VICENTE PÉREZ
El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) y el Instituto Geográfico Nacional (IGN) han informado de un nuevo enjambre sísmico en Tenerife, con pequeñas vibraciones detectadas solo por los sismógrafos y no por la población.
Involcan ha precisado que se trata de «eventos híbridos», es decir, que ofrecen señales tanto de fracturación o reajuste de rocas como de movimiento de fluidos (gases, vapor de agua o materiales magmáticos).
Según explica Involcan, el episodio se produjo entre las 17:20 horas del 12 de febrero y las 4:00 horas del día 13, y su señal quedó registrada por estaciones de la Red Sísmica Canaria, concretamente por la estación situada en la cara norte del Teide.
El enjambre está compuesto, según esta fuente científica, por varios centenares de señales de muy baja amplitud. El IGN eleva esa cifra a 876 eventos sísmicos, con magnitud máxima de 0,7 mbLg, lo que hace que sea un enjambre «de muy baja energía», aclara el instituto estatal.

Ambos centros científicos, en sendos comunicados, apuntan que este es el séptimo enjambre de estas características registrado en la cumbre de Tenerife desde el 2 de octubre de 2016. Episodios similares se produjeron el 14 de junio de 2019, el 16 de junio de 2022, el 12 de julio de 2022, el 14 de noviembre de 2024 y el 7 de agosto de 2025.
Aunque por la baja magnitud de estos sismos no es posible localizarlos todos, el IGN afirma que el enjambre se ha producido en la zona oeste de Las Cañadas del Teide.
La profundidad estimada de esta serie es de unos 8 km por debajo del nivel del mar, coincidente con la de episodios anteriores.

En cuanto a la causa de este fenómeno, Involcan señala que, como en ocasiones anteriores, la hipótesis más probable es que esté relacionado con la inyección de fluidos magmáticos (entrada, en profundidad, de gases y materiales calientes procedentes del magma en el sistema hidrotermal de la isla (compuesto de aguas subterráneas calientes, gases y fracturas existentes bajo el edificio volcánico).
Este proceso, añade el instituto, se viene observando de forma recurrente desde 2016 y está respaldado por datos geoquímicos (mediciones de gases y composición química del subsuelo) y geofísicos (registros sísmicos y de deformación del terreno).

Entre estos indicadores figuran el aumento de la emisión difusa de CO₂ (liberación continua y natural de dióxido de carbono a través del suelo) en el cráter del Teide y una ligera deformación del terreno en el sector noreste del pico del Teide.
Desde Involcan se subraya que este nuevo enjambre de eventos sísmicos híbridos no implica cambios en la probabilidad de que se produzca una erupción en Tenerife a corto o medio plazo (es decir, en semanas o unos meses).
No obstante, el instituto recuerda que el «mayor ruido volcánico” (la suma de muchas señales que registran los instrumentos de vigilancia y que reflejan procesos que ocurren bajo la isla) desde finales de 2016 no muestra evidencias de estar remitiendo.




















































