PLANETA CANARIO
El Cabildo de Gran Canaria entregó este viernes en la Fiscalía de Medio Ambiente el informe técnico con las conclusiones de origen y causa del incendio de Artenara, que se suma al informe también entregado esta semana sobre el incendio de Valleseco, ambos elaborados por la Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BIIF) tras un laborioso y garantista trabajo de cuatro meses puesto a disposición de la Justicia.
Aunque el Cabildo no ha desvelado detalles, lo cierto es que a mediados de agosto un hombre de 55 años, vecino de Telde, fue detenido como presunto autor del incendio iniciado en Juncalillo, en el municipio de Artenara. El único dato incluido en la nota de prensa sobre este asunto es que el 100% de los incendios en la isla tienen origen humano.
El Cabildo explica que, eso sí, que estos informes «pueden cambiar la vida de la persona que cometió el descuido o la negligencia porque se ve inmersa en un proceso judicial muy complejo de sobrellevar solo por pensar que no iba a pasar nada o por no reparar en la imprudencia cometida».
A la Fiscalía han llegado dos informes de varios cientos de folios que han precisado trabajo de campo y de oficina resultado de la aplicación del denominado método de la evidencia física que reconstruye los hechos sucedidos el 10 y el 17 de agosto, cuando se declararon respectivamente los dos grandes incendios del verano, ya que en agosto se sucedieron cuatro.
Los trabajos comenzaron con la inspección al lugar por parte de los agentes del Cabildo tras la fase peligrosa para realizar una inspección técnica ocular que supone el inicio de todas las pesquisas de esta brigada de investigación del Cabildo de Gran Canaria, el único que cuenta con un equipo de investigación de fuegos.
El objetivo de la Institución insular al crear esta unidad, además de cumplir con la normativa vigente, fue estudiar las causas de los fuegos para poder diseñar políticas de prevención adecuadas a la realidad. Para ello investiga el cien por cien de los fuegos, lo que ha arrojado que un cien por cien de los fuegos tienen detrás la mano de una persona, por lo que hay que insistir en la necesidad de no cometer negligencias porque una pequeña desobediencia o descuido se puede convertir en una gran amenaza para la población.
Los CSI de los fuegos
Denominados en ocasiones los “CSI de los fuegos”, su trabajo consiste en rebobinar la secuencia del fuego a través de estudios topográficos del lugar, del modelo de incendio, el tipo de combustible vegetal y la climatología del día.
Con la ayuda de banderillas rojas y blancas, y leyendo el avance, la intensidad y gradientes de daño en piedras, ramas y el terreno, los agentes logran desandar el camino recorrido por los fuegos para alcanzar el lugar de inicio, descubrir el foco y el medio de ignición y, sobre todo, recogerlo con minuciosidad técnica en un informe que supone un exhaustivo examen de los aspectos necesarios para ser puesto en manos de la Fiscalía de Medio Ambiente, cuyo titular, Javier Ródenas, no ha escatimado en elogios hacia el riguroso trabajo del equipo del Cabildo, su “valiosa confección” y el importante “aporte probatorio”, todo ello con el debido deber de reserva que obliga a no desvelar el contenido de dicho informe.




















































