PLANETA CANARIO
Las cuatro islas de la provincia de Santa Cruz de Tenerife y Gran Canaria estarán en alerta desde este sábado por riesgo de incendio, extremo en algunas zonas. El Cabildo de esta última isla, donde además hay aviso por altas temperaturas, ha advertido este viernes de que dan las condiciones propicias para un gran incendio forestal. Es la denominada ventana GIF que se abre cuando suben las temperaturas, baja la humedad y sopla el viento, lo que junto a la falta de lluvia, convierte la cuenca sur en un auténtico polvorín, por lo que hay que evitar cualquier elemento de ignición o que genere la mínima chispa. En la memoria, y en el paisaje, queda aún la huella de los incendios del verano pasado, que quemaron unas 10.000 hectáreas, más otras 1.000 en febrero de este año. Y ahora, en medio de las restricciones por la pandemia del coronavirus Covid-19, la situación es aún más delicada.
Pese a las medidas preventivas adoptadas (limpieza de maleza, pastoreo con ganado y quemas controladas), la realidad es que muchas zonas de la isla han sido conquistadas por los matorrales debido al abandono de la agricultura y la desidia de propietarios de terrenos forestales, algunos cerca de viviendas, como ya mostrara PLANETA CANARIO el pasado año en varios reportajes tras los voraces incendios de agosto y septiembre en Gran Canaria. El Cabildo parece haberse tomado en serio esta cuestión, después de esos siniestros que estremecieron a toda Canarias.
En septiembre pasado, el exprofesor de Geografía de la Universidad de La Laguna y exconsejero de Medio Ambiente del Cabildo tinerfeño, Wladimiro Rodríguez Brito, afirmó, entrevistado por este diario, que «permitir el abandono del campo es una temeridad: incendios como los de Gran Canaria pueden repetirse en las Islas». Lo dijo en una visita a la zona quemada en la cumbre grancanaria, donde concluyó: «El debate no es hidroaviones o helicópteros, sino recuperar o no el sector primario».
En esta misma línea, el presidente de la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos de Canarias (COAG), Rafael Hernández advirtió en PLANETA CANARIO el pasado año, tras los grandes incendios, que el fuego «no es el problema, sino la consecuencia» de ponerle trabas al sector primario y considerar al campesino un enemigo de la naturaleza, cuando su actividad es el mejor cortafuegos, por lo que reclamó una estrategia pública a 10 años para cambiar de modelo productivo. «El abandono de la agricultura y de la ganadería es un cáncer para Gran Canaria: o damos un viraje o se nos seguirá quemando la isla», remachó.
Zonas con riesgo extremo de incendios este fin de semana

La declaración de alerta por riesgo de incendios forestales emitida por el Gobierno de Canarias para las medianías y cumbres de las islas de Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro entrará en vigor este sábado a las siete de la mañana y previsiblemente se extenderá hasta los primeros días de la próxima semana.
Gran Canaria registrará temperaturas de 36 grados, e incluso más, al tiempo que la humedad relativa bajará del 30 por ciento, a lo que se suman vientos moderados y fuertes.
El Cabildo ya ha preparado su operativo para afrontar esta situación durante los próximos días, incluido el helicóptero ya operativo en la base de Artenara, del que no solo es perceptible desobediencias como realizar quemas en estas condiciones, sino que captan coordenadas para dar aviso a los agentes de Medio Ambiente.
Lamentablemente se producen demasiadas negligencias, incluso durante los incendios de agosto fueron detectadas varias quemas de rastrojo que fueron denunciadas. Unas veces bajo el convencimiento de que no va a pasar nada, y otras de que nadie se va a enterar, pero siempre a sabiendas de que está mal porque al oír el helicóptero suelen correr a apagar esos fuegos.
Un plan para limpiar 536 hectáreas en 4.600 fincas

