PLANETA CANARIO
Portavoces de la asociación ecologista Salvar La Tejita y Sí Podemos han coincidido en manifestar que el corredor de arena que va de El Porís a Abades, en la costa del municipio tienerfeño de Arico, reúne condiciones para considerar que debe ser incluido en el dominio público marítimo terrestre debido a que existen claros indicios de que las playas de Los Abriguitos y Los Cardones se alimentan del ecosistema dunar que comienza en el otro extremo de Punta de Abona. Así lo han manifestado a Mírame TV tanto la consejera de Sí Podemos en el Cabildo de Tenerife Ruth Acosta como el geógrafo de la asociación Salvar La Tejita Rubén Pérez, en un reportaje elaborado por Esaú Hernández, Sara Barrientos y Carlos López, y emitido este miércoles 22 de enero.
Sí Podemos ha expresado su rechazo al complejo turístico de cuatro hoteles de lujo con casi 3.000 camas que en la pasada legislatura el Gobierno canario declaró como inversión estratégica, y para el que tramita, a velocidad más rápida gracias a esta declaración, un cambio en el planeamiento de Arico, acto administrativo que aún deberá salir de nuevo a información pública.
La Viceconsejería de Política Territorial del Gobierno canario tiene ya muy avanza la suspensión de las Normas Subsidiarias del municipio tinerfeño, de modo que se ordene este sector costero mediante unas normas sustantivas de aplicación transitoria, que luego serán incorporadas al futuro Plan General de Ordenación.

El documento urbanístico presentado por los promotores incluye una evaluación ambiental que a su vez contiene un estudio de la dinámica de las arenas que, de forma muy llamativa, niega este fenómeno natural. Este apartado del documento está elaborado por Antonio Ignacio Hernández Cordero, doctor en Geografía por la Universidad de Las Palmas, quien sostiene una teoría sorprendente para varios expertos consultados por este diario.
Varios geógrafos a los que ha pedido su opinión PLANETA CANARIO no albergan dudas de que lo que ocurre en Punta de Abona es un trasiego de arena por la acción de los alisios que podría reflejarse en la siguiente imagen, donde las flechas indican cómo circula este material arrastrado por el viento dominante en más del 70% de los días del año, alimentando las dos playas situadas en el extremo sur desde la playa situada en la parte norte:

Nada que ver con la explicación que da el geógrafo contratado por los promotores de este complejo turístico. Hernández Cordero sí sostiene que los vientos alisios introducen la arena en Punta de Abona procedente de Playa Grande, pero en cambio, defiende la teoría de que a solo un par de kilómetros en línea recta más al sur, estos mismos vientos no tienen influencia en las playas próximas a Abades, de modo que, para este experto, son los del suroeste (de frecuencia muy escasa a lo largo del año) los que alimentan de arena el litoral de la parte sur de Punta de Abona, junto a la que arrastran las escorrentías de barranquillos.
Llama la atención que en el propio documento de evaluación ambiental se llega a afirmar lo contrario, es decir, que “todo apunta a que la reposición de las playas de Los Abriguitos y de los Cardones también dependa de la libre circulación de las arenas depositadas al otro lado de la Punta, en Playa Grande”.

Tan evidente resulta la acción de los alisios en esta costa ( y en toda Canarias) que los propios arquitectos redactores de esta modificación urbanística, Juan Manuel Palerm y Leopoldo Tabares, han admitido esta semana, durante una rueda de prensa ofrecida por los promotores italianos de este complejo turístico, que los hoteles, sobre el papel, han sido reubicados hacia la autopista del sur y alejados de la costa para dejar libre este pasillo de arena. “En 2014, cuando se presentó el documento para el plan de Arico se detectó que había este trasvase de arena de Playa Grande hasta las dos playas del lado de Los Abriguitos”, explicó Tabares.
Preguntado por el periodista Esaú Hernández para Mírame TV sobre la posibilidad de que se acabe incluyendo esta franja en el dominio público marítimo terrestre, el arquitecto respondió que incluso en ese caso “no afectaría al desarrollo del sector de suelo urbanizable”, es decir, a la zona donde se construirán los cuatro hoteles de lujo.

El corredactor del documento, Palerm, incluso comentó de que los promotores han tenido una “generosidad bastante grande” al delimitar el área urbanizable de la que no, de modo que “aún existiendo la posibilidad de modificarse” el deslinde público, porque se considerara el criterio de que la arena pasa de un lado a otro de Punta de Abona, “no afectaría a los hoteles”.
En realidad el deslinde no sería la única línea que, en ese caso, se movería en esta litoral, sino también su servidumbre de protección, que podría alcanzar los 100 metros de anchura, dado que la urbanización no está ejecutada, aunque se trata de una decisión que, caso de solicitarse esta modificación, dependería de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar.

Lo cierto es que la Ley de Costas, en su artículo 3, establece que son bienes de dominio público “las playas o zonas de depósito de materiales sueltos, tales como arenas, gravas y guijarros, incluyendo escarpes, bermas y dunas; estas últimas se incluirán hasta el límite que resulte necesario para garantizar la estabilidad de la playa y la defensa de la costa”.
Por ello, el geógrafo miembro de Salvar La Tejita Rubén Pérez ha declarado a Mírame TV que “cuesta entender cómo un informe técnico de Costas cuando trazó este dominio público dejó fuera todo este campo dunar tan clamorosamente evidente, que viene a converger en la playa de Los Abriguitos, que recibe todas las arenas que vienen desde tierra adentro, por el pasillo arenoso desde El Porís”.
Resulta importante destacar la observación técnica de este geógrafo en la referida playa, y que puede constituir una prueba de la procedencia de la arena en Abades, pues afirma que “donde la arena viene del mar, en la orilla, al coger un puñado de arena, lo que nos viene es arena de diferentes tamaños, grande y pequeña, pero en una playa donde la arena viene de tierra adentro, solo vamos a ver granos de arena muy finos”.

