PLANETA CANARIO
Cáritas Diocesana de Tenerife atendió en 2018 a 5.180 familias y 15.457 personas, a través de los 17 arciprestazgos que conforman la Diócesis Nivariense y de los diferentes programas que desarrolla. Por su parte, en la Diócesis de Canarias se atendió a 7.159 familias y un total de 22.193 personas. De este modo, la acción de Cáritas benefició en todo el Archipiélago a más de 37.000 personas a lo largo del pasado año.
Con respecto a los perfiles de beneficiarios en 2018, la mayoría de las personas atendidas fueron mujeres (en torno a un 70%), y a medida que se acerca el fin de la vida laboral se localizan situaciones de mayor vulnerabilidad. En concreto, las personas de entre 45 y 65 años representaron casi el 60% de los beneficiarios de la acción de Cáritas.
En las parroquias de la provincia de Santa Cruz de Tenerife fueron atendidas 12.179 personas, tanto en lo que se refiere a la cobertura de sus necesidades básicas como talleres y acciones para la mejora de su calidad de vida. El resto, otras 3.278 personas, se beneficiaron de los distintos proyectos específicos que tiene la institución.
Son algunos de los datos más llamativos de la memoria anual presentada por esta ONG en rueda de prensa este martes, a la que asistieron Bernardo Álvarez (obispo de la Diócesis Nivariense), Leonardo Ruiz del Castillo (director de Cáritas de Tenerife), Juan Rognoni (subdirector), Ricardo Iglesias (vicesecretario) y Rosa María Martín (secretaria general).
Programas de empleo e inclusión social
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En esta línea, hay que destacar que 1.764 personas participaron en el Programa de Empleo, que presenta dos líneas de acción. Por un lado, Cáritas Diocesana de Tenerife atendió a 980 personas a través del proyecto insular en red “Barrios por el Empleo: Juntos más Fuertes” y a otras 784 en distintos Itinerarios de Inserción Sociolaboral. Del total de participantes acompañados, 800 realizaron un itinerario personalizado de inserción; 288 personas recibieron formación profesional y/o complementaria (el 29%) y un total de 351 (el 20%) lograron la inserción.
No obstante, cabe destacar que las acciones para la mejora de la empleabilidad son un eje transversal de todos los programas y proyectos de la entidad, entendiendo que “el acceso al empleo es un elemento fundamental para la integración personal y familiar de las personas”.
En cuanto al área de Inclusión Social, el año pasado fueron atendidas 747 personas. De ellas, 390 fueron acogidas en alguno de los ocho recursos alojativos para personas en situación de sin hogar que gestiona la entidad en la isla de Tenerife, donde se proporciona cobertura de necesidades básicas y acompañamiento psico-socioeducativo y para la mejora de la empleabilidad. Del total de atendidos, destacan 104 familias monomarentales (mujeres solas con hijos menores a su cargo). De igual modo, 96 personas en situación de sin hogar fueron atendidas a través de la Unidad Móvil de Atención en Calle (UMAC) de la isla de La Palma, un proyecto que se inició a finales de 2016.
El 29% de los canarios, en riesgo

Cáritas Diocesana de Tenerife denuncia la “sistemática vulneración” y la “precarización de los derechos” de las personas que se atienden diariamente tanto en las parroquias como en los distintos programas y proyectos con los que cuenta la institución, ya que los datos continúan reflejando que el 29% de la población en Canarias (según el último informe de la Fundación Foessa) se encuentra en situación de riesgo de pobreza o exclusión social y más de 206.000 personas están desempleadas, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.
Igualmente, la entidad eclesial ha percibido un notable aumento de las personas migrantes llegadas a Canarias en situación administrativa irregular, a las que se trata de dar respuesta desde los diferentes proyectos y desde el Programa de Migraciones, que de forma transversal atiende las especificidades de este colectivo. Especialmente significativa está siendo la llegada de personas de origen venezolano, que tratan de escapar de la grave crisis humanitaria y política que padece el país.
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Acompañamiento a domicilio
Además, 116 personas se beneficiaron de la atención de los centros diurnos para mayores y otros servicios especializados para este colectivo, siendo esta otra de las líneas de acción de la institución, que apuesta por el envejecimiento activo, incluso de aquellas personas en mayor situación de vulnerabilidad social. Así, en septiembre de 2016 Cáritas de Tenerife puso en marcha un proyecto pionero de acompañamiento en domicilio para personas mayores que pasan mucho tiempo solas o viven en soledad. Dicho proyecto, desarrollado por voluntariado, acompañó en 2018 a 18 personas del municipio de Santa Cruz de Tenerife.
