PLANETA CANARIO
El catedrático de Ecología de la Universidad de La Laguna José María Fernández-Palacios cree que si Canarias no cambia su modelo económico insostenible, «vamos a matar la gallina de los huevos de oro» , al tiempo que lamenta que «a veces la naturaleza» del Archipiélago, uno de los puntos de biodiversidad más destacados del mundo, «es más valorada por gente de fuera que por la que vive aquí, por los propios canarios».
«Debemos velar por que el patrimonio natural de Canarias tenga futuro, pero no con modelos de economía que en muchas casos siguen siendo insostenibles», advirtió el ecólogo durante su intervención en una mesa redonda que organizó el Ayuntamiento de El Rosario, moderada por el Premio Canarias y catedrático emérito de Botánica de la ULL Wolfredo Wildpret.

Fernández Palacios, que forma parte del Grupo de Investigación Interuniversitario de Ecología y Biogeografía Insular, sostiene que la biodiversidad de Canarias «es impresionante y, a nivel mundial, está por encima o a la altura de un archipiélago como Hawái Nueva Zelanda, Madagascar o Nueva Caledonia».
Por ello, insiste en que «los canarios tenemos que entender que nuestro desarrollo económico no puede poner en brete a nuestro patrimonio natural». «Los humanos somos unos recién llegados a Canarias, pues las islas tienen 20 millones de años y nosotros llevamos un par de miles de años», enfatizó.
El catedrático de la ULL reconoció que el turismo permitió a Canarias salir de sus claros indicadores de subdesarrollo y «nos ayudó a crecer como sociedad, pero cuando se llegó a una determinada equiparación o acercamiento a niveles de vida del resto de España y de la UE, es un sector que a su juicio «empezó a destrozar» la naturaleza de las islas. De modo que a partir de un momento del desarrollo turístico, «ya no se aumentó tanto la renta per cápita sino los negocios que destrozaban una naturaleza que es exclusiva» a nivel mundial.

Fernández PaLacios -cuya actividad investigadora abarca la Biogeografía y Ecología Insular, así como la Dinámica Forestal (laurisilva, pinar y bosque termófilo) y la Paleoecología (historia de la vegetación y el clima en la Macaronesia)- recordó que a partir del siglo XIX se empezó a defender que el desarrollo económico debía tener una perspectiva social (la socioeconomía), y que, posteriormente, en el siglo XX, se planteó que además la economía debía tener en cuenta la gestión ambiental.
Desde esta perspectiva, tacha de «tremendo disparate» pretender que el desarrollo económico se haga sin considerar el desarrollo social y sobre todo el ambiental, «porque los recursos no son ilimitados».

Expuso que las palabras economía y ecología tienen un prefijo común, que significa ‘casa’, con lo cual la economía significa «la gestión de la casa» y ecología «el estudio de la casa», con lo cual son dos disciplinas «clarísimamente ligadas».
En la mesa redonda, celebrada en la Casa de la Cultura de La Esperanza, centro administrativo de El Rosario, participaron el vicepresidente y consejero de Hacienda, Presupuestos y Asuntos Europeos del Gobierno de Canarias, Román Rodríguez; el consejero regional de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial, José Antonio Valbuena, la fiscal delegada de Medio Ambiente de Santa Cruz de Tenerife, María Francisca Sánchez; el profesor de Geografía de la ULL y director de la Cátedra de reducción de riesgos de desastres en ciudades resilientes, Pedro Dorta, y el autor de un documental sobre los fondos marino de El Rosario, Felipe Ravina. En el acto también intervino el alcalde de este municipio, Escolástico Gil.





















































