PLANETA CANARIO
Cinco investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) han publicado un artículo en la plataforma de divulgación científica The Conversation, en el que se plantean si se han recuperado las dunas de Maspalomas a su estado de antes del desarrollo turístico por el menor impacto de la actividad humana durante el confinamiento por la pandemia, y, en contra de lo sostenido por el Cabildo grancanario, llegan a la conclusión de que no es cierto.
Este artículo, destacado en una nota de prensa por la ULPGC, lo firman Antonio I. Hernández Cordero, Abel San Romualdo Collado, Carolina Peña Alonso, Leví García Romero y Luis F. Hernández Calvento, de las áreas de Geografía y Oceanografía. En su trabajo hacen referencia a que en relación con las dunas de Maspalomas, “diferentes medios de comunicación han asegurado que habían recuperado el estado que presentaban hace 50 años, antes del desarrollo turístico en el sur de Gran Canaria”.
Las noticias a la que aluden los autores, no obstante, parten de una nota de prensa del Cabildo de Gran Canaria, que se divulgó el 30 de abril pasado, titulada: «El confinamiento devuelve a las Dunas de Maspalomas sus ondulaciones y paisaje de ensueño de hace 50 años».
Creen los autores del artículo que estas noticias «han podido transmitir a la sociedad el confuso y peligroso mensaje de que unos pocos meses de cese del turismo son suficientes para recuperar las dunas o que los impactos antrópicos a los que están expuestas desde hace décadas no suponen un riesgo para su supervivencia”,.
Antes y después del desarrollo turístico
Estos investigadores analizan “las cinco diferencias más evidentes entre el estado de las dunas en los años 60 del pasado siglo, antes del desarrollo turístico del sur de Gran Canaria, y la actualidad”, que son:
1La construcción de urbanizaciones e infraestructuras turísticas. Esto supuso la destrucción de 114,5 hectáreas (el 24,1 %) de la superficie que ocupaba en los años 60.
2Incremento de la cobertura vegetal en el interior del campo de dunas. La urbanización turística Playa del Inglés alteró la dinámica del viento y el transporte de arena a nivel local hacia el interior del sistema. Esto redujo la superficie ocupada por dunas móviles (-47,8 %) e incrementó la ocupada por dunas estabilizadas (+305,8 %).
3Retroceso de más de 70 metros en la línea de costa de la playa de Maspalomas. Ha supuesto la pérdida de 7,7 hectáreas de superficie de playa y dunas.
4Incremento de las superficies de deflación. Esto se debe a que sale al mar más arena de la que entra en el sistema. Entre los años 1961 y 2003, estas áreas de erosión duplicaron su extensión (218,8 %).
5Reducción de las poblaciones de balancón (Traganum moquinii), la planta que fija las dunas. Entre 1961 y 2003 las poblaciones de esta planta disminuyeron más de la mitad (56,2 %) en la playa del Inglés. Han desaparecido completamente de los alrededores de la playa de Maspalomas.
Lejos de la superficie y el aspecto de los años 60

Frente a la afirmación de la recuperación de las dunas de Maspalomas, estos científicos indican que “el sistema de dunas no ha recuperado la superficie que tenía en los años 60 del pasado siglo”, que “la superficie ocupada por las dunas móviles no ha vuelto a ser la misma que la existente antes del desarrollo turístico”, “la línea de costa en la playa de Maspalomas no ha recuperado la posición que presentaba en el año 1961”, “las superficies de deflación siguen mostrando una extensión muy significativa” y “actualmente el número de balancones es muy inferior al de 1961.
En las repoblaciones realizadas en el marco del proyecto Masdunas, del Cabildo grancanario, se han plantado al menos 522 ejemplares de esta especie –384 para el reforzamiento de sus poblaciones y 138 para la generación de nuevas dunas–, pero aún es pronto para saber qué porcentaje ha sobrevivido”.