El Cabildo grancanario puso en marcha en abril un plan desbrozar y roturar cerca de 4.600 fincas agrícolas abandonadas que abarcan una superficie de 536 hectáreas en zonas de alto riesgo de incendios forestales, por lo que ha iniciado el proceso de evaluación de los terrenos, identificación de los propietarios y la puesta en marcha de una línea de ayudas de 200.000 euros para que afronten la eliminación de combustible vegetal de sus propiedades y en vez de propagar el fuego, sirvan como cortafuegos.
Y es que la mayor parte de los incendios del pasado verano transcurrieron por terrenos privados abandonados cuyo mantenimiento corresponde a sus propietarios, en muchos casos de herederos, lo que no los exime de su responsabilidad porque, además, las instituciones tienen dificultades burocráticas y económicas para intervenir en ellas por no ser de titularidad pública.
En cualquier caso, el Cabildo ha estudiado la manera de poder abordar esta situación ante la peligrosidad de perpetuar este estado para la seguridad general, máxime en el norte, donde es más difícil que se produzca un incendio pero donde, sin embargo, sería peligrosísimo por el volumen de vegetación y el volumen y dispersión de la población, con barrios denominados en el argot forestal como auténticas “ratoneras” por no tener escapatoria. De hecho, Gran Canaria es uno de los lugares de Europa más difíciles para defenderse del fuego. Hay que resaltar que el norte no ha sufrido incendios previos, lo que presenta la denominada paradoja de los incendios, y es que cuanto más tarden en producirse, de mayor intensidad serán, sobre todo en esta era de abandono de la vida rural.
Los terrenos deben quedar limpios antes del verano y se les ofrecerá la opción de acogerse a la subvención para sufragar el desbroce y roturación sabiendo que, si no son cultivadas, precisarán mantenimiento, un deber que recae sobre los propietarios, tanto de estas fincas seleccionadas por su estratégica situación como del resto.
Las fincas libres de maleza son aún más claves en la prevención de incendios si están junto a carreteras y en los alrededores de núcleos poblacionales para que corran menos peligro y para facilitar los trabajos de los equipos de extinción. A estas acciones las viviendas deben sumar la autoprotección, es decir, que sean mantenidas limpias de maleza y materia seca 15 metros alrededor, pues Gran Canaria debe integrar en sus hábitos la prevención contra incendios también a nivel individual.
Moya, San Mateo y Teror: un polvorín

En Moya 263 fincas evaluadas, el 90 por ciento necesitan ser desbrozadas antes de proceder a su roturación, es decir, a su arado. De estas parcelas ya han sido identificados de los propietarios de 150. También ha avanzado el trabajo en Valleseco, donde han sido evaluadas el 60 por ciento de las 702 fincas y presentan la misma proporción, el 90 por ciento presenta gran acumulación vegetal y precisa desbroce antes de proceder a arar.
A estos municipios seguirá San Mateo, con 1.494 fincas que suman 162 hectáreas, para cerrar así el primer bloque del trabajo por presentar mayor volumen de población y peligrosidad –suman 273 hectáreas y 2.459 parcelas-, para continuar por Teror, Guía, Gáldar y Firgas para completar así las fincas seleccionadas por el Servicio de Prevención de Incendios en estos siete municipios por tratarse de Zonas de Alto Riesgo de Incendio (ZARI).
En Teror serán identificadas 808 fincas que abarcan 90 hectáreas, en Gáldar, 757 parcelas que suman 83 hectáreas, en Guía se hablará con los propietarios de 316 fincas con una superficie de 49 hectáreas y, finalmente, en Firgas se evaluarán y localizarán los propietarios de 226 fincas que suman 41 hectáreas, de modo que el segundo bloque precisará localizar 2.107 propietarios de 236 fincas.
Las ovejas, las mejores ‘bomberas’
El Cabildo grancanario destina un millón de euros a cinco acciones para la prevención de incendios forestales destinadas a las ovejas bombera, es decir, al pago a los pastores para que su ganado reduzca la vegetación inflamable, a la adquisición de GPS para monitorizar los animales y un vallado para proteger repoblaciones, además de la limpieza de 115 hectáreas de terreno público y acciones para formar a la población adulta e infantil sobre la realidad de los incendios forestales.
Las quemas prescritas y los rebaños son las dos principales herramientas de prevención de incendios, por ello el Cabildo destina una partida de 332.000 euros para contar con las ovejas como aliadas, de modo que los ganados sean llevados a las zonas estratégicas.
El Cabildo ha expedido autorización a 50 pastores con 7.000 cabezas de ganado para que pasten en cerca de 3.500 hectáreas de terrenos públicos en zonas de alto riesgo de incendio forestal, a las que se suman otras 2.000 de terrenos privados, también en zona de riesgo, de manera que pastan al año en 5.500 hectáreas actualmente fuera de capacidad de extinción. La reducción de la carga vegetal facilita las labores de extinción en caso de incendio, al igual que sucede en las zonas tratadas con quemas técnicas.
Los pastores percibirán un pago directo de entre 40 y 180 euros por hectárea, una horquilla que depende de la distancia de los desplazamientos, del tipo de vegetación –como cañaverales en barrancos-, y de la importancia estratégica del lugar.
Protección de repoblaciones

