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La Plataforma de asociaciones de vecinos Unidos por Anaga ha vuelto a quejarse del “desorden” y el “descontrol” que sufre este Parque Rural de Tenerife, en esta ocasión en plena alerta meteorológica por la borrasca Therese.
Y ello «pese a las prohibiciones y restricciones comunicadas por el Cabildo de Tenerife como órgano gestor del espacio natural».
Según expone la plataforma vecinal en un comunicado, durante estos días de alertas por viento y lluvia se han visto “cientos de coches y personas caminando” en distintos puntos del parque, incluso en zonas donde, teóricamente, los senderos y pistas estaban cerrados.
Entre los lugares señalados figura la carretera entre Cruz del Carmen y Pico del Inglés, donde, según denuncian, numerosas personas transitaban a pie por la calzada, con el consiguiente riesgo para la seguridad vial.
Unidos por Anaga sostiene que esta situación no ha sido puntual ni aislada, sino que se ha repetido en “muchas zonas de la cumbre y senderos”, generando escenarios de peligro, incumplimiento de las prohibiciones existentes y una “completa falta de vigilancia” sobre el uso público del parque.

A juicio del colectivo, el Cabildo «carece en estos momentos de capacidad real para controlar la afluencia de visitantes y ordenar adecuadamente un territorio especialmente sensible desde el punto de vista ambiental y de la seguridad».
La plataforma aprovecha este episodio para denunciar un problema que, asegura, se arrastra desde hace años sin soluciones ni inversiones suficientes.
En su opinión, el descontrol en la visita al Parque Rural de Anaga, tanto por parte de turistas como de residentes de la isla, responde a la ausencia de planificación y de acción efectiva por parte de la institución insular. Los vecinos sostienen que existen varios “puntos negros” diarios derivados de la falta de vigilancia y del desorden en la movilidad.

En ese sentido, Unidos por Anaga reclama más personal y más recursos para poder controlar el territorio, además de una actuación integral que no se limite al tráfico.
El colectivo señala carencias históricas en equipamientos básicos vinculados al uso público del parque, como baños públicos, cartelería y señalética específica en varios idiomas, así como labores de limpieza, al advertir de que la basura “empieza a formar parte del paisaje” sin que, según afirman, el Cabildo la retire de forma adecuada.
La plataforma insiste en que el principal problema actual es la movilidad, por las molestias y los peligros que genera a los vecinos, pero subraya que la situación de Anaga es más profunda y viene de décadas atrás.

En su comunicado, Unidos por Anaga defiende que las inversiones en el Parque Rural deben ajustarse a los objetivos que marca la Ley de Espacios Naturales y orientarse a beneficiar al territorio y a su población residente.
Asimismo, sostiene que toda actividad turística necesita orden, planificación y una participación real de los principales actores de este espacio, los vecinos, para garantizar una convivencia respetuosa y favorecer la permanencia de la población, los comercios, los servicios públicos y los negocios de la zona.
La plataforma concluye reivindicando el derecho de los vecinos a poder seguir viviendo en Anaga en condiciones dignas, frente a un modelo que, según denuncian, prioriza la presión de visitantes sin dotar al territorio de medios suficientes para compatibilizar conservación, seguridad y vida cotidiana.




















