Igualmente, dentro del trabajo por el Derecho a la Salud, se desarrollaron dos actuaciones diferenciadas: una desde el proyecto de desintoxicación y deshabituación alcohólica Drago, que atendió a 226 personas, de las cuales el 33,3% recibió el alta terapéutica.

Dos empresas de inserción laboral
Por otro lado, y en el marco de la economía solidaria, en agosto de 2016 se pusieron en marcha dos empresas para la inserción sociolaboral de los colectivos más vulnerables, 114 Espacio Creativo, dedicada al diseño, las artes gráficas y el desarrollo de eventos; y Buscándome las Habichuela, especializada en la producción y comercialización de productos agropecuarios ecológicos. Ambas continúan creciendo y diversificando sus acciones, aumentando además sus plantillas. No en vano, desde el pasado mes de agosto Buscándome las Habichuelas asumió la tienda de comercio solidario El Surco, e inició una nueva línea de negocio vinculada a la elaboración de catering para eventos.
Cooperación internacional
Mientras, en el área de Cooperación Internacional se desarrollaron tres líneas de trabajo: la educación para el desarrollo, en la que se enmarca la tienda de comercio justo El Surco, recientemente incorporada a la empresa de inserción social Buscándome las Habichuela”; las emergencias internacionales, donde la ONG trabaja de forma coordinada con la Confederación Cáritas Española; y la cooperación para el desarrollo, a través de la cooperación fraterna con realidades específicas de los países del Sur. En esta línea, se continuó trabajando con Cáritas Mauritania en distintas acciones y se apoyó el trabajo de la Red Eclesial PanAmazónica para la promoción de los pueblos indígenas y la defensa de sus derechos.
La ONG exige «medidas urgentes»
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Al respecto, el director de la entidad, Leonardo Ruiz del Castillo, insiste en la necesidad de “implementar medidas urgentes” encaminadas a luchar contra la exclusión social y la pobreza en el Archipiélago, para hacer desaparecer el alto porcentaje de trabajadores y pensionistas canarios en situación de exclusión.
Igualmente, Ruiz del Castillo recuerda la labor que desarrollan las personas voluntarias que participan con su dedicación en el desarrollo de los proyectos de la institución, que representan la base y el cimiento de Cáritas. Así, durante 2018 la entidad contó con 893 personas voluntarias en los 17 Arciprestazgos de la Diócesis Nivariense.
En el apartado económico, Cáritas de Tenerife tuvo unos ingresos de 5.155.218,45 euros el año pasado, de los cuales 3.024.253,39 procedieron de aportaciones públicas (un 58,54%) y 2.142.242,20 (un 41,46%) de recursos privados provenientes de donantes particulares, fundaciones, empresas y las colectas parroquiales del primer domingo de mes.
La vivienda, un problema que no cesa
Cáritas de Tenerife asegura que sigue trabajando intensamente en materia de Vivienda y Empleo, como respuesta a las demandas planteadas. Ello, sin olvidar el acompañamiento de las personas acogidas en los recursos alojativos y que, por diferentes motivos, no pueden acceder a una vivienda; de los migrantes, que la situación de pobreza y conflicto expulsa hasta nuestras fronteras; de los mayores que pasan la jornada en los centros de día o que acompaña esta ONG en sus domicilios a través de su voluntariado; o su apuesta por la economía solidaria, donde las empresas de inserción constituyen una alternativa al actual modelo excluyente que prima en la sociedad.
Explica que su proyecto Base 25 persigue prevenir el sinhogarismo en la provincia y proporcionar alternativas habitacionales a personas y familias en situación de vulnerabilidad y exclusión residencial, acompañándolas en su plena inclusión social. En este proyecto atendió a 329 familias y 988 personas el año pasado, entre las que había 392 menores de edad. Lo hizo con un equipo multidisciplinar, que asesora e interviene socio-jurídicamente y desde el empleo a personas y familias afectadas por desahucios y ejecuciones hipotecarias, entre otras.




















































