PLANETA CANARIO / FOTOS: CABILDO DE GRAN CANARIA
La milenaria tradición de la trashumancia en Gran Canaria mantiene su paso. E incluso renueva su rostro para caminar hacia el futuro.
Su semblante en el amanecer de enero de 2026 ha sido el de Belén Mendoza Vega, de 27 años, y el de su hermano, José Francisco.
Son la hija y el hijo de un histórico de la ganadería insular, José de la Cruz Mendoza, a quien llaman Pepe El de Pavón, ya jubilado.

Ambos han tomado las riendas de la quesería familiar y el relevo en la organización de las rutas por los senderos.
Estos jóvenes ganaderos hacen el queso con leche de oveja alimentada en los pastos naturales de la cumbre, que, con las abundantes lluvias de este invierno, tiene mucha hierba para estos animales.

Al alba, alrededor de 450 ovejas iniciaron su tránsito del Pavón (en Guía) a la Presa de las Niñas, atravesando el paisaje y el paisanaje del Patrimonio Mundial y de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria tras un mes marcado por las lluvias y, por tanto, la promesa de pasto. Cumplen así con un nuevo ciclo trashumante en la isla.

“Han sido días de mucho trabajo y hemos estado con la cabeza loca para que no se quedara nada atrás”, había comentado el día antes de la partida.
La supervivencia de esta tradición como vestigio de la cultura aborigen en el tiempo y en el espacio sustentó el valor universal que justificó la declaración por la Unesco como Patrimonio Mundial del Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria.

Además, la trashumancia ha sido declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El Cabildo grancanario lanzó el pasado año una convocatoria de incentivos económicos (hasta 3.000 euros por solicitante) dirigidos a la protección de la actividad trashumante a pie en los ámbitos del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.

Además, el Cabildo apoya la ganadería a través de las múltiples líneas de trabajo para las mejoras en las explotaciones y en las queserías, la preservación de razas autóctonas, las mejoras genéticas, la producción de forraje con especies locales, la valorización del producto, la organización de eventos como la Cata Insular o el Foro Internacional del Queso, que en 2024 incluyó un homenaje a la trashumancia, el fomento del asociacionismo o la legalización de explotaciones.
Todo ello para contribuir a que ni la ganadería ni la trashumancia pierdan su paso y sigan dejando su necesaria huella en la isla.

El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, destaca en un comunicado que la pervivencia de la trashumancia “contribuye de forma sobresaliente a la diferenciación del sector quesero, convirtiéndose en nómadas, desplazándose de su hogar y de las comodidades en favor de la mejor alimentación para sus ovejas y sus cabras y, en consecuencia, de los mejores quesos que nadie pueda imaginar tras un trabajo conjunto de hombres y mujeres que muy poca gente ve, pero que todos y todas podemos saborear”.
Además, señaló que “con personas como Belén y José Francisco Mendoza Vega camina una tradición de 2.000 años, muy bien documentada desde hace cinco siglos”.






















































