Quiero creer que a todos les pasa como a mí. Convencida de que la campaña electoral es un mal innecesario que eclipsa el resto de la realidad. Estoy segura de que en nuestra decisión no influye en absoluto el espectáculo de estos últimos días. Aunque lo haga mal perdonamos, aunque nuestro candidato favorito meta la pata. La ideología tampoco es elemento de juicio, ni siquiera los aspirantes se aferran a ella, la prostituyen para abarcar mayor público objetivo hasta hacerla irrelevante. Partidos supuestamente de derechas que suben impuestos y los supuestamente de izquierdas que rescatan multinacionales en apuros, en fin. Al final quien gobierna hace lo que debe o lo que puede. En el ámbito local esta reflexión se hace más patente, porque hacer recoger la basura o mantener los jardines admite muy poca doctrina sectaria.
Cuanta más alocada es una propuesta, menos posibilidades de alcanzar al poder cree que tiene quien las formula: “guagua gratis para todo el mundo”, mola, pero no han hecho el cálculo de cuánto cuesta ni cómo se paga. Y a la inversa, promesas recurrentes cuya imposibilidad de cumplir puedan endosar a un tercero, a Costas, al calentamiento global o al sultán de Brunei: la playa de Valleseco, en Santa Cruz, con sus infografías, es un ejemplo paradigmático. Quienes se ven ganadores y quienes se ven perdedores actúan de diferente forma, aunque todos parten el domingo desde los cero votos.
Sorprende la escasez de sondeos y encuestas en el ámbito local en este 26M. A quien las paga no le gusta la intención que muestran. Los que salen mal, porque no quieren verse retratados como perdedores y los que salen bien porque no querrán que la euforia movilice a sus oponentes. La estrategia es otra: internet, que permite segmentar hasta llegar a cada individuo con un mensaje específico por edad o color del pelo. Y las mentiras y la demonización de los adversarios y la confusión premeditada entre lo que hace un candidato y la administración que gobierna, y los proyectos que se aprueban en la última semana y todo lo que se inaugura en el último minuto: el bombardeo del que hablaba, tan molesto como improductivo.
Mañana a votar. No le dé muchas vueltas, fíese de su intuición, que ya lo decía Punset, la intuición es mucho más fiable que la razón. Y además, qué más da quien salga elegido, la influencia de la política en la vida cotidiana no es tan trascendente como nos quieren hacer creer, está bastante limitada. Por suerte, para la gente de a pie, prevalece el Estado de Derecho que es más duro de lo que parece.
Quiero creer que a todos les pasa como a mí. Convencida de que la campaña electoral es un mal innecesario que eclipsa el resto de la realidad. Estoy segura de que en nuestra decisión no influye en absoluto el espectáculo de estos últimos días. Aunque lo haga mal perdonamos, aunque nuestro candidato favorito meta la pata. La ideología tampoco es elemento de juicio, ni siquiera los aspirantes se aferran a ella, la prostituyen para abarcar mayor público objetivo hasta hacerla irrelevante. Partidos supuestamente de derechas que suben impuestos y los supuestamente de izquierdas que rescatan multinacionales en apuros, en fin. Al final quien gobierna hace lo que debe o lo que puede. En el ámbito local esta reflexión se hace más patente, porque hacer recoger la basura o mantener los jardines admite muy poca doctrina sectaria.
Cuanta más alocada es una propuesta, menos posibilidades de alcanzar al poder cree que tiene quien las formula: “guagua gratis para todo el mundo”, mola, pero no han hecho el cálculo de cuánto cuesta ni cómo se paga. Y a la inversa, promesas recurrentes cuya imposibilidad de cumplir puedan endosar a un tercero, a Costas, al calentamiento global o al sultán de Brunei: la playa de Valleseco, en Santa Cruz, con sus infografías, es un ejemplo paradigmático. Quienes se ven ganadores y quienes se ven perdedores actúan de diferente forma, aunque todos parten el domingo desde los cero votos.
Sorprende la escasez de sondeos y encuestas en el ámbito local en este 26M. A quien las paga no le gusta la intención que muestran. Los que salen mal, porque no quieren verse retratados como perdedores y los que salen bien porque no querrán que la euforia movilice a sus oponentes. La estrategia es otra: internet, que permite segmentar hasta llegar a cada individuo con un mensaje específico por edad o color del pelo. Y las mentiras y la demonización de los adversarios y la confusión premeditada entre lo que hace un candidato y la administración que gobierna, y los proyectos que se aprueban en la última semana y todo lo que se inaugura en el último minuto: el bombardeo del que hablaba, tan molesto como improductivo.
Mañana a votar. No le dé muchas vueltas, fíese de su intuición, que ya lo decía Punset, la intuición es mucho más fiable que la razón. Y además, qué más da quien salga elegido, la influencia de la política en la vida cotidiana no es tan trascendente como nos quieren hacer creer, está bastante limitada. Por suerte, para la gente de a pie, prevalece el Estado de Derecho que es más duro de lo que parece.
