VICENTE PÉREZ
El nuevo Cabo Llanos iba a ser la milla de oro de Santa Cruz de Tenerife. Surgido de la transformación de los antiguos barrios de El Cabo y Los Llanos y de la retirada de terrenos que ocupaba la Refinería hasta principios de los años 90 del pasado siglo, esta zona de expansión de la ciudad sigue a la espera de que tenga los servicios y equipamientos que se prometió a quienes compraron caros pisos y locales en la zona atraídos por la promesa de vivir en la zona más moderna de la ciudad, con edificaciones contemporáneas públicas y privadas, algunas con sello de arquitectos de renombre, incluso a escala internacional.
Un día lo podrá ser, pero la situación de este sector de la urbe dista mucho de ser un cómodo y moderno barrio de expansión urbana. Quedan por construir el nuevo Palacio de la Justicia, un hotel, un parque en el espacio cultural El Tanque… La realidad es aún la que ha podido comprobar PLANETA CANARIO: en medio de los edificios construidos en las últimas décadas (algunos del empaque posmoderno del Auditorio, Las Torres o el recinto Ferial), Cabo Llanos muestra la peor cara de la capital tinerfeña en muchos de sus rincones: solares sin urbanizar, llenos de escombros y basura, que se utilizan como aparcamientos, donde imponen su particular ley y tarifas los aparcacoches; falta de equipamientos públicos (zonas verdes, colegios, centros de salud…), malos olores en una estación de bombeo o abandono del Muellito. Y eso que en los últimos años se han vallado y limpiado algunos solares, porque la situación ha llegado a estar peor aún que en la actualidad en cuanto a basura.

Las comunidades de propietarios y la asociación de vecinos Nuevo Cabo Llanos lleva años reivindicando al Ayuntamiento de Santa Cruz todas estas mejoras, y los avances han sido lentos, más bien a cuentagotas. Los portavoces vecinales han indicado a PLANETA CANARIO que su esperanza ahora es que el cambio de gobierno en la capital tinerfeña pueda suponer un revulsivo para impulsar los proyectos que faltan por ejecutarse en el barrio y mejorar la sensación de abandono que dan aún muchas de las parcelas.
De hecho, a finales de julio representantes vecinales ya se reunieron con los concejales José Ángel Martín, responsable de Servicios Públicos, y el de Seguridad y Medio Ambiente, Florentino Guzmán Plasencia, así como con la jefa de la Policía Local, a quienes expusieron los ya enquistados problemas de la zona.
La ‘ley y las tarifas’ de los aparcacoches en los solares sin urbanizar

Una de sus principales reivindicaciones es que se ponga freno de una vez al problema de los aparcacoches que de manera ilegal explotan los solares sin urbanizar, algunos de propiedad municipal, como aparcamientos. Ya no se trata de espontáneos gorrillas que piden la voluntad y así ganan algo para comer, sino de un negocio en el que se mueve mucho dinero diariamente, y el que hay incluso estructuras jerárquicas, jefes que controlan un solar y los demás le tienen que abonar un porcentaje de lo recaudado si quieren participar en los ingresos.
«Extorsionan a las personas que aparcan en el gran solar que hay en torno a la ermita de Regla, frente al Auditorio, donde en las pasadas navidades y carnavales pudimos comprobar que exigían a los conductores hasta 10 euros, y si no pagaban, salían tras él o les pinchaban las gomas en la calle de Fomento, donde ahora lo que haces es romper cristales para forzar a los dueños de los vehículos a estacionar en los terrenos», explica una dirigente vecinal que prefiere guardar el anonimato por temor a represalias.

También se han apoderado unos aparcacoches de un solar entre las dos Torres, en la calle de Celia Cruz, donde han derribado la puerta, existe chabolismo y han colocado una señales de tráfico y ahora explotan ese terreno. Las peleas no son infrecuentes entre quienes ejercen esta ilícita actividad, llegando a acudir la Policía Local y la Nacional.
Mención aparte merece un gorrilla que, según estos vecinos, es funcionario por las mañanas y por la tarde se saca un dinerillo cobrando ilegalmente por aparcar en terrenos públicos, lo que da idea del entramado que ya se ha tejido en torno a la explotación ilícita de solares como aparcamientos en Cabo Llanos, que mueven cantidades ingentes de dinero, debido a la alta demanda de plazas de aparcamiento en el barrio por la gente que acude al centro de la capital a trabajar, hacer gestiones burocráticas o a comprar.
Malos olores en la estación de bombero de aguas negras

Otro problema que tiene la zona son los malos olores en la estación de bombeo de aguas residuales que se encuentra junto al Intercambiador de Titsa.
En este punto, donde se encuentra la primera parada del tranvía -o la última, según el destino sea La Laguna o Santa Cruz- la suciedad es frecuente, pese a ser un lugar adonde llegan o de donde parten los turistas.
Se quejan también los residentes en la zona del ruido nocturno de una terraza situada junto al intercambiador.
«Llevamos desde 2018 reuniéndonos con el Ayuntamiento, entonces con el alcalde José Manuel Bermúdez y quien era concejal de Servicios Dámaso Arteaga, y ahora nos hemos reunido con el nuevo gobierno, la última reunión, con la jefa de la Policía Local, en la propia sede de la Policía en julio pasado», expone una portavoz vecinal.