También han sido destinados 108.000 euros para vallar 7.000 árboles de menos de dos metros de repoblaciones realizadas tanto por el Cabildo como por organizaciones y voluntarios, ya que están en zonas de pastoreo para prevención de incendios.
Otra de las acciones, con una partida de 291.000 euros, consiste en la eliminación de cañaverales y matorrales en 115 hectáreas de terrenos públicos prioritarios en el marco de las zonas de alto riesgo de incendios, como las crestas, cauces de barranco y en zonas aledañas a carreteras.
Con una partida de 178.000 euros, el Cabildo ofrecerá 50 charlas en los principales caseríos, barrios o asentamientos dentro de zonas de alto riesgo con el objetivo de que participe en las tareas de prevención, sobre todo las dirigidas a la autoprotección con acciones en el entorno de sus viviendas y sus terrenos. Esta campaña incluye otras 50 charlas, en esta ocasión a escolares.
A ello se suma la reedición con 25.000 unidades del comic con ilustraciones de Morgan sobre prevención de incendios con personajes reales del Cabildo, además de otros materiales de divulgación como vídeos.
En este apartado también prevé el desarrollo de una aplicación móvil para que la ciudadanía solvente sus dudas sobre los aprovechamientos vegetales y cuáles son los permisos necesarios.
Para conseguir que haya cada vez menos terrenos agrícolas en desuso en Gran Canaria, el Cabildo ejecuta también distintas actuaciones para fomentar el cultivo como método eficaz de minimización de la propagación de incendios forestales en zonas rurales. Entre ellas, ayudas de 450.000 euros para la recuperación de tierras en desuso, otros 210.000 euros para jóvenes agricultores y ganaderos, y partidas para el control de la polilla guatemalteca en el cultivo de la papa para aumentar su rentabilidad y evitar su abandono.
Helicópteros contraincendios operativos desde mayo

Los helicópteros del Cabildo de Gran Canaria son esenciales para efectuar el primer ataque nada más avistarse una columna de humo porque son capaces de despegar en 10 minutos con un equipo presa a bordo, dejarlo en el lugar del fuego e iniciar la descargas continuas de 900 litros de agua con el objetivo de extinguirlo antes de que vaya más, algo que dependerá mucho de la temperatura y los vientos, por ello son de vital importancia en un sistema de extinción y hoy entraron en funcionamiento.
Pero los incendios ya no solo se circunscriben a los veranos, como demostró el incendio de Tasarte, que en pleno mes de febrero arrasó mil hectáreas, de modo que el pliego para licitar el servicio a partir del próximo año contemplará su ampliación de seis a diez meses, anunció la consejera de Medio Ambiente, Inés Jiménez.
Con el contrato que finaliza este año, uno está operativo seis meses (del 15 de mayo al 15 de noviembre) y el segundo, cuatro meses, los de más calor para que sean dos en servicio (del 15 de junio al 15 de octubre), el objetivo es que el segundo se mantenga en la época de mayores temperaturas y el primero esté disponible diez meses.
Se trata de modelos ligeros por ser los más adecuados a la orografía de Gran Canaria, con 1.500 barrancos, ya que su versatilidad les permite operar en rincones a los que naves mayores no pueden llegar, mucho menos para dejar al equipo presa, esenciales para que consoliden por tierra el trabajo realizado desde el aire, explicó la piloto del Presa Hotel 1, Marlene Nogueira, quien también estuvo al mando de esta aeronave durante los incendios del pasado verano, cuando realizó más de cien descargas al día.




















































