VICENTE PÉREZ
La historia de Cándido Pérez, nacido hace 57 años en una cueva de las medianías, casi cumbres, de Granadilla de Abona, ya la contó PLANETA CANARIO. Galardonado por el Cabildo con el premio Tenerife Rural por su labor de recuperación del patrimonio etnográfico (eras, paredes, bancales, caminos, casas-cueva…), este hombre de corazón campesino no deja de sorprender por la pasión que pone en la reivindicación de oficios y tradiciones populares que han ido cayendo en el olvido.
Si hace unos meses sorprendió a los lectores de este diario con su sentida petición de ayuda a las instituciones públicas para recuperar la casa cueva donde nació, cerca del histórico caserío de Las Vegas, ahora la que mostramos es otra iniciativa suya, la de enseñar cómo es el tradicional oficio de los canaleros, que históricamente se han encargado de llevar el agua de un lado a otro de la isla, a través de canales y de atarjeas.

En realidad esta es una de sus ocupaciones en la actualidad, pues es autónomo y trabaja recuperando patrimonio etnografico, como agricultor, como albañil… y también pastoreando el agua a través de estas canalizaciones que serpentean por cumbres, medianías y costa del sur de Tenerife, salvando barrancos, cobijando el líquido elemento que da vida a las sementeras.
Cándido ha decidido grabar imágenes de su labor de canalero en Granadilla. En fríos atardeceres y amaneceres, ha tomado su teléfono móvil y ha captado cómo el agua discurre por esas atarjeas de toda la vida, envejecidas por el tiempo. Pero no se ha quedado ahí, con el murmullo del agua como fondo musical, este granadillero ha recitado en un video que ha divulgado entre sus amigos en las redes sociales la letra de una canción compuesta por el músico granadillero José Miguel Oramas, director de los grupos Chajora y Sentir Sureño, donde Cándido es solista.
PLANETA CANARIO ha montado esas imágenes y ha elaborado un video incluido en este reportaje, al que hemos añadido el estribillo de la canción a la que pertenece esta letra, interpretada por Chajora, y fragmentos de un documental divulgado por este diario el pasado año.

En la soledad del canalero, oficio que también tuvo su padre durante 25 años, en su video recitó este poema cuyas estrofas dicen así: «Al hombro la azada, / aguantando el saco/ me pongo en camino,/ que hay para rato./ Mi zurrón de gofio,/mi bota de vino,/ mi perro rabón/ me guía el camino/. Farol en mano; / madrugada fría; / calmante en el bar;/ la vela encendida».
Cándido afirma que dedica este vídeo a todas las personas que antes que él y aún hoy en día llevan el agua desde la cumbres a la costa del Sur, bajándola por «tajeas», como popularmente se las conoce. Y prosigue su recitar, mientras sigue el a veces lento a veces vertiginoso discurrir del agua entre los barrios de Las Vegas y Chimiche: «Canto a las tajeas /que vieron pasar/ vidas e historias/ pa’ recordar./ Suenan las cañas/ en las talanqueras/ en armonía/ con las pardelas./ Miro pa’l chorro/ que está bajando,/quito las rebarbas/que lo están frenando./ Llego a la costa, /baño mis huertas; pa’ los tomateros / es día de fiesta».

«Yo le tengo mucho cariño a lo que hago y no podría estar en otro sitio sino en esto», confiesa a PLANETA CANARIO, mientras pide agradecer a los lectores de este periódico el que leyeran y compartieran el reportaje en el que mostraba la casa cueva donde nació hace 57 años en los altos de Granadilla. Entonces relatamos su deseo de que, mediante algún tipo de acuerdo con las administraciones públicas, este conjunto de cuevas se pueda restaurar para mostrar a los visitantes, pues además contiene hornos, una pila de lavar y un aljibe comunal, y está junto a un antiguo camino tradicional homologado, y cerca del caserío histórico de Las Vegas.
A los 12 años su familia dejó atrás aquellas humildes cavidades y se fue a Santa Cruz de Tenerife, para luego volver a su municipio natal cuando empezó el boom turístico.

«Aquí fui feliz y me sentía libre, pese a la pobreza y que la agricultura era en el fondo una esclavitud, pero había comida y la escuela no estaba lejos; así que mi ilusión ahora es poder conseguir alguna subvención para que esto que para mi es identidad de los canarios no quede en el olvido y desaparezca», reitera este hombre que se siente orgulloso de sus orígenes humildes.
Un orgullo que también muestra por las sencillas construcciones populares de antaño. Para él una pared antigua, una casita campesina, una cavidad que un día fue un hogar, un sendero empedrado por los antepasados, una atarjea añeja… son un tesoro cultural contra cuyo olvido y abandono se rebela cada día. Cándido es un personaje en su vecindario, porque además es actor en comedias populares (con el grupo teatral Thinisara, muy conocido en su comarca) y cantor en el grupo musical Sentir Sureño.
Cuando interpreta, con una voz potente como un eco de siglos, canciones dedicadas a tradiciones populares, se está cantando a sí mismo, se siente depositario de siglos de tradición, y en sus ojos se alongan lágrimas de emoción, que a veces afloran y corren por sus mejillas, como agua por atarjeas.




















































