas de la de la institución».
Sin novedad sobre el anunciado Centro Nacional de Vulcanología
¿Hay alguna novedad en la creación, por parte del Gobierno del Estado, del anunciado Centro Nacional de Vulcanología y cuál será su relación con el IGN?
«No tenemos ninguna información nueva diferente de la que se ha publicado en los medios de comunicación. No sabemos tampoco cuál sería la posición del IGN si se creara ese nuevo centro».
Monitorización de datos en el cráter del volcán Tajogaite, tras la erupción. /IGN
La erupción de La Palma fue la que ha podido ser más monitorizada de cuantas han ocurrido en Canarias. ¿Qué es lo que se ha aprendido, desde la óptica científica de ese proceso eruptivo, y de qué modo puede servir para futuras emergencias de este tipo?
«Se ha aprendido mucho y estamos aprendiendo todavía mucho. Por ejemplo, que los sistemas pre-eruptivos pueden ser muy cortos en el tiempo: de una semana podemos pasar de la nada a una erupción. Y eso es fundamental a la hora de ver cómo planeamos el trabajo en el futuro. También nos ha servido para ver los modelos tridimensionales para analizar la situación, cosa que hasta ahora no se estaba usando. Los modelos en 3D nos ha dado una información mucho más detallada y esperamos poder aplicarlo a futuras erupciones que se puedan producir en Canarias, porque, aunque puedan pasar muchos años, no lo sabemos y tenemos que estar preparados por si ocurrieran. En la propia erupción hemos visto todo lo que hay que hacer, gracias a los drones».
«La vulcanología aún no puede dar pronósticos exactos, pero avanzará, como la meteorología»
Vista parcial de Cumbre Vieja. / FOTO: INVOLCAN
A la vulcanología se le pide que sea una ciencia exacta, pero no lo es. ¿Los avances tecnológicos y de nueva metodologías de estudio del subsuelo permitirán a los vulcanólogos eliminar cada vez más la incertidumbre que siempre hay que tener en cuenta en los fenómenos que estudian ustedes?
«Obviamente, cuanto más sepamos respecto a la vulcanología, que se pide que sea una ciencia exacta pero no lo es. Además hay que pensar que cada volcán tiene sus peculiaridades y en Canarias tienen una incertidumbre mayor que en otras parte del mundo, tiene una incertidumbre espacial mayor, pues suelen ser erupciones monogenéticas, estrombolianas y basálticas cuyo inicio es desconocido. En otros volcanes, como el Etna, normalmente la evolución va a ocurrir o en el cráter o en la zona cercana, a veces en un lateral. Pero aquí en Canarias el área de ocurrencia de las erupciones puede ser amplísima; hablamos de cientos de kilómetros cuadrados. Por poner un ejemplo: en el caso de de La Palma toda la zona sur de isla es susceptible de sufrir una erupción volcánica. Eso hace que sea más complicado. Pero es verdad que los avances tecnológicos nos permitirán conocer mejor, como dije, el subsuelo, y ser capaces de pronosticar mejor dónde pueden ocurrir las erupciones. Lo que pasa es que todavía estamos muy lejos de eso. Lo ideal sería poder determinar las acumulaciones de magma bajo el subsuelo, cosa que puede ocurrir en décadas y que nuestra tecnología actual no permite determinar con precisión.
En el caso de la erupción de La Palma, es probable que el magma se acumulara bajo la isla durante décadas y la deformara, pero tan lentamente que no fuéramos capaces de medirlo. Pues eso son de las cosas que podríamos mejorar. Pero bueno, como digo, en general en vulcanología a nivel mundial todavía estamos lejos de dar un pronóstico exacto. Y pongo el ejemplo de la meteorología, que tiene cientos de fenómenos meteorológicos que están alimentando constantemente los modelos para poder dar una predicción más o menos exacta. Pues nosotros vamos por el mismo camino».
Futuro radiotelescopio en Gran Canaria
Radiotelescopio del IGN en Yebes.
Aparte del estudio de la actividad volcánica ¿qué otras líneas de investigación o labores desarrolla el IGN que no son tan conocidas?
«Hay que recordar que el IGN es una institución grande, con más de 400 trabajadores cuya sede central está en Madrid, pero que tiene numerosos observatorios y servicios regionales por toda España. En el caso del IGN en Canarias, está dedicado en un 85%-90% al estudio de la volcanología. Pero también hay otros fenómenos, como los terremotos o los tsunamis y desde aquí ayudamos también en ese sentido. La red sísmica que se usa aquí vale tanto para los estudios de erupciones volcánicas como para el estudio de la sismicidad de toda la zona, o de posibles tsunamis que se puedan producir en un futuro.
Otras líneas de investigación son la astrofísica, la astronomía: se espera que se construya un radiotelescopio en Gran Canaria. Otro tipo de ciencias que estudiamos es la geodesia, el estudio del suelo, de la posición del terreno. Esto se estudia a través de antenas GNSS, son como los GPS, con las que analizamos la deformación también previa a las erupciones, pero que también sirven de apoyo para estudios topográficos.
También el IGN es el encargado de la cartografía, de hacer los mapas que se usan en general, o que son derivados de la cartografía que tiene el IGN, y en ese sentido casi todo el trabajo se hace desde Madrid. Se hacen vuelos fotogramétricos de toda España, que en Canarias los realiza Grafcan, y es el IGN desarrolla la cartografía, que se vende en las tiendas de las casas del mapa del IGN. También está la toponimia o el nomenclátor: el IGN es encargado de registrar el nombre de todos los fenómenos geográficos que hay en toda España. No es que le pongamos nosotros el nombre a las cosas, pero hay instituciones, como los Cabildos o el Gobierno canario, designa un nombres y es el IGN el que busca esa información para plasmarla de forma oficial.
También nos encargamos de estudiar el campo magnético de la Tierra, dentro de las Ciencias de la Tierra dentro de la Subdirección de Vigilancia, Alerta y Estudios Geofísicos. De hecho Canarias cuenta con un observatorio geomagnético, el otro está en Toledo, donde se estudia la variación del campo magnético terrestre, que es más rápida de lo que la gente se puede pensar. Cuando uno cuando tiene una brújula que está apuntando al norte, sabe que no apunta realmente al norte geográfico, sino al norte magnético; y ese norte se está moviendo. Es importante estudiar esas variaciones del campo magnético a nivel mundial, y el IGN está dentro de los proyectos internacionales.
Otra cosa importante es la Norma Sismorresistente, que el IGN está encargado de crearla; y ahora mismo se está trabajando en modernizarla, pues la vigente es del año 2002, y se está actualizando con nuevos mapas de peligrosidad, sobre todo en la Península».
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