La consejera de Sí Podemos Ruth Acosta ha reconocido en Mírame TV que al final la decisión dependerá de la Dirección General de la Sostenibilidad de la Costa y el Mar , pero anunció que “hay en marcha varios informes” con los que se quiere defender “algunos valores ambientales de la zona, como el corredor de arena, que, si se le pusiera algún tipo de edificio que lo interceptara, podría dejar de regenerar las playas de Abades”.
“Estamos trabajando por posibilitar esta otra perspectiva, pero en todo caso tendrán que determinarlo los propios científicos”, aseveró la representante de un partido que se ha posicionado en contra de este complejo turístico: por su «grave impacto medioambiental», y porque “contribuiría a perpetuar un modelo turístico caduco para Tenerife”.

La familia Gioacomini es la promotora de este complejo turístico. Pocos días después de que Sí Podemos afirmara públicamente en un comunicado que pone en cuestión el actual deslinde, dio una rueda de prensa en el Museo de la Naturaleza y la Arqueología de Tenerife (no es casual la elección de este marco tan ecológico) para presentar esta inversión, a la que han promocionado como “el proyecto turístico ecosostenible más importante de Europa”.
E hicieron esta presentación en sociedad acompañados del alcalde de Arico, Sebastián Martín (líder de Primero Arico y otrora destacado ecologista crítico con este tipo de proyectos pues además presume de haber sido el único en presentar en su día una alegación al respecto), acompañado de los líderes ariqueros de los partidos con los que ahora cogobierna, Juan José Armas (CC) y Andrés Martínez (PP), tras romper su alianza con el PSOE y presentar una moción de censura a los pocos meses de iniciado este mandato.

Consistirá esta inversión en la construcción de cuatro hoteles de cinco estrellas con una superficie estimada de entre 62.000 y 81.000 metros cuadrados por edificio. El documento urbanístico que salió a información pública en 2018 cifraba la inversión de más de 300 millones de euros, con una previsión de empleo de 1.600 personas, de las que 1.493 formarán parte de la plantilla de cuatro hoteles de cinco estrellas con un total de 2.985 plazas, un gran parque recreativo, un balneario para talasoterapia y un centro comercial.
En la presentación llevada a cabo el lunes 20 en Santa Cruz de Tenerife, los promotores explicaron que también se construirá un parque ambiental, que permitirá la regeneración de todo el litoral de Punta de Abona, en palabras de estos empresarios, “uno de los más degradados de la isla”, así como la recuperación de poblaciones de fauna y flora autóctonas, como la tabaiba, cuya superficie se incrementará del 23% actual al 50 %.

El ámbito, es cierto, tiene algunas partes muy machacadas, pero también otras bien conservadas, como algunos tramos de tabaibal, campo de dunas, las magníficas playas de arena, y un hermoso litoral volcánico, con formas retorcidas de lava. Se trata, en cualquier caso, de uno de los escasos tramos de la costa sur de Tenerife sin urbanizar.
Pero el proyecto no las ha tenido todas consigo. A pesar de que las vigentes normas subsidiarias de Arico recogen como suelo urbanizable buena parte de Punta de Abona, este megaproyecto turístico, previsto desde hace décadas, estaba bloqueado. Lo reconoció en la rueda de prensa de este 20 de enero el presidente del consejo de administración de Playa de Arico SA, Alessandro Cortesi, quien manifestó que el proyecto original, diseñado por su abuelo entre los años ochenta y noventa, ha cambiado radicalmente hacia una actuación “más responsable y ecosostenible”.

Y es que tan complicada se había puesto la cosa que decidieron contratar a estos dos arquitectos de renombre, para que “desbloquearan” el problema, como confesaron estos promotores. Cortessi llegó a presumir de que la empresa “factura 200 millones anuales y tiene un 80% de exportaciones al exterior”, por lo que, con cierto tono conminatorio se dirigió a las autoridades políticas con una severa advertencia: “Queremos señales fuertes de que esto gusta y que la empresa no constituye un problema para este territorio”.
Por el cambio, dijo, ya han tenido que renunciar a un campo de golf y unos hoteles más próximos al mar, e incluso han tenido que librar un litigio judicial con el Ministerio de Defensa, además de haberse visto afectados por la moratoria turística que estuvo vigente desde 2001, y que ya está derogada. “Hemos optado por un proyecto sostenibilidad y de apoyo al aspecto paisajístico ambiental”, señaló Cortesi. Vistas las circunstancias, más que una opción ha parecido una obligación.

Esta ha sido la primera vez que la familia Giacomini sale a la palestra para hablar de esta inversión, y lo ha justificado con que “en los últimos meses se han dicho muchas cosas inexactas”. La mayor inexactitud, para estos inversiones, es que se vaya a construir toda Punta de Abona y junto al mar. Claro han dejado que no piensan ocupar el corredor de arena, aunque el bosquejo que han divulgado sobre cómo quedaría el complejo se aprecia una piscina en pleno pasillo arenoso cerca de Los Abriguitos.
Ahora falta por ver si toda esa franja por donde pasa la arena de El Porís a Abades se convierte en dominio público marítimo terrestre más su servidumbre de protección o, por el contrario, continúa como un terreno privado (que, por cierto, era público, pues fue adquirido en su día por esta familia italiana al Ministerio de Defensa, parte del cual se destinaba a maniobras militares).




















































