PLANETA CANARIO
La promotora belga de la urbanización turística de lujo en El Puertito de Adeje reanudó en noviembre las obras, lo que ha provocado una nueva denuncia de la asociación ecologista Salvar La Tejita ante la Fiscalía Provincial.
Las obras, con la constante oposición de grupos ecologistas desde que se iniciaron en 2021, estuvieron paralizadas en su momento por el Gobierno canario y por la Agencia de Protección del Medio Urbano y Natural.

En septiembre pasado la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Adeje concedió la licencia de obras, después de que el Consistorio autorizara a la promotora el traslado de ejemplares de la planta viborina, que goza de protección.
La licencia abarca una primera fase del proyecto en una superficie de 45.534 metros cuadrados con una inversión de 43.229.874 euros, para construir 314 plazas alojativas en 90 habitaciones. La urbanización proyectada comprende en total 420 chalés de lujo y un hotel, con una inversión de 350 millones.

Salvar La Tejita se queja de que las excavadoras «han arrasado en estas semanas unos 9.000 m2 de terreno que hasta el momento permanecían intactos».
«Se corresponden con el trazado de dos viarios del Sector 6 del Plan General de Ordenación de Adeje donde se encuentran el hábitat de interés comunitario 5330 (cardonal-tabaibal), protegido por las directivas europeas; el núcleo de población más numeroso de viborina triste de la zona, planta protegida que ocasionó la paralización de obras en noviembre 2022, y dos yacimientos arqueológicos», sostiene este colectivo ecologista en un comunicado.
Con esta nueva denuncia los denunciantes declaran buscar que «se haga justicia, que no quede ningún presunto delito sin ser castigado y, sobre todo, que se paralicen unas obras que están cometiendo un daño irreversible en el último rincón sin urbanizar del suroeste de Tenerife».

PLANETA CANARIO ha ofrecido a la empresa promotora, Casa Adeje SL, ofrecer su versión, aunque ha preferido por ahora no realizar declaraciones. En todo caso, el pasado año, en un cuestionario respondido a este periódico, dejó clara su intención de ejecutar todo el proyecto y confiaba en contar con todas las autorizaciones pertinentes.
“El suelo en realidad está declarado urbano desde hace unos 20 años, hasta el punto de que el Gobierno canario, cuando en su momento desclasificó suelo con la Ley de Directrices, este no fue desclasificado como rústico, porque ya tenía iniciado el tramite de la Junta de Compensación y ya había derechos consolidados”, explicaron en su momento desde la promotora.
Según adelantó en abril PLANETA CANARIO, la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno canario impondrá una sanción a la empresa de capital belga que promueve Cuna de Alma, por la destrucción de restos arqueológicos.

Se da la circunstancia de que el expediente sancionador abierto en la pasada legislatura por este mismo organismo había caducado y con defectos de forma cuando, en el verano de 2023, se produjo el cambio de gobierno tras las elecciones autonómicas, de modo que el nuevo Ejecutivo decidió abrir un nuevo procedimiento sancionador.
Este yacimiento había sido identificado en 2018 por primera vez durante la tramitación administrativa del proyecto, con la campaña de prospecciones realizada por la empresa especializada Arqueocanarias, que planteó en su informe las medidas correctoras para evitar que los trabajos de la urbanización afectaran al patrimonio cultural.
Sin embargo, y pese a que estos vestigios aborígenes estaban perimetrados, una pala que abría un vial dañó este yacimiento, concretamente el área de dispersión de un fondo de cabaña.

Distinta suerte corrió la otra sanción que tramitaba la Agencia de Protección del Medio Urbano y Natural, que levantó una de las órdenes de paralización que pesaban sobre las obras y archivó la multa que había previsto por iniciarse los trabajos sin informe de impacto ambiental.

Las obras también fueron en su momento paralizadas de forma cautelar la pasada legislatura por la Consejería de Transición Ecológica del Gobierno canario tras detectarse ejemplares de viborina triste, una planta en peligro de extinción, aunque, según publicó la SER en febrero pasado, la decisión sobre la traslocación o no de estos ejemplares quedaría en manos del Cabildo de Tenerife por cuestiones competenciales.





















































