PLANETA CANARIO
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha anunciado una nueva decisión sobre el Parque de Viera y Clavijo, un Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento cuya rehabilitación quedó interrumpida a fines de la década pasada.
En esta ocasión, la Mesa de Contratación ha propuesto adjudicar al conocido arquitecto Fernando Martín Menis la redacción del estudio previo y el anteproyecto y la dirección facultativa de las obras, para poder reanudarlas 12 años después, con el monumento apuntalado y deteriorado.
En un comunicado remitido este fin de semana por el Consistorio chicharrero (un día antes de que este lunes pierda la alcaldía Patricia Henández, del PSOE, y la recupere José Manuel Bermúdez, de CC-PNC, mediante una moción de censura), anunció que este arquitecto ha resultado el ganador del concurso convocado para dicho fin, y al que se presentaron seis licitadores.
Una vez que la Junta de Gobierno local realice la adjudicación (será ya con el nuevo gobierno formado por CC-PNC, PP y una concejala tránsfuga de Ciudadanos) y se formalice el contrato, Martín Menis tendrá un plazo de seis meses para redactar el proyecto de actuación sobre el Parque Viera y Clavijo.

El Ayuntamiento de Santa Cruz realizará una intervención integral del monumento, que incluye la rehabilitación del edificio principal, la rehabilitación o demolición del Teatro Pérez Minik y obra nueva de sala de usos múltiples, así como una dotación de aparcamientos y mejora de las áreas anexas.
La actuación sobre este conjunto patrimonial de la capital tinerfeña constituye una reclamación largamente manifestada por la ciudadanía, tras el fiasco de su rehabilitación a manos del Gobierno canario, al que le había cedido el Ayuntamiento este BIC.
En el verano de 2018, el Ejecutivo regional entonces presidido por Fernando Clavijo (CC) firmó un nuevo convenio para desbloquear la rehabilitación, un nuevo acuerdo por el que el Ayuntamiento recibe 10 millones en cuatro años y se encarga de gestionar la terminación de las obras.
El asunto se había tenido que dirimir en los tribunales, pues el Consistorio ganó un litigio judicial en el que demandó al Ejecutivo regional por incumplir el convenio inicial y dejar la obra abandonada durante años.

El inmueble (situado a unas decenas de metros del Hotel Escuela, las Ramblas principales de la ciudad y el estadio Heliodoro), se construyó en 1905 para ser destinado a colegio de la comunidad de religiosas agustinas de la Asunción y en su diseño intervinieron los arquitectos Mariano Estanga, Antonio Pintor, Aguado y el ingeniero José Rodrígo Villabrigas.
En 1977 lo compró el Ayuntamiento para utilizarlo con fines culturales, añadiéndole el teatro Pérez Minik, que fue derribado por el Gobierno canario, al considerarse que era un añadido al BIC sin valor patrimonial, y se construirá otro en su lugar.
El parque cultural ha servido de sede de la UNED, de la Universidad de Mayores, de la Escuela de Música o de la Concejalía de Cultura, entre otros usos.

Las obras que comenzaron a principios del decenio pasado estaban presupuestadas en 5,4 millones de euros, pero en 2009 la adjudicataria, Dragados, solicitó paralizarlas alegando la aparición de problemas estructurales en el ábside (bóveda de la capilla), lo que iba a disparar el coste final. Y así fue: quedó desde entonces empantanado el proyecto de rehabilitación, obra de los arquitectos Palerm y Tabares de Nava. Luego, los recortes presupuestarios por la crisis hicieron el resto.
Las paredes quedaron picoteadas desde entonces por las obras llevadas a cabo, y el inmueble ahora está apuntalado, en estado de abandono hasta el día de hoy. Ni siquiera la decisión del Ayuntamiento de reabrir hace unos años el parque situado frente a la fachada principal, con la creación de un recinto infantil en su seno, ha impedido que la basura campara a sus anchas y que los okupas habiten su interior.




















































