El ébola, la listeriosis, el covid, el aceite de colza con su síndrome tóxico y su posterior juicio terrorífico contra las víctimas de aquella gigantesca infamia, ETA, el aborto, la vacuna de la hepatitis c, la ley del divorcio, la monarquía, la república, los 192 muertos en los atentados de los trenes de Atocha, las mentiras ministeriales, el Madrid y el Barsa, Cataluña y el procés, los incendios forestales, las negligencias médicas, el cambio climático, los muertos por las gotas frías arrollados dentro de sus coches, las reformas laborales, universitarias y las reformas de las reformas de las leyes de educación, el que va por la calle mirando al cielo o haciendo que hace algo y no hace nada y el que hace porque hace y el que no hace porque es un vago. Los abstemios, los que se drogan para poder soportarlo todo, los creyentes y los ateos. La España grande y libre que no ha muerto, los sindicalistas desalentados, los del «sí se puede» y los del «no se puede», otra vez ETA una vez muerta, otra vez Franco una vez muerto, la corrupción, la moción de censura y el presidente saliente, el fin del turismo, el ministro astronauta, un máster como regalo estrella, Franco en su tumba como un esqueleto para que su espíritu se haga carne. Todo, absolutamente todo en España crea una bronca; la bronca es en España una forma de ganarse el sustento moral o algo así. España es la nación de la bronca. España es el país del garrotazo. En España no existe el verbo escuchar. España en sí misma es odio supremo y el balinazo certero en la cara, porque o eres de los míos o estas contra mí.
VÍCTOR YANES,
escrito tinerfeño residente en La Palma.
El ébola, la listeriosis, el covid, el aceite de colza con su síndrome tóxico y su posterior juicio terrorífico contra las víctimas de aquella gigantesca infamia, ETA, el aborto, la vacuna de la hepatitis c, la ley del divorcio, la monarquía, la república, los 192 muertos en los atentados de los trenes de Atocha, las mentiras ministeriales, el Madrid y el Barsa, Cataluña y el procés, los incendios forestales, las negligencias médicas, el cambio climático, los muertos por las gotas frías arrollados dentro de sus coches, las reformas laborales, universitarias y las reformas de las reformas de las leyes de educación, el que va por la calle mirando al cielo o haciendo que hace algo y no hace nada y el que hace porque hace y el que no hace porque es un vago. Los abstemios, los que se drogan para poder soportarlo todo, los creyentes y los ateos. La España grande y libre que no ha muerto, los sindicalistas desalentados, los del «sí se puede» y los del «no se puede», otra vez ETA una vez muerta, otra vez Franco una vez muerto, la corrupción, la moción de censura y el presidente saliente, el fin del turismo, el ministro astronauta, un máster como regalo estrella, Franco en su tumba como un esqueleto para que su espíritu se haga carne. Todo, absolutamente todo en España crea una bronca; la bronca es en España una forma de ganarse el sustento moral o algo así. España es la nación de la bronca. España es el país del garrotazo. En España no existe el verbo escuchar. España en sí misma es odio supremo y el balinazo certero en la cara, porque o eres de los míos o estas contra mí.
VÍCTOR YANES,
escrito tinerfeño residente en La Palma.
El ébola, la listeriosis, el covid, el aceite de colza con su síndrome tóxico y su posterior juicio terrorífico contra las víctimas de aquella gigantesca infamia, ETA, el aborto, la vacuna de la hepatitis c, la ley del divorcio, la monarquía, la república, los 192 muertos en los atentados de los trenes de Atocha, las mentiras ministeriales, el Madrid y el Barsa, Cataluña y el procés, los incendios forestales, las negligencias médicas, el cambio climático, los muertos por las gotas frías arrollados dentro de sus coches, las reformas laborales, universitarias y las reformas de las reformas de las leyes de educación, el que va por la calle mirando al cielo o haciendo que hace algo y no hace nada y el que hace porque hace y el que no hace porque es un vago. Los abstemios, los que se drogan para poder soportarlo todo, los creyentes y los ateos. La España grande y libre que no ha muerto, los sindicalistas desalentados, los del «sí se puede» y los del «no se puede», otra vez ETA una vez muerta, otra vez Franco una vez muerto, la corrupción, la moción de censura y el presidente saliente, el fin del turismo, el ministro astronauta, un máster como regalo estrella, Franco en su tumba como un esqueleto para que su espíritu se haga carne. Todo, absolutamente todo en España crea una bronca; la bronca es en España una forma de ganarse el sustento moral o algo así. España es la nación de la bronca. España es el país del garrotazo. En España no existe el verbo escuchar. España en sí misma es odio supremo y el balinazo certero en la cara, porque o eres de los míos o estas contra mí.
VÍCTOR YANES,
escrito tinerfeño residente en La Palma.
El ébola, la listeriosis, el covid, el aceite de colza con su síndrome tóxico y su posterior juicio terrorífico contra las víctimas de aquella gigantesca infamia, ETA, el aborto, la vacuna de la hepatitis c, la ley del divorcio, la monarquía, la república, los 192 muertos en los atentados de los trenes de Atocha, las mentiras ministeriales, el Madrid y el Barsa, Cataluña y el procés, los incendios forestales, las negligencias médicas, el cambio climático, los muertos por las gotas frías arrollados dentro de sus coches, las reformas laborales, universitarias y las reformas de las reformas de las leyes de educación, el que va por la calle mirando al cielo o haciendo que hace algo y no hace nada y el que hace porque hace y el que no hace porque es un vago. Los abstemios, los que se drogan para poder soportarlo todo, los creyentes y los ateos. La España grande y libre que no ha muerto, los sindicalistas desalentados, los del «sí se puede» y los del «no se puede», otra vez ETA una vez muerta, otra vez Franco una vez muerto, la corrupción, la moción de censura y el presidente saliente, el fin del turismo, el ministro astronauta, un máster como regalo estrella, Franco en su tumba como un esqueleto para que su espíritu se haga carne. Todo, absolutamente todo en España crea una bronca; la bronca es en España una forma de ganarse el sustento moral o algo así. España es la nación de la bronca. España es el país del garrotazo. En España no existe el verbo escuchar. España en sí misma es odio supremo y el balinazo certero en la cara, porque o eres de los míos o estas contra mí.
VÍCTOR YANES,
escrito tinerfeño residente en La Palma.





















































