PLANETA CANARIO
Los sismógrafos (que no la población) continúan sintiendo el latir de la tierra bajo la cumbre central de Tenerife. En dos días el Instituto Volcanológico de Canarias ha registrado 92 sismos con hipocentros (es decir, el lugar del subsuelo donde se originan) al suroeste de Las Cañadas.
El 26 de enero se localizaron 59 eventos sísmicos, con una magnitud máxima de 1,7, a una profundidad media de 11,5 km. El 27 de enero se localizaron 33 terremotos, con una magnitud máxima de 1,8., a una profundidad media de aproximadamente 12,5 km.

Esta sismicidad es, según Involcan, «ligeramente superior al promedio habitual», pero «no puede considerarse inusual para la isla de Tenerife». Y ello es así porque solo en el último año se han localizado 2.320 terremotos en la isla, lo que equivale a un promedio de 6,35 diarios, según detalla Involcan en un comunicado difundido en redes sociales.
Además, los terremotos recientes presentan magnitudes muy bajas y sus hipocentros se sitúan en una zona donde la sismicidad es recurrente.
¿Cuál es la causa de estos sismos?
Aunque en vulcanología hay que contar con el factor de la incertidumbre, los profesionales de esta ciencia intentan dar respuestas a una población que, tras lo ocurrido en La Palma en 2021, se interesa más por la posibilidad de una erupción volcánica en Tenerife.
A la pregunta de cuál es la causa de esta sismicidad, Involcan responde que «muy probablemente está asociada al movimiento de fluidos hidrotermales en el interior de la isla y forma parte del proceso de presurización del sistema magmático-hidrotermal que se viene observando en Tenerife desde finales de 2016».

Las probabilidades de erupción
De hecho, desde finales de 2016 Tenerife ha registrado del orden de 130 enjambres sísmicos, así como incrementos significativos en la emisión difusa de dióxido de carbono (CO2) en el cráter del Teide, donde se concentran las principales manifestaciones visibles de gases volcánicos (fumarolas) existentes en la isla.
«Estas observaciones indican claramente que la actividad volcánica de Tenerife en profundidad ha experimentado cambios relevantes a lo largo de los últimos nueve años», diagnostica Involcan.
Para que haya una erupción esa actividad profunda tendría que ascender aún muchos kilómetros y aumentar su energía, algo de lo que la naturaleza daría señales con antelación.
Y este reciente enjambre sísmico, según Involcan, «no implica un incremento de la probabilidad de una erupción volcánica a corto ni a medio plazo en Tenerife». A largo plazo, es decir, más allá de un par de meses, los vulcanólogos no pueden asegurar que no ocurra.
No obstante, esta institución científica dependiente del Cabildo tinerfeño llega a la conclusión de que esta sismicidad de los últimos días «sí refuerza la evidencia de que el incremento de la actividad volcánica en profundidad en la isla no muestra signos de remitir».





















































