Era conocido como el Dalí de América y el final de su vida ha sido del modo en que mueren demasiadas personas en Venezuela: asesinado por atracadores. Así ha muerto, a sus 90 años (hubiera cumplido en agosto 91) en su casa de Venezuela el pintor, muralista y escultor Antonio Otazzo, natural de La Orotava, que había emigrado a América hacía más de seis décadas.
La Asociación Cultural Otazzo, con sede en dicho municipio tinerfeño, ha informado de «la triste noticia de la injusta y cruel muerte por asesinato» del artista plástico en su residencia de Cagua, tras ser hallado sin vida por unos amigos», asesinado a puñaladas y golpes, y maniatado. Una pareja ha sido arrestada como sospechosa de este crimen, para intentar robarle su vehículo y pertenencias.
«De lo más profundo de nuestro corazón lloramos la pérdida de uno de los mas grandes artistas contemporáneos de nuestra época y damos nuestro más sentido pésame a su familia y amigos, y continuaremos trabajando para divulgar su extraordinario legado artístico», manifiesta en Facebook esta asociación, cuyo propósito es abrir un museo en La Orotava con la obra de Otazzo, que fue traída en 2017 desde Venezuela para ponerla a salvo dado que corría peligro por la crítica situación del país suramericano.
Los testigos observaron que Otazzo le abrió la puerta de su casa a la pareja con apariencia de mendigos que llevaban un coche y un niño en sus brazos. Los delincuentes fueron sorprendidos cuando intentaban llevarse el coche, cargado con varios artículos y electrodomésticos.
Su obra seguía el estilo impresionista, libre de sujeción a las normas académicas y basadas en la disociación cromática; sus cuadros son un constante estudio de la luz en sus descomposiciones y recomposiciones.
El Dalí de América según algunos críticos, era un personaje estrafalario e insólito, buen amigo del ex presidente Rafael Caldera. Las excentricidades del pintor canario-venezolano van más allá que el propio Dalí. Antonio Otazzo se consideraba un vidente, un iluminado. Afirmaba que hablaba frecuentemente con Picasso («se me aparece con pantalón corto y una franela blanca»). «Después de conquistar América vengo a declarar la guerra con mi filosofía del arte», proclamba, provocador.
En 2017, gran parte de su obra llegó a La Orotava, traída por los amigos y familiares promotores de la asociación cultural que lleva su nombre. Ese año hubo un acto con cerca de cien personas en el Museo Iberoamericano de Artesanía orotavense, para recibir los 400 cuadros y lienzos, 31 esculturas, más de 500 laminillas y bocetos, cerca de 1.000 libros de su biblioteca privada, algunos escritos a mano, y otros objetos personales de valor como una cama de madera tallada con incrustaciones de oro.
En ese acto Otazzo intervino por videoconferencia, en la que confesó que “no se esperaba” esa acogida, que desea volver a La Orotava, y que supone una emoción muy grande que parte de su trabajo esté allí, según informó en esa ocasión la periodista Gabriela Gulesseriam en la prensa local.
Luis Perera, nieto del pintor, describió el arte de su abuelo como “sentimental, generoso, soñador, sensitivo, lleno de luces y perfumes, inspirado por artistas como Leonardo da Vinci, Picasso, y Salvador Dalí; toda su vida trabajó sin cesar con el ansia de superarlos”.
El Ayuntamiento de La Orotava lamenta «este triste, injusto y deplorable suceso, y expresa el pésame a toda la familia».


















































El hombre consiguió huir y la mujer fue detenida por agentes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en la vivienda donde se perpetró el robo.