Por todo ello, concluyen que “los cambios experimentados por las dunas de Maspalomas durante el confinamiento son fundamentalmente estéticos; se ha destacado especialmente la formación y persistencia de rizaduras sobre las dunas ante la ausencia de visitantes”.
“La ausencia de turistas durante el confinamiento ha puesto el foco sobre la recuperación estética de las dunas de Maspalomas. Sin embargo, revertir el progresivo deterioro que se ha producido en las últimas décadas solo será posible mediante la supresión o minimización de los impactos ambientales asociados al uso turístico”.
El Cabildo señala «un paisaje de ensueño que no se veía desde hacía 50 años»
Y es que en su nota de prensa del 30 abril, el Cabildo señalaba que «el confinamiento ha privado de transeúntes las Dunas de Maspalomas, lo que ha tenido como consecuencia que deje de tener huellas y recupere un paisaje de ensueño que no se contemplaba desde hace 50 años, el que muestra sus infinitas ondulaciones en el sur de Gran Canaria».
En ese comunicado oficial divulgado en pleno estado de alarma, Miguel Ángel Peña, director técnico del proyecto Masdunas, señaló que el confinamiento humano había favorecido que «este ambicioso trabajo ofrezca resultados positivos a mayor velocidad de la esperada».
Tanto es así, explicaba, que «más de la mitad de la arena que se trasladó desde la punta de La Bajeta a Playa de El Inglés –un proceso que se realiza para que esa arena no caiga en el fondo del mar y se pierda, sino que tenga un segundo ciclo en el circuito dunar situándola en la “casilla” de salida-, ya se ha incorporado al sistema y ha empezado a conformar dunas costeras merced a los captadores de arena allí instalados.
Repoblación con balancones y reposición de arena
El proyecto al que alude Peña incluyó la repoblación de la zona con plantas de balancones, ya que atrapa la arena y se convierten finalmente en el germen de nuevas dunas. “Es bien conocido que estas plantas juegan un notable papel en la estructuración de la arena en forma de dunas, pues logran que se incorporen al ecosistema”, agregaba.
Peña mostró su satisfacción entonces porque tras las primeras seis semanas de confinamiento por la pandemia, mostraban un “espléndido aspecto”, perfectamente enraizadas y con una viabilidad superior al 50 por ciento de los ejemplares pese a las duras condiciones de suelo y pluviometría en que se desarrollan».
Y no solo eso, los 40.000 metros cúbicos que se extrajeron de la punta de La Bajeta durante la segunda y tercera fase del movimiento de arena, ya han sido repuestos por la naturaleza a través de la dinámica marina.
«La naturaleza se regenera si se le da un breve respiro»
En cuanto a La Charca de Maspalomas, Peña afirmó que la zona mantiene la misma vida animal de siempre, si bien es más que probable que con la inminente migración de aves y la tranquilidad que ha ganado el lugar, muchas permanezcan durante más tiempo para alimentarse y descansar en su viaje desde sus cuarteles de invierno en Europa hasta África.
Especies como el chorlitejo patinegro, a punto de desaparecer de Gran Canaria, verá facilitada su reproducción con la tranquilidad que proporciona la ausencia de transeúntes, celebró.
Es por lo tanto, para el director del proyecto MasDunas, “ejemplarizante cómo la naturaleza es capaz de regenerarse cuando le damos un breve respiro, aunque sea durante unas pocas semanas. Y es que tras 20 millones de años que tienen las Islas, seis semanas es sólo un breve receso” que, sin embargo, «está siendo bien aprovechado por los procesos naturales, lo que hace inevitable pensar en el paisaje que probablemente inspiró la archiconocida canción Maspalomas y tú y en el privilegio de recuperarlo medio siglo después de la última vez que presentó este aspecto de película».
The Conversation España es el principal canal de divulgación del conocimiento que emana de las universidades. La ULPGC se adhirió en febrero de 2020 a esta plataforma, tal y como se ha auspiciado desde la CRUE-Universidades españolas.
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