VICENTE PÉREZ
Matilde Zambudio, cabeza de lista de Ciudadanos (Cs) y concejala, se convirtió este sábado en protagonista del primer pleno del nuevo mandato en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, junto a su compañero de partido, y también edil, Juan Ramón Azcano de la Concha.
Ambos han propiciado el mayor vuelco político en la capital tinerfeña en las cuatro décadas de democracia, al apartar del poder a Coalición Canaria (CC) y apoyar, desobedeciendo a los órganos de Cs, que sea alcaldesa la socialista Patricia Hernández, por lo que ya han sido tachados de trsnsfugas por los detractores del resultado de este pleno constituyente.
Sus dos votos se han sumado a los 9 del PSOE y los 3 de Unidas Podemos, alianza formada por Podemos, Izquierda Unida y Equo que ha dejado claro que no entrará a gobernar y se quedará en la oposición,
Zambudio y Azcano han sido expedientados por Cs debido a esta insubordinación, y se exponen a la expulsión de esta fuerza política. Incluso la candidata a la presidencia del Gobierno canario, y dirigente regional de la formación naranja, en declaraciones a EL Día y La Provincia ha calificado este comportamiento de «tamayazo», en alusión al famoso episodio ocurrido en la Comunidad de Madrid e. 2003, cuando dos parlamentarios del PSOE (Eduardo Tamayo y María Teresa Sáenz) rompieron la disciplina de voto y permitieron que gobernara el PP, en lugar de los socialistas.
En todo caso, el discurso de Zambudio en el pleno de pasada sábado, en nombre de los dos representantes de Cs, fue con diferencia, el más duro contra el partido saliente, mucho más incluso que el de Unidas Podemos, una intervención con la que trató de justificar por qué no se votó a sí misma, como le pedía su partido (lo que hubiera permitido que gobernara Bermúdez, al ser la lista más votada y ningún candidato obtener la mayoría absoluta en el pleno). «Ha llegado el momento», proclamó Zambudio, a quien se le secó la garganta e hizo algún parón, «de acabar con el clientelismo, con los chiringuitos políticos, y un principio inquebrantable es la tolerancia cero con una corrupción que tanto ha marcado el devenir de nuestra ciudad. Y lo conseguiremos con lealtad a la Constitución».
Con caras de asombro en el público (sobre todo en los que aún esperaban que se produjera a última hora un pacto CC-PP-Cs), Zambudio no se quedó ahí y fue aún más lejos: «Vamos a limpiar y regenerar las instituciones públicas, haciendo cuantas auditorías sean precisas, para que sean instituciones limpias y cristalinas. Hoy llega la hora de la regeneración democrática del municipio de santa cruz de Tenerife».
Para la concejal del partido naranja, que no se plantea entregar el acta, y que, por su discurso, dio pistas para pensar que su entendimiento con el PSOE no es improvisado, «el tiempo de las malas noticias para los chicharreros hoy ha terminado, pues empezamos a generar desde la política soluciones y no problemas, respuestas y no escándalos porque de 40 años que han sido demasiados años».
Con los escándalos hacía alusión, sin citarlos, a casos de presunta, en unos casos, y ya judicialmente condenada en otras, corrupción política en la que han estado inmersos cargos públicos de CC, el más sonado de ellos el caso Las Teresitas, por el que está encarcelados el excalcalde Miguel Zerolo, y otros exconcejales de este partido.
Apenas había terminado el pleno cuando la dirigente regional de Cs Teresa Berástegui anunció los medios que el partido naranja abrirá expediente disciplinario a Zambudio y Lazcano, «por incumplir con la disciplina del partido al votar a favor de un gobierno presidido por el PSOE y apoyado por Podemos».
Al respecto, la secretaria de Acción Institucional de Cs Canarias señaló que desde los órganos ejecutivos del partido se había establecido, y así se les había comunicado a los dos ediles, que “el único cambio posible en Santa Cruz de Tenerife era Ciudadanos”, y no “el apoyar un gobierno continuista CC u otro del PSOE apoyado por Podemos”. Cabe añadir que de haber sido este el voto de Cs en el pleno santacrucero del sábado, hoy sería de nuevo alcalde Bermúdez.

Lo cierto es que ante este cumplimiento de las directrices dadas, Cs Canarias ha enviado al Comité Disciplinario del partido información sobre lo que ha ocurrido en Santa Cruz de Tenerife”, para que “siguiendo los estatutos del partido se tomen las medidas oportunas”. En última instancia, ambos concejales serían expulsados de esta formación política, y, si no entregan el acta, podrían pasar a la condición de no adscritos.
Ante la información publicada por El Día y La Provincia que interpreta que con el término «tamayazo» en boca de Vidina Espino, Cs atribuye lo sucedido a una presunta compra de votos y que los ediles díscolos asumirían el área de Urbanismo en el nuevo gobierno municipal, el partido naranja se ha remitido al comunicado divulgado el sábado, anunciando la incoación de expediente disciplinario por incumplir las órdenes del partido, en el que no se menciona tal acusación.
Espino declaró a dichos periódicos que el secretario de organización de Cs, Juan Amigó, se ha dado de baja» tras consumar esta operación y es el que ha estado detrás para que hubiese una Alcaldía para el PSOE a cambio de unas concejalías para unos ediles que él puso en la lista».
Acabado el pleno, Zambudio optó por la prudencia sobre este expediente disciplinario. «Aquí hay mucho de que hablar, ha sido un proceso de negociación largo y bastante asombroso, órdenes y contraórdenes, y creo que ahora no es momento de entrar en detalles», afirmó a los periodistas en el mismo salón de plenos. Añadió que cuando se tramite el expediente, «hay muchas cosas que poner sobre la mesa».




















































