VICENTE PÉREZ
Ya es oficial. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha iniciado la tramitación de la nueva central hidroeléctrica de bombeo en Güímar, una de las mayores infraestructuras proyectadas en la isla y con una inversión superior a los 1.000 millones de euros.
La ministra Sara Aagesen confirmó recientemente los primeros pasos de un expediente que será largo hasta que pueda verse realizado el proyecto en el entorno del cauce del barranco de Badajoz, aprovechando los enormes hoyos que dejó la actividad ilegal de las extracciones de áridos, paralizada ya de forma definitiva.
El comienzo de la tramitación se produce tras recibir el MITECO la documentación que justifica la construcción de la central. Y ahora, el Ministerio ha solicitado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y al Gobierno de Canarias sus correspondientes informes de análisis de la futura instalación. Una vez recabados estos informes, se elevará el proyecto al Consejo de Ministros
La futura central contará con 200 megavatios (MW) de potencia de turbinación y 220 MW de potencia de bombeo. El agua que almacenará, mediante el salto entre dos embalses que moverá sus turbinas, permitirá generar 3.200 megavatios hora (MWh), energía «suficiente para cubrir en torno a un tercio de la demanda eléctrica diaria de Tenerife», según las previsiones del MITECO.

Aagesen ha destacado que esta infraestructura “permitirá incrementar la penetración de energía renovable, reduciendo la generación térmica convencional, las emisiones de CO2 y la factura eléctrica, y aumentará la seguridad de suministro”
1.000 millones de coste, 200 de ahorro anual en combustible
El Ministerio calcula que la cuantiosa inversión pública necesaria para ejecutar este proyecto podrá amortizarse en pocos años gracias a un ahorro estimado de unos 200 millones de euros anuales.
Este ahorro se asocia al incremento de la generación renovable —que en Canarias ha pasado de cubrir el 10,5% de la demanda eléctrica en 2018 al 20,7% en 2025— y a la reducción de los arranques y paradas de la generación convencional.

Como la de Chira-Soria
El sistema que se utilice en Güímar será similar al que ya se construye en Gran Canaria, la central de Chira-Soria, que promueve Red Eléctrica de España, y que ha generado críticas de grupos ecologistas, por sus afecciones al imponente espacio natural que forma el barranco de Arguineguín.
Una central hidroeléctrica de bombeo funciona como un sistema de almacenamiento de energía. Cuando hay exceso de producción de energía renovable, esta electricidad sobrante se utiliza para bombear agua a un embalse situado a mayor altura y, posteriormente, cuando la generación con renovables disminuye, el agua se libera para producir electricidad.
Aprovechar los hoyos de las canteras ilegales
En el caso de Tenerife, la zona donde se ubicará esta central hidroeléctrica de bombeo es precisamente la del mayor atentado medioambiental de Canarias, enormes huecos resultado de la explotación descontrolada de áridos durante décadas.

Una denuncia por vía penal desembocó en el caso Áridos, que, tras 18 años de recorrido judicial, acabó en 2016 con sentencia firme del Supremo, al ratificar la condena a los empresarios Antonio Plasencia, José Enrique Morales y Pedro Sicilia, quienes aceptaron su culpabilidad, para evitar ir a juicio y además eludir la cárcel a cambio de restaurar el paisaje destruido, aunque sus planes de restauración se han declarado inviables, por lo que deberán abonar un total de 185 millones de euros a la Administración pública.
Francisco del Rosario, oto encausado, se declaró inocente, y fue a juicio, acabando también condenado por la Audiencia Provincial, en su caso a cumplir tres años de prisión.
185 millones deben pagar los condenados

Hasta el momento no ha trascendido si el Gobierno canario ha cobrado ya esos 185 millones.
El suelo, no obstante, continúa siendo de los condenados. Tal es así que, según declaró en febrero pasado el consejero de Transición Ecológica y Energía, Mariano Hernández Zapata, el Gobierno canario está negociando con estos empresarios para llegar a un acuerdo sobre estos terrenos, que, en cualquier caso, «debe estar avalado por la sala judicial».
El proyecto de la central se someterá a los procedimientos de información y participación pública correspondientes, y comprenderá la restauración ambiental del entorno deteriorado por la industria extractiva.
La ministra calcula que se tardarán 10 o 12 años

La ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, ha subrayado en nota de prensa la «relevancia estratégica» del proyecto y ha asegurado que la instalación “prestará servicio al subsistema eléctrico de las islas de Tenerife y La Gomera, de un modo similar al que el Salto de Chira prestará en Gran Canaria”
La infraestructura tendrá una vida útil estimada superior a los 75 años y se prevé que alcance su pleno rendimiento en un plazo de entre 10 y 12 años, un periodo habitual en este tipo de centrales de bombeo
Para la ministra, el bombeo de Güímar constituye “una pieza clave para la descarbonización del sistema energético canario” y permitirá “dar un salto de magnitud en la senda para conseguir un modelo energético 100% renovable».





















































