No hay nada más molesto que caminar con arena en los zapatos. Aunque intentes continuar obviando que esa molestia en tu andadura acabará por pasarte factura, al final, acabarás sentado, quieras o no, en un banco tratando de vaciar lo que no te dejaba caminar con dignidad. La arena de Las Teresitas es muy fina, de esas que se te cuela sin pedir permiso, y lo peor, la playa es tan conocida que como te vean caminando raro se entera todo Dios de que algo te llevas de la playa en un lugar que no se ve.
El Tribunal Supremo acaba de dictar la sentencia que hace firmes las condenas del caso Las Teresitas y confirma las penas de cárcel e inhabilitación para los políticos, funcionarios y empresarios que llevaron a cabo esta trama urbanística. La operación de compraventa en 2001 de las parcelas del frente de playa y la recalificación de terrenos en su trasera, el Valle de Las Huertas y cuya sentencia recuerda a un capítulo de Los Soprano.
Por tanto, los ganadores de un estancia con todos los gastos pagados en una cárcel son: el exalcalde de Santa Cruz de Tenerife Miguel Zerolo, el exconcejal de Urbanismo Manuel Parejo, los empresarios Antonio Plasencia e Ignacio González Martín; así como los funcionarios Víctor Reyes, exsecretario delegado de la Gerencia de Urbanismo, y José Tomas Martín, exgerente de Urbanismo. Una selección all star que protagonizaba desde hace años un culebrón sobre recalificaciones, comisiones y amistades peligrosas que mantenían en vilo a los espectadores de nuestra versión chicharrera de Pasión de Gavilanes, lo único que en este último episodio, a los gavilanes les cortaron las alas y los van a encerrar en una jaula, con agua y tres comidas al día.
Los magistrados del Supremo dan por probados todos los hechos y se les condena a unas vacaciones extremas por “la maquinación orquestada debidamente, y con toda precisión y preparación, de toda una operación urbanística de compra de terrenos por el Ayuntamiento por precio muy superior a su valor real con grave quebranto de las arcas municipales, con inclusión en convenio urbanístico de transferencias injustificadas, esto es, gratuitas y sin causa, de aprovechamientos urbanísticos a la parte privada sin contraprestación alguna y a costa del aprovechamiento público”. Lo que en el cualquier barrio se conoce un trapiche de los que hacen afición.
De esta manera finaliza un proceso que mantenía en vilo a la audiencia canaria, con este último capítulo se termina esta historia casi interminable, no hay huída a Brasil con maletines para bailar samba en Río de Janeiro ni acaban todos en México tomando tequilas y escuchando mariachis; se quedan en Tenerife, oyendo en tono de folía que de aquí no sales por más que intentes correr, que te trincaron, con arena en los zapatos.
No hay nada más molesto que caminar con arena en los zapatos. Aunque intentes continuar obviando que esa molestia en tu andadura acabará por pasarte factura, al final, acabarás sentado, quieras o no, en un banco tratando de vaciar lo que no te dejaba caminar con dignidad. La arena de Las Teresitas es muy fina, de esas que se te cuela sin pedir permiso, y lo peor, la playa es tan conocida que como te vean caminando raro se entera todo Dios de que algo te llevas de la playa en un lugar que no se ve.
El Tribunal Supremo acaba de dictar la sentencia que hace firmes las condenas del caso Las Teresitas y confirma las penas de cárcel e inhabilitación para los políticos, funcionarios y empresarios que llevaron a cabo esta trama urbanística. La operación de compraventa en 2001 de las parcelas del frente de playa y la recalificación de terrenos en su trasera, el Valle de Las Huertas y cuya sentencia recuerda a un capítulo de Los Soprano.
Por tanto, los ganadores de un estancia con todos los gastos pagados en una cárcel son: el exalcalde de Santa Cruz de Tenerife Miguel Zerolo, el exconcejal de Urbanismo Manuel Parejo, los empresarios Antonio Plasencia e Ignacio González Martín; así como los funcionarios Víctor Reyes, exsecretario delegado de la Gerencia de Urbanismo, y José Tomas Martín, exgerente de Urbanismo. Una selección all star que protagonizaba desde hace años un culebrón sobre recalificaciones, comisiones y amistades peligrosas que mantenían en vilo a los espectadores de nuestra versión chicharrera de Pasión de Gavilanes, lo único que en este último episodio, a los gavilanes les cortaron las alas y los van a encerrar en una jaula, con agua y tres comidas al día.
Los magistrados del Supremo dan por probados todos los hechos y se les condena a unas vacaciones extremas por “la maquinación orquestada debidamente, y con toda precisión y preparación, de toda una operación urbanística de compra de terrenos por el Ayuntamiento por precio muy superior a su valor real con grave quebranto de las arcas municipales, con inclusión en convenio urbanístico de transferencias injustificadas, esto es, gratuitas y sin causa, de aprovechamientos urbanísticos a la parte privada sin contraprestación alguna y a costa del aprovechamiento público”. Lo que en el cualquier barrio se conoce un trapiche de los que hacen afición.
De esta manera finaliza un proceso que mantenía en vilo a la audiencia canaria, con este último capítulo se termina esta historia casi interminable, no hay huída a Brasil con maletines para bailar samba en Río de Janeiro ni acaban todos en México tomando tequilas y escuchando mariachis; se quedan en Tenerife, oyendo en tono de folía que de aquí no sales por más que intentes correr, que te trincaron, con arena en los zapatos.
