VICENTE PÉREZ
Tejeda ha vivido en agosto dos desalojos por el fuego. Dos incendios prácticamente consecutivos cercaron el pueblo. Junto a otros ocho municipios, fueron en total 10.000 los evacuados.
Ahora que las llamas han pasado, Tejeda trata de volver a la normalidad. Es una localidad hoy más turística que agraria, aunque su paisaje está aún salpicado de bancales, unos en producción, otros abandonados. En algunas parte de la cumbre el verde aún luce desde el casco de este pueblo, pero domina el negro.
Encaramada en la cumbre central grancanaria, en medio de una caldera natural provocada por el hundimiento de una bolsa magmática, y con el emblemático Roque Nublo de vigía, la huella del fuego marca ahora ahora aquel inmenso monumento natural, a la espera de que la lluvia y la reforestación pueda devolver poco a poco el verde a ese sobrecogedor paisaje de barrancos y laderas enormes que no parece tener fin.

Las llamas llegaron a las puertas de las casas blancas. Unas fueron defendidas por los medios aéreos, otros por las terrestres, otras por la propia carretera y algunas por los bancales aún cultivados. Fueron noches de desasosiego y de miedo. Ahora toca el lento camino de la recuperación, aunque, como comentan los vecinos, sin pérdida de vidas humanas todo tiene solución.
PLANETA CANARIO ha recorrido este 27 de agosto la cumbre quemada por estos incendios, como muestra el vídeo y las imágenes que ilustran esta información, la primera de varias con las que este diario tratará de mostrar al lector de forma gráfica la situación actual de la cumbre grancanaria, donde se han quemado más de 10.500 hectáreas, entre matorrales, pastos, pinares y monte bajo.






VICENTE PÉREZ
Tejeda ha vivido en agosto dos desalojos por el fuego. Dos incendios prácticamente consecutivos cercaron el pueblo. Junto a otros ocho municipios, fueron en total 10.000 los evacuados.
Ahora que las llamas han pasado, Tejeda trata de volver a la normalidad. Es una localidad hoy más turística que agraria, aunque su paisaje está aún salpicado de bancales, unos en producción, otros abandonados. En algunas parte de la cumbre el verde aún luce desde el casco de este pueblo, pero domina el negro.
Encaramada en la cumbre central grancanaria, en medio de una caldera natural provocada por el hundimiento de una bolsa magmática, y con el emblemático Roque Nublo de vigía, la huella del fuego marca ahora ahora aquel inmenso monumento natural, a la espera de que la lluvia y la reforestación pueda devolver poco a poco el verde a ese sobrecogedor paisaje de barrancos y laderas enormes que no parece tener fin.

Las llamas llegaron a las puertas de las casas blancas. Unas fueron defendidas por los medios aéreos, otros por las terrestres, otras por la propia carretera y algunas por los bancales aún cultivados. Fueron noches de desasosiego y de miedo. Ahora toca el lento camino de la recuperación, aunque, como comentan los vecinos, sin pérdida de vidas humanas todo tiene solución.
PLANETA CANARIO ha recorrido este 27 de agosto la cumbre quemada por estos incendios, como muestra el vídeo y las imágenes que ilustran esta información, la primera de varias con las que este diario tratará de mostrar al lector de forma gráfica la situación actual de la cumbre grancanaria, donde se han quemado más de 10.500 hectáreas, entre matorrales, pastos, pinares y monte bajo.

























































