VICENTE PÉREZ
El colectivo ecologista Turcón ha realizado una visita al barranco de La Mina junto a vecinos y vecinas de la zona, en la que ha constatado con preocupación el «grave deterioro» que sufre este enclave natural debido al desvío de las aguas que antaño corrían por este cauce.
El impacto sobre el ecosistema es evidente: la pérdida de caudal ha provocado el retroceso de la sauceda y la degradación progresiva del paisaje y de los hábitats ligados al agua, según denuncia este grupo ecologista.
No obstante, Turcón considera que aún se está a tiempo de revertir esta situación, «siempre y cuando el Cabildo de Gran Canaria y el Consejo Insular de Aguas actúen con responsabilidad y urgencia».
El barranco de la Mina nace en el municipio de San Mateo, atraviesa la Isla hacia el noreste y desemboca en la capital grancanaria, en su tramo final ya sepultado por la ciudad.

Ante esta situación, a los defensores de este paisaje les resulta «imprescindible» que se garantice la circulación libre del agua hasta La Hiedra, lo que permitiría recuperar el ecosistema de ribera, especialmente el hábitat prioritario 92A0, y reforzar el papel del barranco como cortafuego natural frente a incendios forestales, cada vez más frecuentes y destructivos.

Cabe destacar que las alegaciones presentadas por Ben Magec-Ecologistas en Acción, de las que forma parte este colectivo, han sido parcialmente estimadas e incorporadas al nuevo Plan Hidrológico de Gran Canaria 2021-2027.
En esta alegaciones se incluye la necesidad de preservar los caudales continuos que alimentan hábitats como la sauceda del Barranco de La Mina.

También se recoge la incorporación de nuevas medidas para estudiar las necesidades hídricas de ecosistemas terrestres dependientes del agua (ETDAs).
E igualmente las alegaciones contemplan la inclusión del barranco de La Mina entre los espacios en los que se realizarán estudios específicos para establecer caudales ambientales mínimos.
Turcón defiende que el agua no puede seguir siendo derivada sin evaluar las consecuencias ecológicas de esta media.

Por ello, cree necesario aplicar el principio de precaución y cumplir los objetivos de conservación de la Red Natura 2000, como exigen las normativas europeas y estatales.

Este colectivo ecologista insta al Cabildo a «actuar con valentía y rigor ambiental».
«El Barranco de La Mina no puede esperar más. ¡Agua para la vida, no para la especulación! ¡Aguas Libres! ¡Ya!», propugna Turcón.





















































