VICENTE PÉREZ IMÁGENES:MOISÉS PÉREZ
El estado de alarma por la pandemia ha vaciado de turistas desde hace un mes las ciudades turísticas canarias y ha metido a los residentes en sus casas. Para Salvador García, periodista y exalcalde de Puerto de la Cruz, la situación por la que pasa su municipio y toda Canarias en general -podría decirse que ya una parte importante de la humanidad- no la habría imaginado ni en la peor de sus pesadillas.
«Antes había un bullicio enorme casi las 24 horas del día, ahora la sensación es la del vacío, el silencio, la soledad, un ambiente en el que tenemos que convivir y que parece una ensoñación», reflexiona el también presidente de la Asociación de la Prensa de Tenerife, durante un breve paso por la plaza del Charco, un histórico punto neurálgico portuense, en palabras e imágenes que fueron recogidas por el fotoperiodista Moisés Peréz.
García fue redactor jefe en Diario de Avisos, y trabajó también en Radio Nacional, a SER, COPE y Onda Cero. Ejerció como delegado del Gobierno en Canarias así como director general de Relaciones Informativas del Ejecutivo autonómico. Su entorno vital es Puerto de la Cruz, una ciudad que en el fondo es para él una prolongación de su cuerpo, y por eso la soledad en que la ve ahora le produce también una desolación interior.
Sin embargo, no se deja atrapar por la desesperanza ni por la desesperación, pero sabe que el reto de la recuperación será enorme hasta que los visitantes vuelvan a llenar el municipio, que es por donde empezó en Tenerife el turismo y muchas décadas después aún el gran motor económico del Norte de la isla.
«Sabemos por esta pandemia, como en la vida, que una cosa se puede transformar en la contraria de la noche a la mañana, y es lo que ha pasado con el bullicio de esta plaza y estas calles», afirma, mientras se apoya brevemente en un murete de la plaza del Charco.

Con la nostalgia de un tiempo que pareciera ser sólo del pasado lejano, pero que en realidad apenas acaba de dejar de ser presente, este periodista recuerda que «dar vueltas a esta plaza es algo más que una frase hecha: era el ejercicio habitual, cotidiano, entre los portuenses, y aquí se hablaba de todo, se enamoraba, se criticaba y se terminaba en la pila central, donde había conversaciones de todo tipo, porque era un lugar de encuentro apacible en el que concurrir».
Y así habrá sido durante siglos, si bien la plaza tuvo en el pasado silencios como los de otras epidemias, del golpe de estado de 1936 y de la Guerra Civil, momentos que siempre cercenaban el bullicio de la convivencia. Pero soledades forzadas como esta en la plaza del Charco las han vivido pocas personas, si acaso los más viejos, esos precisamente a los que más lacera ahora el coronavirus.
Con esa mirada acuosa de los hombres con magua, García señala a la ñamera que preside, como un cáliz vegetal, o tal vez como un trofeo de la memoria, esta plaza portuense. «Es una ñamera célebre, que ha sido cantada por María Rosa Alonso, premio Canarias, cuando pronunció aquí el pregón; y ahora que la plaza está tan vacía, esta planta se mantiene incólume».
En su hatillo profesional, también colaboró en Televisión Española (TVE) y fue corresponsal de la agencia Efe y del diario As. Es autor de varios libros, ganó el II Premio Internacional de Periodismo J&B y obtuvo un accésit en el Premio Nacional de Periodismo Aurora Mateos.




















