Quiero creer que a todos les pasa como a mí. Convencida de que la campaña electoral es un mal innecesario que eclipsa el resto de la realidad. Estoy segura de que en nuestra decisión no influye en absoluto el espectáculo de estos últimos días. Aunque lo haga mal perdonamos, aunque nuestro candidato favorito meta la pata. La ideología tampoco es elemento de juicio, ni siquiera los aspirantes se aferran a ella, la prostituyen para abarcar mayor público objetivo hasta hacerla irrelevante. Partidos supuestamente de derechas que suben impuestos y los supuestamente de izquierdas que rescatan multinacionales en apuros, en fin. Al final quien gobierna hace lo que debe o lo que puede. En el ámbito local esta reflexión se hace más patente, porque hacer recoger la basura o mantener los jardines admite muy poca doctrina sectaria.
Cuanta más alocada es una propuesta, menos posibilidades de alcanzar al poder cree que tiene quien las formula: “guagua gratis para todo el mundo”, mola, pero no han hecho el cálculo de cuánto cuesta ni cómo se paga. Y a la inversa, promesas recurrentes cuya imposibilidad de cumplir puedan endosar a un tercero, a Costas, al calentamiento global o al sultán de Brunei: la playa de Valleseco, en Santa Cruz, con sus infografías, es un ejemplo paradigmático. Quienes se ven ganadores y quienes se ven perdedores actúan de diferente forma, aunque todos parten el domingo desde los cero votos.
Sorprende la escasez de sondeos y encuestas en el ámbito local en este 26M. A quien las paga no le gusta la intención que muestran. Los que salen mal, porque no quieren verse retratados como perdedores y los que salen bien porque no querrán que la euforia movilice a sus oponentes. La estrategia es otra: internet, que permite segmentar hasta llegar a cada individuo con un mensaje específico por edad o color del pelo. Y las mentiras y la demonización de los adversarios y la confusión premeditada entre lo que hace un candidato y la administración que gobierna, y los proyectos que se aprueban en la última semana y todo lo que se inaugura en el último minuto: el bombardeo del que hablaba, tan molesto como improductivo.
Mañana a votar. No le dé muchas vueltas, fíese de su intuición, que ya lo decía Punset, la intuición es mucho más fiable que la razón. Y además, qué más da quien salga elegido, la influencia de la política en la vida cotidiana no es tan trascendente como nos quieren hacer creer, está bastante limitada. Por suerte, para la gente de a pie, prevalece el Estado de Derecho que es más duro de lo que parece.
Quiero creer que a todos les pasa como a mí. Convencida de que la campaña electoral es un mal innecesario que eclipsa el resto de la realidad. Estoy segura de que en nuestra decisión no influye en absoluto el espectáculo de estos últimos días. Aunque lo haga mal perdonamos, aunque nuestro candidato favorito meta la pata. La ideología tampoco es elemento de juicio, ni siquiera los aspirantes se aferran a ella, la prostituyen para abarcar mayor público objetivo hasta hacerla irrelevante. Partidos supuestamente de derechas que suben impuestos y los supuestamente de izquierdas que rescatan multinacionales en apuros, en fin. Al final quien gobierna hace lo que debe o lo que puede. En el ámbito local esta reflexión se hace más patente, porque hacer recoger la basura o mantener los jardines admite muy poca doctrina sectaria.
Cuanta más alocada es una propuesta, menos posibilidades de alcanzar al poder cree que tiene quien las formula: “guagua gratis para todo el mundo”, mola, pero no han hecho el cálculo de cuánto cuesta ni cómo se paga. Y a la inversa, promesas recurrentes cuya imposibilidad de cumplir puedan endosar a un tercero, a Costas, al calentamiento global o al sultán de Brunei: la playa de Valleseco, en Santa Cruz, con sus infografías, es un ejemplo paradigmático. Quienes se ven ganadores y quienes se ven perdedores actúan de diferente forma, aunque todos parten el domingo desde los cero votos.
Sorprende la escasez de sondeos y encuestas en el ámbito local en este 26M. A quien las paga no le gusta la intención que muestran. Los que salen mal, porque no quieren verse retratados como perdedores y los que salen bien porque no querrán que la euforia movilice a sus oponentes. La estrategia es otra: internet, que permite segmentar hasta llegar a cada individuo con un mensaje específico por edad o color del pelo. Y las mentiras y la demonización de los adversarios y la confusión premeditada entre lo que hace un candidato y la administración que gobierna, y los proyectos que se aprueban en la última semana y todo lo que se inaugura en el último minuto: el bombardeo del que hablaba, tan molesto como improductivo.
Mañana a votar. No le dé muchas vueltas, fíese de su intuición, que ya lo decía Punset, la intuición es mucho más fiable que la razón. Y además, qué más da quien salga elegido, la influencia de la política en la vida cotidiana no es tan trascendente como nos quieren hacer creer, está bastante limitada. Por suerte, para la gente de a pie, prevalece el Estado de Derecho que es más duro de lo que parece.





















