En esa reunión el Ayuntamiento adquirió una serie de compromisos que estos vecinos esperan que se cumplan. Así, se comprometieron a vallar de forma provisional el aparcamiento que existe junto a la ermita de Regla, en un solar donde está planificada una zona verde desde el templo hasta la terraza Isla de Mar. También prometieron cerrar el aparcamiento ilegal entre las dos torres, promover que se utilice más el parking del intercambiador de transportes con precios más bajos en fechas señaladas así como solicitar a la Autoridad Portuaria poder utilizar las explanadas del muelle como aparcamientos, para aliviar la presión que sufre el barrio.
Igualmente, el compromiso municipal en esa reunión fue el de controlar los horarios de los establecimientos de ocio, amortiguar los malos olores de la estación de bombeo de aguas residuales y una limpieza exhaustiva de toda la zona.
El Muellito: de «terraza ilegal» al abandono…, limpio gracias a los vecinos

Un punto querido por algunos chicharreros como lugar de esparcimiento y baño es el Muellito. En su día la Autoridad Portuaria se desentendió de este rincón, situado frente al Auditorio y junto al Castillo Negro, por considerar que correspondía al consistorio mantenerlo, dentro de la cesión del parque marítimo César Manrique.
Lo cierto es que tal ha sido el abandono que algunos vecinos del barrio son los que limpian este dique junto al mar donde en su día hubo una terraza, que, en los turbios tiempos urbanísticos de la época en que Miguel Zerolo (CC) era alcalde, resultó que no tenía los permisos correspondientes y acabó cerrando, según exponen los coletivos de esta barrio.
Un poco de historia: la moderna expansión de la ciudad, inacabada

Una de las satisfacciones en los últimos años para la población de Cabo Llanos está en el aire, es decir, la mejora de la calidad de lo que respiran por la decisión de la refinería de no refinar petróleo desde que paró las máquinas en 2013, y el anuncio, en 2018, de su previsto cierre definitivo para desarrollar en los terrenos que desde hace casi un siglo ocupa esta industria un nuevo barrio de Santa Cruz, lo que ha denominado el proyecto Santa Cruz Verde.
También se han limpiado en los últimos años los terrenos del entorno del depósito de las grúas municipales, que se había convertido en un tremendo foco de basura y escombros, con algunas chabolas. Otros solares también se han vallado.

Tras los sucesivos planes urbanísticos de los años 50 y 70, a comienzos de los 90 empezó su andadura real el plan para Cabo Llanos. Fueron llegando edificios oficiales, diseñados por profesionales de prestigio: Presidencia del Gobierno canario -proyectado por Fernando Martín Menis-, el palacio de Justicia, el Auditorio de Tenerife y el recinto ferial (obras estas dos de Calatrava), se rehabilitó el antiguo Hospital Civil como museo de la Naturaleza y la Arqueología (proyecto de Agustín Cabrera Domínguez y María Nieves Febles Benítez) y el edificio de Usos Múltiples II (diseñado por Maribel Correa y Diego Estévez), se restauró la iglesia de San Telmo (la ermita de Regla sigue con su entorno deteriorado, tras sufrir inundaciones debido a que quedó deprimida).
Otra actuación pública de gran calado fue el parque marítimo, proyecto de César Manrique y de los ingenieros Juan Alfredo Amigó y José Luis Olcina, y que abarcó además la rehabilitación de la casa de la Pólvora y el Palmetum, un jardín de palmeras sobre la gigantesca montaña de tierra y basura donde arrojó durante décadas sus residuos la ciudad.

Mención también merece el Espacio Cultural El Tanque, un antiguo depósito de combustible de la refinería que se declaró Bien de Interés Cultural (BIC) pero cuyo entorno, a menudo sucio, sigue pendiente de que el Gobierno canario realice un parque diseñado por Fernando Martín Menís.
En 2004 el arquitecto Zaera Polo elaboró un plan director para las parcelas 1 y 4 que preveía más altos edificios emblemáticos, que luego cayó en el olvido. Y se fueron haciendo realidad proyectos privados para uso residencial. Se construyeron dos torres gemelas, de 32 plantas y 120 metros de altura -diseñadas por Julián Valladares-, que fueron los edificios de viviendas más altos de España hasta 2010. Arribaron centros comerciales como El Corte Inglés, Meridiano y Tres de Mayo, y otras construcciones residenciales en la parte más alta del sector.
Las expectativas no cumplidas de los vecinos que han venido al barrio

«Cuando la gente vino a vivir a Cabo Llanos tenía unas expectativas que no se han cumplido, la gestión de esta zona ha sido un auténtico fiasco, y ahora damos un margen de confianza al nuevo gobierno PSOE-Cs para ver si por fin contamos con los servicios y las mejoras que estaban previstas», manifiesta una vecina, mientras recorre esta parte de la capital con PLANETA CANARIO.
Este diario ha pedido la versión sobre todo este asunto al concejal de Servicios Públicos y portavoz municipal del PSOE; José Ángel Martín, que se ha mostrado dispuesto a ofrecerla, pero por problemas de agenda del edil no ha sido posible recabarla para su publicación en este reportaje.



























































