VICENTE PÉREZ
La Romería del Socorro, en el Sur de Tenerife, está considerada por algunos historiadores como la más antigua de Canarias, y transcurre por un camino catalogado con la máxima categoría legal de protección, la de Bien de Interés Cultural (BIC), que pasa al borde de un espacio natural, el Malpaís de Güímar, protegido igualmente por ley como Reserva Natural Especial, con nivel de catalogación de los más exigentes en la legislación medioambiental, dados sus extraordinarios valores ambientales.
Todo ese patrimonio cultural y natural de Canarias no cuenta para los incívicos que, como viene siendo también tradición, dejaron su huella en forma de basura tanto en este camino histórico como en el paraje volcánico durante la celebración de la Bajada del Socorro, el pasado domingo, que atrajo a decenas de miles de romeros. Probablemente se trate de una minoría de los participantes quienes se comportan de esta manera, de la que no tienen culpa ni la tradición cultural ni una mayoría cívica, pero los enemigos de la limpieza dejan un rastro muy llamativo y preocupante en toda la ruta.
En realidad el mal de la basura está extendido por la mayoría de las fiestas multitudinarias de Canarias, da igual que su sentido original fuera pagano o religioso, por lo que no es la única que al final deja un reguero de residuos al paso de los participantes. Un fenómeno que parece no tener freno a pesar de que en el recorrido del Camino del Socorro de tramo en tramo había un cartel que pedía mantener limpia esta ruta.

Lo curioso de estos carteles es que prácticamente daban por hecho lo que iba a ocurrir, ya que en realidad anunciaban una limpieza voluntaria que tendrá lugar el próximo 15 de septiembre en todo este patrimonial camino y en el Malpaís. Está organizada por el club de senderistas Aguavenque, será de 9 a 13 horas, con punto de encuentro en la ermita del Socorro, y para participar la inscripción se puede hacer por email: clubdeportivoaguavenque@gmail.com. El zafarrancho voluntario cuenta con la colaboración del Ayuntamiento güimarero y el Cabildo, entre otras entidades.
También es cierto que las bolsas o contenedores de basura fueron claramente insuficientes en el recorrido, con tramos en donde no había ningún recipiente en el camino donde poder depositar los residuos. Aunque, siendo este un error, tampoco es razón para dejar convertido el lugar en un vertedero. Tampoco parece mucho consuelo el que después el personal de limpieza del Ayuntamiento limpia lo que injustificadamente otros ensucian.
El gobierno local recomendó respeto por el medio ambiente, pero…

El propio gobierno municipal que preside el alcalde Airám Puertas, del PSOE, antes de la Bajada reafirmó su «compromiso con el medioambiente y la sostenibilidad», de modo que «desde las Concejalías de Fiestas, Cultura y Medioambiente, dirigidas por las Concejalas Patricia Encinoso, Magüi Campos y Beatriz Perdomo, respectivamente, se ha llevado a cabo la iniciativa de potenciar el uso, en nuestra Romería del Socorro, de vasos reutilizables», y para ello repartieron entre los colectivos, kioscos y carrozas que participan más de 5.000 vasos reutilizables.
«Animamos a nuestros vecinos y a quienes nos visiten a disfrutar de nuestras fiestas de un modo respetuoso con el medio que nos rodea», publicó en un post de Facebook el Ayuntamiento. Un consejo que muchos participantes no siguieron.
Un cráter y un campo de lava con menos de 10.000 años

El problema en realidad viene de viejo, y se detectó prácticamente desde que este paisaje fue declarado espacio natural. El Malpaís de Güímar tiene 3 kilómetros de extensión, situado en la costa del municipio, en el Sur de la isla de Tenerife, presidido por el cráter volcánico que lo originó, Montaña Grande. Su importancia ecológica es notable y fue declarado paraje de interés nacional en el año 1987 y reclasificado como Reserva Natural Especial en 1994.
Ya en 1995 lo advertía el director conservador de este espacio protegido, José García Casanova, en el boletín informativo de la en esa época llamada Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias: «En relación con la conservación de Montaña Grande, el Patronato [de Espacios Naturales Protegidos de Tenerife] trató en diversas ocasiones el importante impacto ocasionado en las laderas del volcán y en el borde de su cráter por la masiva subida y bajada de personas, fenómeno que se viene registrando durante las últimas décadas cada 7 de septiembre, coincidiendo con la celebración de la Romería del Socorro, aunque realmente el ascenso a la montaña no tenga nada que ver con la entrañable tradición de la Bajada de la Virgen».

Desde entonces, entre el Gobierno canario y el Ayuntamiento, se llevaron a cabo campañas de educación ambiental cuyo objetivo es concienciar a la población, se han editado folletos y pegatinas, se han colocado carteles, se han impartido cursos, charlas y conferencias, se han montado exposiciones, se han sacado notas y artículos en la prensa «y hasta se han organizado verbenas populares en el Puertito de Güímar».
Pero parece que el mensaje sigue sin calar en muchos de los romeros, como atestiguan las imágenes captadas por PLANETA CANARIO el pasado domingo justo tras el paso de la romería, si bien este diario solo se ha centrado en la parte limítrofe con el espacio natural protegido. El camino, en gran parte una calle asfaltada desde Güímar hasta la autopista TF-1, y partir de allí de tierra hasta El Socorro, presentaba tramos en estado calamitoso de suciedad.
Hábitat de 92 especies… y una gran ‘invasora’: la basura

El campo de lava y piroclastos (materiales caídos del cielo tras ser arrojados por la erupción) alberga jameos (tubo volcánico al que debido a la acción gravitatoria se le cae parte del techo). Entre ellos destaca el de Cueva Honda, de unos 100 metros de longitud. Contiene ademas una de las mejores representaciones de cardonal-tabaibal de Canarias, según el Gobierno regional.
Es el hábitat de 92 especies de líquenes y pertenecientes a cuatro grandes divisiones: cianobacterias o algas verde-azules; algas verdes; algas pardas y algas rojas. En el Interior destacan como especies vegetales los cardones (Euphorbia canariensis), las tabaibas (Euphorbia balsamifera) con la compañía de otras como el cardoncillo (Ceropegia fusca). En la zonas costeras, bajo la influencia de la sal que viene del mar, dominan la lechuga de mar (Astydamia latifolia) y la siempreviva de (Limonium solandri), entre otras.
Sobre la franja arenosa encontramos una vegetación distinta: lo que se conoce como una formación gramínica pseudoesteparia. Allí podemos ver cerrillos (Hyparrhenia hirta), panascos (Cenchrus ciliaris), corazoncillos (Lotus sessilifolius), ahulagas (Launaea arborescens), tomillo de burro (Micromeria hyssopifolia) o balo (Plocama pendula).

En el Malpaís de Güímar vive una gran cantidad de especies animales, sobre todo invertebrados, aunque también algunos vertebrados. Destacan un arácnido (Dysdera propinqua) de los tubos volcánicos y que es endémico de Tenerife y de los vertebrados, la avifauna está representada por la curruca tomillera (Sylvia conspicillata), cernícalo (Falco tinnunculus), búho chico (Asio otus) o vencejo unicolor (Apus unicolor ) entre otras muchas especies. Dentro de los reptiles encontramos en este ecosistema diversos lagartos y lisas.



















































