PLANETA CANARIO
El entorno de Agaete, en el noroeste de Gran Canaria, mantiene una pequeña serie sísmica de baja magnitud iniciada el pasado 3 de septiembre.
Este lunes 7 se ha registrado uno de 2.3, sentido en Agaete y Gáldar. Ocurrió a las 18:59, al sur de Agaete. Alcanzó, con hipocentro a tres kilómetros de profundidad y fue percibido con una intensidad máxima de II-III en la Escala Macrosísmica Europea, que llega hasta XII, según los datos publicados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN).
Desde el 28 de agosto, cinco terremotos han sido sentidos por la población en esta parte de Gran Canaria, con intensidades comprendidas entre II y III.
El IGN publicó en la mañana de este 7 de septiembre que desde el inicio de esta serie, el sistema automático del IGN había detectado 36 terremotos, de los que 12 han podido ser localizados. Pero posteriormente se ha registrado el de citado 2.3, que aparece localizado en el listado del IGN, por lo que estos datos ya han cambiado, y, al menos, son 37 los sismos y 13 los localizados.

El IGN recuerda que esta zona ha presentado actividad sísmica anteriormente.
En el último año se localizaron 119 terremotos en el entorno de Agaete, con una mayor concentración durante octubre y noviembre de 2025.
En ese periodo se registraron varios movimientos sentidos por la población, incluido uno de magnitud 2,9 mbLg, que alcanzó una intensidad máxima de III-IV.
Los datos de la serie siguen siendo provisionales debido a la baja amplitud de las señales analizadas. El análisis detallado podrá elevar el número de eventos detectados y concretar sus magnitudes y profundidades en el catálogo oficial.
Sobre esta serie sísmica el IGN no ha dado explicaciones sobre su posible origen. En octubre y noviembre del pasado año se registró más de medio centenar de sismos en Agaete. Entonces, el sismólogo del IGN, Eduardo Suárez, declaró a Canarias 7 que estos terremotos «son normales, pero dentro de una ventana temporal amplia, aunque no son muy frecuentes».

Sobre el origen de aquellos temblores, afirmó que son tectónico-volcánicos y no presentan ninguna característica que los relacione con magma en movimiento o una actividad hidrotermal.
«Este tipo de señales son puramente tectónicas», apuntó el sismólogo, quien estableció la hipótesis de que podrían deber «a un reajuste del edificio insular», ya que el Archipiélago se mueve sobre una placa en la que se redistribuyen los esfuerzos.





















