No hay nada más molesto que caminar con arena en los zapatos. Aunque intentes continuar obviando que esa molestia en tu andadura acabará por pasarte factura, al final, acabarás sentado, quieras o no, en un banco tratando de vaciar lo que no te dejaba caminar con dignidad. La arena de Las Teresitas es muy fina, de esas que se te cuela sin pedir permiso, y lo peor, la playa es tan conocida que como te vean caminando raro se entera todo Dios de que algo te llevas de la playa en un lugar que no se ve.
El Tribunal Supremo acaba de dictar la sentencia que hace firmes las condenas del caso Las Teresitas y confirma las penas de cárcel e inhabilitación para los políticos, funcionarios y empresarios que llevaron a cabo esta trama urbanística. La operación de compraventa en 2001 de las parcelas del frente de playa y la recalificación de terrenos en su trasera, el Valle de Las Huertas y cuya sentencia recuerda a un capítulo de Los Soprano.
Por tanto, los ganadores de un estancia con todos los gastos pagados en una cárcel son: el exalcalde de Santa Cruz de Tenerife Miguel Zerolo, el exconcejal de Urbanismo Manuel Parejo, los empresarios Antonio Plasencia e Ignacio González Martín; así como los funcionarios Víctor Reyes, exsecretario delegado de la Gerencia de Urbanismo, y José Tomas Martín, exgerente de Urbanismo. Una selección all star que protagonizaba desde hace años un culebrón sobre recalificaciones, comisiones y amistades peligrosas que mantenían en vilo a los espectadores de nuestra versión chicharrera de Pasión de Gavilanes, lo único que en este último episodio, a los gavilanes les cortaron las alas y los van a encerrar en una jaula, con agua y tres comidas al día.
Los magistrados del Supremo dan por probados todos los hechos y se les condena a unas vacaciones extremas por “la maquinación orquestada debidamente, y con toda precisión y preparación, de toda una operación urbanística de compra de terrenos por el Ayuntamiento por precio muy superior a su valor real con grave quebranto de las arcas municipales, con inclusión en convenio urbanístico de transferencias injustificadas, esto es, gratuitas y sin causa, de aprovechamientos urbanísticos a la parte privada sin contraprestación alguna y a costa del aprovechamiento público”. Lo que en el cualquier barrio se conoce un trapiche de los que hacen afición.
De esta manera finaliza un proceso que mantenía en vilo a la audiencia canaria, con este último capítulo se termina esta historia casi interminable, no hay huída a Brasil con maletines para bailar samba en Río de Janeiro ni acaban todos en México tomando tequilas y escuchando mariachis; se quedan en Tenerife, oyendo en tono de folía que de aquí no sales por más que intentes correr, que te trincaron, con arena en los zapatos.
No hay nada más molesto que caminar con arena en los zapatos. Aunque intentes continuar obviando que esa molestia en tu andadura acabará por pasarte factura, al final, acabarás sentado, quieras o no, en un banco tratando de vaciar lo que no te dejaba caminar con dignidad. La arena de Las Teresitas es muy fina, de esas que se te cuela sin pedir permiso, y lo peor, la playa es tan conocida que como te vean caminando raro se entera todo Dios de que algo te llevas de la playa en un lugar que no se ve.
El Tribunal Supremo acaba de dictar la sentencia que hace firmes las condenas del caso Las Teresitas y confirma las penas de cárcel e inhabilitación para los políticos, funcionarios y empresarios que llevaron a cabo esta trama urbanística. La operación de compraventa en 2001 de las parcelas del frente de playa y la recalificación de terrenos en su trasera, el Valle de Las Huertas y cuya sentencia recuerda a un capítulo de Los Soprano.
Por tanto, los ganadores de un estancia con todos los gastos pagados en una cárcel son: el exalcalde de Santa Cruz de Tenerife Miguel Zerolo, el exconcejal de Urbanismo Manuel Parejo, los empresarios Antonio Plasencia e Ignacio González Martín; así como los funcionarios Víctor Reyes, exsecretario delegado de la Gerencia de Urbanismo, y José Tomas Martín, exgerente de Urbanismo. Una selección all star que protagonizaba desde hace años un culebrón sobre recalificaciones, comisiones y amistades peligrosas que mantenían en vilo a los espectadores de nuestra versión chicharrera de Pasión de Gavilanes, lo único que en este último episodio, a los gavilanes les cortaron las alas y los van a encerrar en una jaula, con agua y tres comidas al día.
Los magistrados del Supremo dan por probados todos los hechos y se les condena a unas vacaciones extremas por “la maquinación orquestada debidamente, y con toda precisión y preparación, de toda una operación urbanística de compra de terrenos por el Ayuntamiento por precio muy superior a su valor real con grave quebranto de las arcas municipales, con inclusión en convenio urbanístico de transferencias injustificadas, esto es, gratuitas y sin causa, de aprovechamientos urbanísticos a la parte privada sin contraprestación alguna y a costa del aprovechamiento público”. Lo que en el cualquier barrio se conoce un trapiche de los que hacen afición.
De esta manera finaliza un proceso que mantenía en vilo a la audiencia canaria, con este último capítulo se termina esta historia casi interminable, no hay huída a Brasil con maletines para bailar samba en Río de Janeiro ni acaban todos en México tomando tequilas y escuchando mariachis; se quedan en Tenerife, oyendo en tono de folía que de aquí no sales por más que intentes correr, que te trincaron, con arena en los zapatos.






















































