PLANETA CANARIO
El coordinador científico del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), Nemesio Pérez, ha enumerado hasta seis «razones fundamentales» por las que la sede principal del Centro Nacional de Vulcanología -cuya creación y emplazamiento en Canarias ha anunciado el Gobierno canario tras una reunión con el presidente estatal, Pedro Sánchez- «debe estar en Tenerife». El presidente del Cabildo de La Palma y la alcaldesa del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane reivindican que su sede principal esté en la Isla Bonita, si bien el presidente del Cabildo tinerfeño, Pedro Martín, da por hecho que esta institución tendrá su sede en la isla del Teide.
Desde el punto de vista geológico, el vulcanólogo expone dos razones para que la elegida sea la ínsula capitalina: «Tenerife es la isla con mayor riesgo volcánico de España» y el Teide ha sido declarado por la Asociación Internacional de Volcanología (IAVCEI por sus siglas en inglés) y la UNESCO como uno de los 16 volcanes más peligrosos del mundo al ser un territorio densamente poblado. Y, por otro lado, enumera cuatro razones de índole político institucional: los acuerdos en las Cortes -Congreso y Senado- y el Parlamento canario a favor de la creación de un instituto vulcanológico en Canarias para vigilar ese riesgo, y la iniciativa que dio en 2011 el Cabildo tinerfeño de ponerlo en marcha, mediante la creación del INVOLCAN.

Desde esa perspectiva, Pérez opina que el Real Decreto de 2004, por el que el Gobierno estatal dio las competencias de vigilancia volcánica al Instituto Geográfico Nacional (IGN), no era el modelo que debió mantenerse una vez que se adoptaron esos acuerdos en las Cortes Generales.
El coordinador científico de INVOLCAN recuerda que fueron unánimes las decisiones del Senado (2005), el Parlamento autonómico (2006) y el Congreso de los Diputados (2009) para la puesta en marcha de esta entidad auspiciada por la Administración General del Estado, el Gobierno de Canarias y los siete Cabildos, más la participación de las dos universidades públicas canarias.
A raíz de estas declaraciones institucionales «y la inacción de la mayoría de las Administraciones públicas», subraya el científico, «el Cabildo Insular de Tenerife puso en marcha esta entidad [INVOLCAN] en el año 2011 con su sede principal en Tenerife, esperando que se sumara el resto» de las instituciones.

Puntualiza Pérez que «en la declaración unánime del Parlamento de Canarias no solo se dice que la sede principal del INVOLCAN debe estar en Tenerife, sino que además refleja la necesidad de subsedes en las otras islas con riesgo volcánico». «Como consecuencia de ello y gracias a la sensibilidad por esta temática del Ayuntamiento de Fuencaliente, el INVOLCAN cuenta con una humilde sede en la Isla de La Palma desde hace aproximadamente 10 años», destaca el vulcanólogo, para quien este apoyo del consistorio llanense «ha sido muy importante para que el INVOLCAN no haya abandonado su vigilancia volcánica en Cumbre Vieja durante muchos de estos años, cuando el apoyo a este programa por parte del Gobierno de Canarias y del Cabildo de La Palma brillaba por su ausencia».
Siguiendo esta línea argumental, el experto pone de relieve que «existe soporte documental que refrenda que el Cabildo de Tenerife ha sido a lo largo de los últimos 40 años la Administración pública más comprometida con la reducción del riesgo volcánico en Canarias, no solo de Tenerife sino del resto de las islas Canarias con riesgo volcánico».

La ubicación de un instituto de este tipo de ámbito nacional en Canarias resulta de pura lógica, pues este Archipiélago es «la única zona volcánicamente activa del territorio nacional con riesgo volcánico» y este es mayor en Tenerife que en ninguna otra isla porque su denso poblamiento, más de un millón personas, más la población flotante -turistas-, han aumentado la peligrosidad que entrañan los volcanes.
En este sentido, Pérez apunta que el Teide fue declarado por la Asociación Internacional de Volcanología (IAVCEI por sus siglas en inglés) y la UNESCO como uno de los 16 Volcanes de la Década por su historial de erupciones y su proximidad a zonas densamente habitadas susceptibles de sufrir un desastre natural. «Esta selección de los volcanes más peligrosos del mundo nace como consecuencia de la Década Internacional para la Reducción de Desastres Naturales (1990-1999) declarada por la Asamblea General de Naciones Unidas», aclara el vulcanólogo.

El máximo responsable científico de INVOLCAN expone que hace todas estas consideraciones «con el debido respeto hacia todas las personas e instituciones que se están posicionando públicamente sobre la ubicación de la sede principal del Centro Nacional de Volcanología, dígase Instituto Volcanológico de Canarias».
Dicho todo esto, ruega que «entre todos hagamos lo posible por establecer las bases serias y necesarias para trabajar por la reducción del riesgo volcánico en Canarias, que no pasan necesariamente por la existencia de infraestructuras en Canarias, que también, sino por la elaboración de una Estrategia Canaria para la Reducción del Riesgo Volcánico que nos marque el norte durante los próximos 50 años como mínimo; una estrategia que debe sostenerse en tres pilares fundamentales: conocimiento científico + participación ciudadana + consenso».





















































