PLANETA CANARIO
Un vecino violento, con orden de alejamiento de su propia familia, y pendiente de un juicio, tiene atemorizada a la población del barrio de La Montaña, en el municipio tinerfeño de Los Realejos. Recientemente, dos personas sufrieron una agresión de este hombre, del que los afectados comentan que su objetivo es volver a la cárcel y por eso ataca indiscriminadamente a otros personas, sin motivo aparente, para ser detenido de nuevo.
Tan asustado y cansado de esta situación está este barrio que hace días cietnos de personas protagonizaron una cacerolada, con el fin de hacerse oír y que las autoridades adopten alguna solución al suplicio que padecen. Su caso ha sido noticia en toda España, y hasta el programa de Ana Rosa Quintana, en Tele 5, le ha dedicado un reportaje. También la Televisión Canaria.
Cuentan estos vecinos en un comunicado que hace un mes, este hombre, conocido por Goyito el Cestero, salió de prisión, despertando el temor en este barrio debido a que conocen su largo historial conflictivo, «con amenazas de violaciones y varias agresiones graves». Aseguran que en las últimas semanas todo ha empeorado, con amenazas y agresiones, sobre todo a mujeres, aunque también ha atacado brutalmente a un vecino.
El hombre que ha alterado la vida de La Montaña vive en la calle, «ya que nadie quiere darle alojamiento debido a su comportamiento violento».
El 30 de septiembre por la noche protagonizó un altercado violento en el barrio de La Vera (Puerto de la Cruz), y acabó en un hospital. Cuando recibió el alta médica, regresó al barrio, «y no tardó ni 24 horas en agredir a dos vecinos, uno de los cuales se llevó la peor parte al ser agredido brutalmente con un palo de madera a través de la ventana de su vehículo». Después de lo ocurrido, los afectados acudieron a los servicios de urgencias y posteriormente a la Policía Nacional a interponer la denuncia.
A las 8.20 horas del día siguiente, una mujer del barrio se encontró con él de forma accidental y se metió en su domicilio; ella, desesperada, lo increpó, ya que estaba con ella su hija adolescente dentro. El hombre se enfrentó a esta mujer, tirándola al suelo y fracturándole las costillas. Seguidamente llevó sus manos al cuello para asfixiarla. Gracias a una vecina que lo llamó a gritos, soltó a la víctima para abalanzarse sobre esta otra mujer. Ambas logran entrar en sus casos y dejar a Goyo el Cestero en la calle, quien empezó a insultarlas y amenazarlas. Las afectadas llamaron a la Policía Nacional, que acudió al lugar.
El agresor acabó en comisaría, detenido. Pasó allí una noche y al día siguiente accedió a disposición judicial, donde, según el testimonio de los vecinos, únicamente se le impuso una orden de alejamiento contra la víctima.
Ese mismo día recobró la libertad hasta la celebración del juicio. A las pocas horas el individuo incumplió la orden de alejamiento y volvió al barrio. La Policía volvió a arrestarlo a detenerlo.
Los vecinos y vecinas del barrio confiesan sentir miedo por la presencia y comportamiento de esta persona, ya que «más de una vez ha dicho púbicamente que busca violar o matar para ingresar de nuevo en prisión».
Por eso esta población de unos 2.000 habitantes ha decidido movilizarse, y, aparte de la cacerolada de esta semana, recoge firmas para presentar en el Ayuntamiento realejero y ante la Diputación del Común.
«¿A qué espera la justicia? ¿A que ocurra un acto irremediable? ¿A que acabe con la vida de alguien o viole a alguna mujer o menor?», se preguntan los promotores de estas protestas, que dejan claro que no tienen nada en contra de los familiares de este hombre, y que sus quejas van dirigidas única y exclusivamente a él.
PLANETA CANARIO solicitó la versión del Ayuntamiento sobre este asunto, pero en el momento de publicarse esta información, no la ha recibido.



















































