VICENTE PÉREZ
El experto en prevención de riesgos naturales Abel Díaz ha analizado para PLANETA CANARIO la gestión del sistema público de protección civil durante la borrasca Therese y asegura que «tenemos por delante el desafío de mejorar la precisión» de los avisos y las alertas a una escala comarcal, para que no se interrumpan en toda una isla las actividades habituales sino en la parte del territorio donde hay probabilidades reales de que ocurra un fenómeno meteorológico adverso.
«Estoy convencido de que la meteorología avanzará hacia sectorizar mucho mejor las islas desde el punto de vista de que esos avisos, si los tenemos centrados principalmente en un sector de la zona norte, pues en la zona sur no afecten, y también que los sistemas de alertas, con los que se trabaja en protección civil se apliquen a una escala menor», ha respondido al ser preguntado sobre las quejas ciudadanas por el hecho de que algunos días de esta prolongada borrasca en amplias zonas de Canarias con aviso y alerta por lluvias fuertes y clases suspendidas en realidad al final hacía sol.
En cualquier caso, advierte de la dificultad de predecir la evolución de este tipo de borrascas y subrayó que la prioridad de los responsables políticos siempre debe ser la prevención, proteger a las personas, y se trabajar «con márgenes de seguridad muy amplios».

López que es investigador de la Cátedra de Reducción del Riesgo de Desastres y Ciudades Resilientes de la Universidad de La Laguna, Abel López, apunta que «la percepción de la población cuando no pasa nada en su zona pueda ser errónea sobre el peligro de una borrasca, porque en otro lugar de la isla sí se ha visto afectada por lluvias torrenciales».
El geógrafo de la ULL contextualiza la magnitud de Therese recordando que “no habíamos tenido este tipo de eventos desde hace aproximadamente 13 años” y llama la atención de que, cada vez que se repiten, “algunos puntos de las islas muestran la escasa o el déficit de planificación urbanística que hemos tenido en estas últimas décadas”.
«PREDECIR ESTE TIPO DE BORRASCAS ES MUY COMPLEJO»
Para el experto, la dificultad añadida para anticiparnos a estas perturbaciones atmosféricas que quedan ancladas en Canarias está en la propia geografía de las islas: “Hacer predicción meteorológica en las islas es realmente complejo, al final somos pequeñas islitas en medio de un gran mar de agua y eso es realmente difícil”.

Sobre la relación con el cambio climático, López se ciñe a lo que hoy permite afirmar la evidencia científica disponible: “Este tipo de episodios han pasado, están pasando y volverán a pasar, aunque todavía no se sabe qué puede pasar con un elemento como puede ser el cambio climático, si vamos a tener más borrascas de este tipo o van a ser más intensas, porque se trata de eventos muy puntuales sobre los cuales es muy difícil sacar algún tipo de tendencia”.
El investigador señala además que las inundaciones por lluvias son «el riesgo natural más frecuente y que más víctimas mortales ha causado en las Islas Canarias, eso sin lugar a dudas”.
Desde la óptica del análisis del riesgo, López explica que la amenaza natural se mantiene relativamente constante, pero que el problema se ha agravado por el modelo de ocupación del territorio, «lo que ha dado lugar a que cada vez tengamos un mayor nivel de riesgo en las islas canarias porque ha aumentado la exposición a ese riesgo, debido a que hay más personas habitando las islas”.
«EL MODELO TERRITORIAL NOS VUELVE MÁS VULNERABLES»
A ello suma «la alta vulnerabilidad» frente a determinados riesgos naturales en que nos ha sumido “la forma en la que hemos configurado nuestro modelo territorial, con el desarrollo urbano de las últimas décadas, sin tener en consideración la variable riesgo”. De ahí los problemas que ocasionan las lluvias fuertes en determinadas zonas urbanas de las islas.

De todos modos, cree que se ha aprendido de la riada del 31 de marzo de 2002 en Tenerife, y se han dado pasos considerables para reducir los puntos negros frente al riesgo de inundación, pero opina que “todavía sigue habiendo puntos críticos donde no se han acometido las obras necesarias»:
«MUCHO QUE MEJORAR AÚN CONTRA EL RIESGO DE INUNDACIONES»
Por ello, defiende que “queda un margen muy amplio de mejora desde el punto de vista de la reducción del riesgo en las Islas Canarias” y apuesta por reforzar la prevención. A su juicio, es necesario “seguir mejorando o creando infraestructuras mucho más resilientes”, consolidar “un sistema de protección civil basado principalmente en la formación de nuestra ciudadanía” y mejorar la planificación territorial incorporando la variable riesgo desde el diseño inicial de cualquier infraestructura.
También valora la gestión institucional de Therese y, aunque considera que “pudo ser mejorable” alguna decisión concreta, como la del lunes en que se habían reanudado las clases pese a haber avisos por lluvias fuertes, destaca que “se actuó con bastante celeridad”.

Pone como ejemplo que “a las 2 o 3 de la tarde de esa jornada, las universidades habían decretado la suspensión de la actividad lectiva”. En cualquier caso, subraya la complejidad de estas decisiones porque “están basadas en una fotografía que tienes en ese momento, pero esa fotografía puede cambiar rápidamente”.
Ese carácter cambiante explica, a su juicio, la intensidad final del episodio meteorológico que deparó Therese en Tenerife. Recuerda que la predicción inicial “no les daba que eso podía pasar”, pero la complejidad geográfica canaria favorece “el desarrollo de núcleos convectivos tan rápidos que después se estancan en una zona y generan precipitaciones como las que hemos visto”.





















































