PLANETA CANARIO
La Casa Real ha anunciado que el rey emérito, Juan Carlos I, se irá a vivir fuera de España. Así se lo ha comunicado formalmente por carta a su hijo, el rey Felipe VI, en la que le transmite que se muda de país «ante la repercusión que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada» y por su «propia dignidad como persona».
De esta manera, el padre del jefe del Estado alega en su misiva que quiere «contribuir a facilitar el ejercicio» de las funciones de Felipe VI, «desde la tranquilidad y sosiego» que requiere esa «alta responsabilidad».
Esos «ciertos acontecimientos» a los que se refiere el rey emérito no son otros que la investigación judicial en Suiza y en España del supuesto cobro de una comisión ilegal de Arabia Saudí por sus gestiones durante sus gestiones para que el tren a la Meca fuera construido por empresas españolas, de los que 65 millones serían transferidos a la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, con quien el rey ha mantenido una relación.
El fiscal suizo Yves Bertossa mantiene abierto desde agosto de 2018 un procedimiento penal en el que indaga sobre los supuestos testaferros del rey emérito desvelados en las grabaciones que Corinna Larsen realizó ante el ex comisario Villarejo.
El periódico suizo Tribune de Genève publicó en marzo la existencia de una nueva cuenta bancariaen la banca privada Mirabaud de Ginebra y en la que el rey emérito habría recibido en 2008 unos 100 millones de dólares del entonces rey de Arabia Saudí, Abdallah bin Abdulaziz.

Durante los años siguientes a este ingreso, el entonces rey de España habría ido sacando cantidades poco a poco, hasta la gran extracción: unos 65 millones de euros que habría entregado a Corinna, posteriormente transferidos a Bahamas. Corinna Larsen, en calidad de investigada,declaró ante la Fiscalía suiza en diciembre de 2018 que recibió esa millonada «por amor» porque el monarca quería recuperarla.
En su carta a su hijo ,Juan Carlos afirma que toma la decisión de marcharse de España «con profundo sentimiento, pero con gran serenidad».» He sido Rey de España durante casi cuarenta años y, durante todos ellos, siempre he querido lo mejor para España y para la Corona».
En respuesta, Felipe VI comunica de manera pública que su «sentido respeto y agradecimiento ante su decisión» y desea «remarcar la importancia histórica que representa el reinado de su padre, como legado y obra política e institucional de servicio a España y a la democracia; y al mismo tiempo quiere reafirmar los principios y valores sobre los que ésta se asienta, en el marco de nuestra Constitución y del resto del ordenamiento jurídico».
Lo cierto es que desde que el rey de fue de cacería de elefantes a Boswana y comenzaron a airearse sus presuntos negocios económicos ilícitos y sus supuestos asuntos amorosos fuera del matrimonio, junto al escándalo del caso Nóos, la imagen real han quedado muy tocada, en un país donde la monarquía no las tiene todas consigo y solo ha sido aceptada por una parte de la población gracias a su papel histórico cuando la disyuntiva fue entre democracia con monarquía parlamentaria o dictadura, y los españoles no dudaron cuál era la opción preferida en 1975 tras casi 40 años de régimen dictatorial.




















































